Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El autocine más creativo

Los niños acuden con sus vehículos de cartón para asistir al pase al aire libre de la película "Illa Misterio"

Los 64 niños del grupo de juegos elaboraron coches y aviones con materiales de reciclaje para acudir a su autocine. // Rafa Vázquez

Los 64 niños del grupo de juegos elaboraron coches y aviones con materiales de reciclaje para acudir a su autocine. // Rafa Vázquez

El autobús de un grupo de excursionistas se precipita al mar; llegan a una isla llevando consigo un trozo de un viejo mapa pero una vez en tierra algunos náufragos son hechos prisioneros. Es el punto de partida de "Illa Misterio", una película surgida de la imaginación de 64 niños de Pontevedra.

Son escolares de entre 2 y 8 años de 44 familias de la ciudad, que decidieron poner en marcha una película "como culminación de un programa de juegos que hizo un grupo de padres", explica Antonio Rodríguez.

Éste fue uno de los padres colaboradores en un proyecto en el que los pequeños "prepararon el guión, decidieron qué y cómo querían que ocurriese la película y quién aparecería, tuvieron todo el control y nosotros solo lo hilamos para ordenarlo".

El Cineclub de Pontevedra apostó desde un primer momento por la idea y fue quien propuso que los propios niños fuesen los protagonistas, desde el inicio, del futuro filme.

Tras grabar en el pazo de Lourizán, la Illa das Esculturas, la playa fluvial y el Pazo, el pasado día 31 tuvo lugar el preestreno en el Teatro Principal. No faltó la alfombra roja, el photocall y la entrevista a los actores.

La siguiente gran cita fue ayer el estreno al aire libre en la plaza de la Constitución. Los niños del grupo hicieron sus propios vehículos, coches y aviones, con cajas de cartón y otros materiales de reciclaje.

Los que no pudieron realizar estos coches, fueron invitados a acudir en bici y monopatín para, cómodamente sentados en sus vehículos, presenciar en un autocine su producción.

Y si unos vieron la película desde sus vehículos, los abuelos dispusieron de cómodas sillas. Lo demás fueron palomitas y chucherías para completar una ilusionante noche en el autocine más creativo y familiar.

Compartir el artículo

stats