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Ofelia Rey Catedrática de Historia Moderna de la USC

"Históricamente las gallegas han sido más independientes"

"En Galicia no existió un matriarcado pero sí la transmisión hereditaria a favor de las mujeres", indica la experta

La catedrática de Historia Moderna de la USC, Ofelia Rey.

La catedrática de Historia Moderna de la USC, Ofelia Rey. Rafa Vázquez

Tasas muy altas de mujeres solteras que deciden voluntariamente tener hijos, concubinatos con los sacerdotes, edades tardías de matrimonio... Ofelia Rey Castelao retrató ayer en la semana Galega de Filosofía una realidad de las gallegas en la Edad Moderna muy diferente de la que se imaginaba. Los comportamientos, recuerda la experta, eran "bastante más al margen de las normas" de lo esperado y los intentos de control de la Iglesia no fueron tan efectivos.

-¿Hay un elemento que defina específicamente la historia de las mujeres en la Galicia moderna?

-Lo hay, no de todo el resto porque es bastante parecido a las mujeres del Norte de Portugal o de Asturias, incluso de algunas zonas de León, pero se diferencian claramente del resto del país, diríamos que en el otro extremo estarían las mujeres del sur peninsular, y la característica es que históricamente las gallegas han sido más independientes económicamente y socialmente.

-¿Por qué se producía esta mayor libertad?

-Porque el sistema de herencia y el de familia favorecía que ellas pudiesen acceder a sus propios bienes, en algunos casos al trabajo y todo eso hacía que fuesen más independientes del resto, una característica que está clara a lo largo de toda la Edad Moderna y hasta hoy. Por ejemplo en la Galicia occidental ellas heredan con muchísima más frecuencia que los hombres

-¿Es acertado utilizar la expresión "matriarcado" para hablar de la situación de la mujer en Galicia?

-No, porque es una expresión histórica que no es exacta, una cosa es que ellas heredasen y otra muy distinta que una vez que se casaban tuviesen el mando, eso es muy distinto. Propiamente en Galicia no existió un matriarcado pero sí la transmisión hereditaria a favor de las mujeres, es decir, hay una ley única, que en el caso de Galicia es la misma que impera en Castilla desde 1505 hasta el Código Civil de 1889, que dice que todos los hijos e hijas son iguales a la hora de heredar. Entonces los padres en teoría tendrían que repartir a partes iguales, pero lo que se hacía en Galicia es favorecer a un hijo, como aquí los hombres emigraban tanto, el elemento permanente de la familia era más bien la mujer. Por eso se las elige más a ellas que a los hombres, sobre todo aquí en las Rías Baixas, en la zona de Cangas hasta el 80% de los herederos eran mujeres, en cambio si vamos al interior de Lugo los hombres solían ser los herederos más favorecidos.

-Sorprende el elevado número de hijos fuera del matrimonio, parecía que ese fenómeno no había sucedido hasta la edad contemporánea...

-Al revés, en la edad contemporánea hay mucha menos ilegitimidad que en la Moderna, no es por una cuestión moral que también, aparte de que hubiese un sentido de la moralidad menos estricto de lo que nosotros pudiéramos pensar (es decir una relación libre entre dos personas solteras les parecía un problema relativo, si acaso un problema para la iglesia pero menos para la intimidad de las personas), intervenía otro factor. Muchas de ellas sabían que no podrían casarse nunca porque precisamente en un territorio de muchísima emigración en torno al 25% de las mujeres no podrían acceder al matrimonio nunca; entonces una opción era tener un hijo para que te cuidara cuando fueras mayor, para que heredara aquello que tú dejas, y pensaban así, ya que no me caso tengo un hijo de soltera para que me ayude, digamos que sería una moral utilitaria, para entendernos.

-¿Había parejas de hecho como actualmente?

-No, relaciones ocasionales, en el siglo XVI sí que encontramos muchas parejas que viven juntas sin casar pero luego la Iglesia les exige casarse y en el siglo XVIII volvemos a encontrarlo, pero más bien en clases medias y altas, sobre todo militares que conviven con chicas y luego ellos se van y las llevan con ellos. Pero convivencia propiamente dicha no, más bien es relación ocasional que deriva en un embarazo.

-¿Cómo condiciona el medio, el hábitat, la libertad de las mujeres?

-Muchísimo, el hábitat gallego favorece la libertad de movimientos, no puede ir todo el mundo con todo el mundo a vigilar, de hecho la vigilancia es nula, si hay que ir al monte, a lavar al río, etcétera, las chicas van solas. Se podían camuflar perfectamente, a diferencia por ejemplo de Andalucía o Extremadura donde el campo es el campo y después están las casas todas agrupadas, con calles, eso en Galicia no lo hay más que en las ciudades. Así, en los pueblos todo el mundo vigilaba a todo el mundo, la chica que salía estaba totalmente vigilada, todavía lo vemos en el cine realista de después de la Guerra Civil cuando se ambienta en Andalucía, se ve la chica emparejada con el chico y como van seis o siete tías y vecinas vestidas de negro detrás de ella para vigilarla. Eso en Galicia era imposible, la sociedad es muy distinta, la romería, la fiesta aquí y allá, las ferias, el ir al monte a buscar leña.. . Los tipos de socialización y de relaciones sociales eran muy diferentes. Sin duda la mujer gallega ha sido más libre que la del sur peninsular.

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