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Marino Pérez. // Rafa Vázquez

Marino Pérez: "Estaría hasta dispuesto a aceptar que el TDAH es un problema, pero jamás una enfermedad"

"No existe ni una prueba neurológica, clínica o genética que pruebe su existencia"

Entre un 2 y un 5% de los niños españoles presenta Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), según la federación de asociaciones que se dedican a promover la investigación sobre lo que consideran una de las dolencias más importantes de la psiquiatría infanto-juvenil. En el extremo contrario, profesionales como José Antonio Seoane niegan la mayor: "Estaría hasta dispuesto a aceptar que el TDAH es un problema", señala, "pero jamás una enfermedad".

Entre un 2 y un 5% de los niños españoles presenta Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), según la federación de asociaciones que se dedican a promover la investigación sobre lo que consideran una de las dolencias más importantes de la psiquiatría infanto-juvenil. En el extremo contrario, profesionales como José Antonio Seoane niegan la mayor: "Estaría hasta dispuesto a aceptar que el TDAH es un problema", señala, "pero jamás una enfermedad".

-¿Qué es el TDAH?

-Es un diagnóstico que se refiere a ciertas conductas muy características de los niños que pueden suponer algún problema para ciertas tareas educativas y en ciertos contextos. El TDAH es un diagnóstico que se supone que define un trastorno o una enfermedad mental pero eso es lo que una postura crítica como la mía pone en entredicho o niega.

-Señala características como la impulsividad, dificultades en el manejo por parte de los adultos, molestar en el aula, concentrarse solo en lo que le interesa... Al margen de ser síntomas de un trastorno parece que lo que están es simplemente describiendo a un niño

-En primer lugar, no debe emplearse la palabra síntoma, que ustedes los periodistas utilizan con frecuencia y supone prejuzgar que estamos hablando de una enfermedad. Y por otro lado, efectivamente es lo que dice: en realidad ese diagnóstico de TDAH está diagnosticando el ser niño, porque forma parte de ser niño el que uno atienda a las cosas que le llaman la atención y que no necesariamente coinciden con aquellas en las que está interesado el adulto. Es muy característico de los niños que sean inquietos, se muevan, que sean impulsivos y quieran las cosas al instante. En realidad desde mi punto de vista es un diagnóstico que no tiene fundamento y que se refiere a comportamientos muy característicos de los niños que aunque puedan suponer un problema no quiere decir que sea una enfermedad.

-¿Diría que lo que está sucediendo es que los adultos consideran una enfermedad aquello que les molesta de los niños?

-Sí, las conductas por las que se define el TDAH, que son que el niño a menudo no atiende, que el niño se mueve mucho, que es impulsivo, esos comportamientos perturban a los adultos, sobre todo en contextos en los que se supone o se requiere que el niño esté atendiendo a una cosa en vez de a otra, esté sentado y no se mueva, que sepa esperar en vez de ser impulsivo.

-¿Qué indican las pruebas neurológicas o clínicas cuando se examina a los niños afectados?

-No existe ningún tipo de prueba neurológica, ni clínica ni genética de ningún tipo que pruebe su existencia, que establezca una marca, una diferencia, entre los niños llamados TDAH. El decir afectados, que es un término también muy usual, ya es en si mismo engañoso, porque al igual que síntoma se usa mucho y está presuponiendo que esos niños están afectados de algo y no están afectados de nada.

-¿Entonces cómo se establece el diagnóstico?

-Por los comportamientos que observan los padres o los profesores, pero no existe ningún tipo de prueba diagnóstica o clínica más que esas conductas observadas que puedan llamar la atención en la escuela o en casa.

-Impulsividad (otro modo de llamar a una reacción inmediata), atención a varias tareas simultáneamente y por tanto dificultades de concentración? ¿No son esos comportamientos los que definen, y diría que casi alienta, la sociedad contemporánea?

-Desde luego si revisamos cómo funciona la sociedad, empezando por los propios padres de los niños pequeños, veremos que una característica de nuestra actualidad es estar atendiendo a varias cosas a la vez, tener distintas tareas entre manos simultáneamente, lo que da lugar a que a lo mejor te olvides de alguna; también nuestra sociedad requiere que uno sea rápido, estamos acostumbrados a que las cosas ocurran al instante a golpe de clic, a la inmediatez, todo esto fomenta que el comportamiento de los niños, en lógica correspondencia, tenga esas mismas características de su sociedad. Lo que luego ocurre es que esos comportamientos tan normales y característicos de los niños en nuestra sociedad esa misma sociedad luego no los tolera porque perturban en la clase, en la familia poresos niños que reclaman mucha atención, además se aburren y continuamente quieren estar haciendo cosas etc. Entonces se buscan explicaciones clínicas, es cuando aparece el diagnóstico y éste supone que es una enfermedad neurológica, genética y todo eso.

