Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Fernando Carrera: "El dolmen de Monte de Marxos debería estar en el Museo aunque no se decida exponerlo"

Concluida la restauración, la institución cultural aún no ha decidido el futuro de las losas

Fernando Carrera explica las características de una de las losas del dolmen de Monte de Marxos. // Gustavo Santos

Fernando Carrera explica las características de una de las losas del dolmen de Monte de Marxos. // Gustavo Santos

Fernando Carrera, un especialista en pintura megalítica, fue el encargado de restaurar esa maravilla superviviente que es el dolmen de Monte de Marxos. Se suponía que las piezas rescatadas hace 15 años en Rodeiro ocuparían un merecido lugar de honor entre las joyas del Museo, pero tras el rediseño de las salas de arqueología todo está en el aire. Tanto que el equipo de restauradores que recuperó las piezas piensa en una carta en la que "pedimos al Museo que se lleve el dolmen, si no para exhibirlo porque no entre en los planes, para que esté en condiciones idóneas".

-¿Qué es el dolmen y por qué es tan importante para la cultura de la Península?

-Es un dolmen que fue destruido, eso en si mismo es una gran desgracia, pero al mismo tiempo nos permitió convertir unas piedras que forman parte de un edificio en un objeto que se puede llevar a un museo y musealizar, exhibir como una pieza más. Y además son piezas muy poco habituales, muy singulares, obras que muy pocos museos del mundo pueden exhibir, del mundo donde hay megalitismo, que apenas hay, así que es muy interesante como pieza de museo, con independencia de que además las piezas en si mismas tienen un extremo interés para los investigadores.

-¿Qué información aportan que interesan tanto a los investigadores?

-Tienen un enorme interés porque sufrieron cuatro fases de decoración, las piedras fueron primero grabadas, después pintadas, después pintadas otra vez y finalmente está esta última que vemos en la actualidad, eso indica que el dolmen, o el uso de las piedras antes de que fuese dolmen, se mantuvo cientos de años.

-Se pintaron hace 6.000 años

-Si, aproximadamente, tenemos dos dataciones carbónicas, una de la pintura de la tercera etapa y otra de la última, y una es el torno a 5.000 años antes de Cristo, y otra de 3.700 más o menos antes de Cristo. No puedo afirmar con rotundidad que el de Pontevedra sea el único museo que puede exhibir algo así pero sin duda son piezas muy excepcionales desde cualquier punto de vista, cualquier arqueólogo le dirá que son muy difíciles de ver en un museo, hay alguna en algún museo de Portugal pero es algo muy excepcional.

-Usted ha supervisado todo el estudio...

-Ya en el año 2.000 cuando se destruyó el dolmen habíamos participado en una primera campaña de inspección, limpieza y valoración y ahí vimos capas superpuestas, emitimos los informes y lógicamente cuando se va a hacer la limpieza para exhibirlas al público llamaron al mismo equipo que hizo el primer trabajo.

-¿Ha concluido la restauración?

-Si, con matices: en total hay 9 losas del dolmen, el Museo ha decidido restaurar pero solo se exhibirán dos losas, las de mejor pintura. Ambas siguen en la Escuela de Restauración.

-¿Conocen las razones por las que no ha sido trasladado al Museo?

-Entiendo que lo que retrasó su traslado fue el rediseño del Museo que se produjo últimamente, las piezas tenían una ubicación y al ser recolocadas todas las piezas el dolmen se quedó sin sitio. Luego se pensó llevar una, de hecho los técnicos que diseñaron la exposición estuvieron hace poco en la Escuela para llevarse esa una, pero el traslado es tan complejo que se decidió posponerlo, porque hay que hacer un traslado y un embalaje muy específico dado que son piezas muy sensibles. Así que así siguen en la Escuela, que por otro lado no reúne las condiciones más idóneas, por no decir que está en unas condiciones muy poco idóneas y el dolmen debería ser traslado lo antes posible al Museo aunque no se opte por su exhibición, pero si guardadas con unas condiciones estables hasta que se decida cómo y cuándo se expone, en la Escuela de Restauración el dolmen está en un pasillo, porque son piezas de mucho volumen, debe ser trasladado al Museo, debería estar allí, repito, aunque no se decida exponerlo, pero lo primero es garantizar su protección.

-¿Considera que debería exponerse?

-Desde mi punto de vista si, claramente debería exponerse, pero no solo es mi criterio, desde un principio quedó clara su importancia y el Museo mostró su interés en exponerlas porque son piezas muy interesantes, pero claro no soy quien para opinar sobre política, lo que si le digo es como conocedor de las piezas y de muchas otras piezas semejantes que estas son algo extraordinario y que merece que se exhiban en las condiciones que merecen, y que dado su volumen, peso etc son bastante particulares, pero todos los museos tienen piezas extraordinarias que requieren cuidados extraordinarios.

-Los que le podría proporcionar el Museo.

-Por supuesto, el Museo de Pontevedra tiene medios, personal y conocimiento más que acreditado para gestionar las piezas adecuadamente, de hecho la intención del Museo, desde el minuto uno, es proteger y recibir las piezas, pero usted sabe que las políticas de los museos van cambiando, las estrategias van cambiando, las salas de arqueología se retrasaron mucho y además últimamente cambió el diseño museográfico inicial que reservaba unos lugares para esas piezas, todo eso se ha modificado.

Compartir el artículo

stats