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Zarpar sin ver

La iniciativa educativa "Sentir o mar" acerca a las personas con discapacidad visual al mundo de la navegación tradicional

Acercarse al mar y a todo su mundo no depende única y exclusivamente del sentido más valorado, la vista. Y así lo ha demostrado la iniciativa "Sentir o mar", coordinada por Rocío G. Juncal, que hizo partícipes a varias personas con discapacidad visual del ocio derivado de la navegación tradicional. El programa, puesto en marcha por la Universidade de Vigo, la ONCE y la asociación Dinamo, llega hoy a la Facultade de Belas Artes, que acogerá, de 18 a 20 horas, una mesa redonda en la que participarán el pedagogo y profesor de la ONCE Xaime Toxo; la decana de la facultad, Silvia García, y la artista Silvia García, que profundizará en la transmisión del conocimiento artístico a través de otros sentidos que no sean la vista. Asimismo, Pilar Picas presentará el proyecto "Tactilicia", centrado en la creación de obras de arte para personas ciegas.

"Sentir el mar" comenzó el pasado mes de diciembre durante tres salidas en las cuales siete personas con algún tipo de discapacidad visual pudieron participar de la navegación tradicional a vela en la ría de Pontevedra acompañados de estudiantes de diferentes niveles educativos para promover "la integración y la empatía". "Hicimos la navegación solo con adultos, por los trámites legales, y para que pudiesen expresar claramente la vivencia", explica Rocío G. Juncal. "Fue una experiencia increíble, para ellos y para nosotros", añade.

Antes de la salida al mar, los navegantes pudieron tener un primer contacto con la embarcación a través de una maqueta, "con la que pudieron conocer en qué partes del barco iban a estar y por dónde se iban a mover".

"Lo que ellos nos comentaban era que el oído era fundamental para ellos, así como el viento, a través del tacto", cuenta la organizadora, que indica que fueron capaces de llevar la caña y el barco. "Al principio el patrón les iba diciendo qué iban a notar físicamente con el movimiento del barco y de las velas", informa. "Nos contaban que era una experiencia muy relajante", asegura.

Superar las expectativas

Rocío G. Juncal reconoce que la salida superó todas las expectativas, incluso de la organización. "Fue mucho más de lo que esperábamos, porque nosotros estamos acostumbrados a salir por esta ría y nos despista la vista y dejamos de sentir muchos sonidos", narra. Como ejemplo, indica que al paso en la embarcación ante la fábrica de Ence "se quedaron callados y nos preguntaron qué era ese ruido". "También escuchaban las conversaciones de las personas que estaban cerca de la costa, que a nosotros nos pasan desapercibidas", explica.

El viaje tuvo varias conclusiones claras, según Rocío G. Juncal. La primera de ellas, "que la autonomía fue brutal". "Hay que decir que todas ellas eran personas muy valientes, muy echadas para adelante", recalca.

Además, la integración con el resto de tripulación "fue total". "Fuimos un equipo y funcionamos muy bien. Tenemos que aprender cómo se utilizan el resto de sentidos para vivir experiencias cotidianas", concluye la organizadora.

La intención es que la iniciativa sea llevada a los centros educativos como forma de reflexión. El proyecto ha nacido con la intención de realizarse cada año con varias salidas. "Ya estamos planificando la forma de hacerlo", anuncia Rocío G. Juncal.

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