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Carlos Babío: "El expolio económico fue terrorífico, brutal, y es lo más desconocido del franquismo"

El investigador y el historiador Manuel Pérez Lorenzo abren las V Xornadas de Memoria

El investigador Carlos Babío Urquidi, ayer en la Casa de la Luz, sede de las Xornadas de Memoria

"En mi casa lo que pasó con el Pazo de Meirás siempre fue un tabú", explica Carlos Babío, "mi tía que tenía más de 20 años y recordaba los hechos cada vez que yo preguntaba se echaba a llorar, la represión fue tan salvaje que crearon un sistema de autoprotección que pasaba por borrar eso, insistían mucho en no hablar de ello porque tenían miedo". El nieto de Josefa Portela, una de las mujeres a las que les incautaron sus bienes para ampliar el lugar de vacaciones de los Franco, inauguró ayer con el historiador Manuel Pérez Lourenzo las V Xornadas de Memoria.

- ¿Pervive ese miedo a hablar de la represión?

-Mi padre murió en 2006, poco antes de morir me decía no te metas ahí (a investigar la incautación de los bienes familiares) porque estás hablando de gente muy poderosa y nos las hicieron pasar putas y te las van a hacer pasar putas (sonríe). Ellos entienden que no hubo transición, que fueron los mismos los que se colocaron en el poder, dándole forma de democracia pero que son los mismos y siguen teniendo la misma capacidad de hacer daño que tenían en 1936.

- ¿Cómo se produjo el expolio a su abuela?

-Para entender lo que lo que sucedió hay que saber cómo se produjo este mal llamado regalo a Franco: en 1938 se crea una junta pro pazo para regalarle Meirás a Franco y la configuración del terreno del pazo no tiene nada que ver con la propiedad que conocemos hoy en día. Los herederos de Pardo Bazán habían heredado las torres de Meirás, una construcción anexa y aproximadamente 4,5 hectáreas, cuando se hace pública la entrega a Franco Carmen Polo visita el pazo en dos ocasiones durante las obras y pidió todo tipo de mejoras, incluida la ampliación de la propiedad, así que se amplía hacia las tierras colindantes hasta llegar a 7 hectáreas. Y en esa ampliación estaba la casa de mi abuela.

- ¿Qué fue de su abuela?

-La expulsan de la casa con sus 3 hijos mayores y 2 menores y se construyen esos muros exteriores que se conocen hoy en día, quedando la casa de mi abuela intramuros. Hay testimonios orales que decían que la gente iba a ver las obras de Meirás y sabían que si el muro incorporaba tu finca muy pronto recibías una incómoda visita para obligarte a firmar una compraventa forzada.

- ¿Les pagaron a los labradores las tierras?

-Nunca, ni una sola peseta.

- Salvo a su abuela ¿por qué fue una excepción?

-Esa junta pro pazo inicialmente valoró los terrenos, incluso un perito los tasó, pero dadas las incesantes peticiones de obras de Carmen Polo y después de Franco, esa junta entró en quiebra a pesar de todos los métodos de recaudación que se fueron reinventando, incluso asaltar directamente las arcas de los concellos. Esa quiebra supuso que los labradores, la parte más débil, nunca llegasen a ver compensadas las tomas de sus tierras, pero mi abuela cuando fue expulsada fue para la casa de un familiar inicialmente y su situación era de miseria absoluta, era una viuda con 5 hijos condenados al hambre e intervino el cura de Sada, que tenía hilo directo con Carmen Polo. Le comentó que la situación daba muy mala imagen y decidieron alquilarles una vivienda de las monjas de Meirás, pero la miseria ni la imagen del régimen mejoraba. En 1941 el que se encargaba de gestionar y ejecutar principalmente era Barrié de la Maza, que usa el caso de mi abuela para inflar la compra de la vivienda y tasan la venta en 50.000 pesetas pero en realidad solo se le dieron 5.000 a mi abuela y las otras 45.000 se blanquearon.

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