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Cintya Martínez: "Educar es convertirse en lo que uno quiere ser"

La mexicana se muestra entusiasmada con su visita a la ciudad

Cintya Martínez, ayer en Pontevedra. // R. V.

Cintya Martínez, ayer en Pontevedra. // R. V.

Cintya Martínez (Ciudad de México, 1970) habla de trabajo como solo se puede hablar de vocación. De respuesta larga, encadena reflexiones sobre la importancia de la educación para construir personas, sobre los futuros posibles que se yerguen o destruyen para los niños, y para el país que habitan, en función de la formación que se les brinde. Estos días explica con esa misma pasión el premio que ha traído a Pontevedra a 30 de los mejores maestros de México a aprender y charlar de educación.

-Parece que le ha sorprendido la ciudad por su organización en el centro histórico. ¿Qué opina de la peatonalización y que los niños jueguen e la calle o puedan ir solos al colegio?

-Estoy fascinada con lo que han explicado sobre eso, porque el tema educativo trasciende las puertas de las aulas. Si la educación formal se abre más allá de los cuatro muros de la escuela, los niños tienen otro nivel de acercamiento al aprendizaje. Eso está empezando a pasar en los colegios más avanzados en los que, para dar Educación Vial, los niños pueden salir a la calle, los coches los respetan y dejan pasar?

-Han traído a un grupo de maestros que han sido premiados como los mejores de su país, ¿puede ponernos un ejemplo de por qué se les ha reconocido?

-Tenemos por ejemplo a la maestra Rochí, una maestra poblana. Ella es una supervisora de 14 escuelas ¿Qué hizo diferente? Crear un buen sistema de comunicación y retroalimentación pedagógica con sus maestros. Los apoya y se acerca siempre que hay cualquier problema. Parecen cosas normales, que están en la letra; pero no es así. En mi país hay mucho más enfoque en lo administrativo que en los niños. Lo importante no es el número de actividades que haga un niño, sino que realmente esté aprendiendo.

-Hubo un tiempo en que era frecuente en algunas zonas de Galicia que hubiera alumnos que no acudían a clase porque tenían que ayudar en el campo. Hace mucho menos tiempo, abandonaban los estudios muy pronto para trabajar ¿Les suena en México?

-Pasa exactamente los mismo. En México ahora hay mucha deserción. Los sistemas educativos tienen que ser suficientemente significativos como para que una familia prefiera enviar al niño a la escuela que tenerlo ayudando en el campo. Si cree que va a ganar más teniendo al niño en el campo es que el sistema y el propio modelo económico no le están diciendo al mundo que estudiar es importante, que ser mejor persona es importante. Educar no es solo ganar más. Lo más importante es saber ser la mejor versión de uno mismo. Educar es convertirse en lo que uno quiere ser.

-¿Y qué le han dicho los maestros al ver Pontevedra y cuando les han hablado de ella como La ciudad de los niños?

-Se han quedado perplejos, porque ellos tienen que ver en una ciudad ya sucedió (La ciudad de los niños de Tonucci). Si aquí ya sucedió que esta parte de la ciudad sea para los niños, es que se puede. Ellos tienen que asomarse al mundo para ver que lo que soñamos sucede en algún lugar. Vamos a estudiar mejor la ciudad y les propondré un proyecto a los maestros sobre ella.

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