-¿El hecho de que se hayan incrementado los diagnósticos de TDAH tiene que ver con que mediquemos a estos niños?

-Si, hay una característica muy general en nuestra sociedad que no solo implica a los niños sino que empieza por los adultos y que consiste en patologizar o en medicalizar problemas normales de la vida, como decepciones, tristezas, desasosiegos, frustraciones o malestares, que son normales en nuestra vida y hay una tendencia en nuestra sociedad a convertirlos en trastornos psiquiátricos que supuestamente se solucionan con medicación. Y de ahí se ha extendido también a los niños, entonces hay una tendencia a medicalizar (que quiere decir convertir en categorías clínicas problemas normales) y muy a menudo tratar de solucionarlas con fármacos.

-¿Con qué medicamentos se trata el TDAH?

-El TDAH se trata generalmente con estimulantes.

-¿Anfetamínicos?

-Con frecuencia anfetaminas si, que son un tipo de drogas que tienen luego muchos otros usos y desde luego el mismo efecto que producen en los niños TDAH lo producen en cualquier persona, al margen de que tengas el diagnóstico o no. Los estudiantes saben bien que tomar anfetaminas para preparar exámenes les puede facilitar el estar más concentrados, los opositores lo mismo, los conductores de largos viajes también y suelen tomar estimulantes como café que facilitan el rendimiento, pero eso no significa ni que estén enfermos ni nada de eso. Es decir, que les estamos dando estimulantes con una función de dopaje, no de tratar o corregir una condición química que estuviera en la base del problema.

-Recuerda usted que "casualmente" se los empieza a medicar en el inicio de la edad escolar ¿conocemos qué efectos tiene a largo plazo tratar con anfetamínicos durante la infancia y adolescencia?

-En general la medicación reduce los inconvenientes que generan estos niños para los adultos y los padres y profesores suelen estar satisfechos por los efectos inmediatos de los fármacos. Pero ahora tenemos estudios con seguimientos a largo plazo, de 8, 14 años y más, y se observa que la medicación continuada está asociada a un peor rendimiento escolar, no a una mejoría, y puede traer efectos secundarios indeseables como problemas cardiovasculares (no olvidemos que los estimulantes tienen un efecto sobre la actividad del corazón) y un retraso en el crecimiento, no en vano los anfetamínicos también se utilizaron, por ejemplo, para el adelgazamiento. El riesgo de todos estos efectos indeseables se produce además sin haber mejorado en lo principal, que es corregir y mejorar el rendimiento de los niños y que aprendiesen pautas de autocontrol que a lo mejor necesitan, pero conviene recordar que el tratamiento no enseña cosas que los niños necesitan aprender, solo elimina los problemas que causan a los adultos.

-¿El TDAH fue descrito hace muchos años?

-Los que sostienen el TDAH como una categoría clínica suelen referir casos históricos como si ya existiese de siempre aunque no tenía ese nombre, pero lo cierto es que lo que conocemos hoy como TDAH surge a finales de los años 50 y principios de los 60 cuando Estados Unidos analiza su crisis educativa. Los soviéticos en plena guerra fría los estaban adelantando en la carrera espacial, habían lanzado los Spútnik y en general el programa espacial soviético en ese momento estaba más avanzado y los estadounidenses atribuyeron ese retraso a que los soviéticos estaban mejor posicionados, contaban con un mejor sistema educativo y a un retraso escolar, si se le quiere llamar así, en sus propios colegios. Fue así como se empezó a mirar especialmente a ciertos niños que tenían peor rendimiento en la escuela, cuyo comportamiento dificultaba la labor del profesor y de otros estudiantes en el aula y a partir de ahí en los años 80 se definió ese diagnóstico y se ha ido extendiendo en el tiempo y por los distintos países.

-¿Qué aconsejaría a los padres a los que se les indica que su hijo tiene un TDAH?

-Lo primero, que sean escépticos ante la presión que reciben para que el niño sea diagnosticado y reciba medicación, que no acepten sin más el criterio de las asociaciones y que no ignoren los conflictos de intereses que hay por parte de los profesionales que emiten el diagnóstico. Y todo lo que digo, insisto, no niega que no pueda haber un problema en relación con el comportamiento de los niños, en ese caso tal vez los padres deberían recibir asesoramiento e incluso entrenamiento y pautas sobre cómo mejorar esos comportamientos para lograr mayor autocontrol en el niño, seguimiento de normas etc e igualmente los profesores en la escuela. Sin negar que pueda ser un problema, es criticable que se lo convierta en una enfermedad.

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