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El Concello encuentra ubicación al polémico proyecto

Canicouva acogerá la planta de compost en diez hectáreas de monte cedidas por los comuneros

El gobierno nacionalista y la directiva de la asociación presentan hoy el acuerdo que supone la reserva de unos terrenos próximos al límite con Ponte Caldelas »La asamblea se decantó a favor de manera casi unánime

Una vista de varias viviendas situadas en la parroquia de Canicouva. // Gustavo Santos

Una extensión de 10 hectáreas de monte acogerá en Canicouva la planta de compostaje que promueve el Concello. La comunidad de montes aprobó en asamblea y casi por unanimidad la cesión de los terrenos para construir el polémico recinto. El gobierno local hará oficial hoy ese acuerdo después de meses de secretismo en los que se generó incertidumbre y malestar en aquellas otras parroquias que también se perfilaban como candidatas.

Los terrenos se ubican en una zona elevada de monte, a una distancia de menos de dos kilómetros de la zona de casas más cercana y en las proximidades del límite municipal con Ponte Caldelas. Otros detalles sobre la parcela los proporcionará esta mañana el edil de Ordenación do Territorio, César Mosquera en compañía de la directiva de los comuneros. Fue ayer cuando convocó para este mediodía el acto en el que pretendía desvelar qué parte del municipio albergaría la que en más de una ocasión ha definido como infraestructura "referente" en el tratamiento de los residuos.

Las informaciones a las que ha tenido acceso FARO confirman cuál es el lugar elegido antes de su publicación por parte del gobierno municipal. La comunidad de montes de Canicouva votó ya el pasado 27 de diciembre en un encuentro convocado para abordar prácticamente en exclusiva este proyecto. El apoyo de los presentes resultó abrumador en esta consulta. Del aproximadamente medio centenar de integrantes solo hubo una abstención según indican fuentes de este colectivo. Desde el Concello reconocían ayer por la tarde que finalmente éste es el lugar elegido y que los propietarios de los terrenos optaron por apoyar la propuesta de manera casi unánime.

La elección de Canicouva se produce después del fallido intento de construir esta alternativa a Sogama en terrenos de Campañó. Sus vecinos desestimaron la propuesta del Ayuntamiento el pasado otoño, como también hicieron posteriormente los de Lérez. En Marcón y Bora igualmente dijeron "no" a un recinto sobre el que desde la Mancomunidad de Montes de Pontevedra se proponía una parcela industrial en polígonos como el de Barro o Ponte Caldelas como lugar más apropiado tanto para evitar molestias a la población como para avanzar en la organización urbanística y territorial. El mayor coste económico se esgrimió como dificultad casi insalvable y desechó esta vía.

En cualquier caso ahora el proyecto de la planta de compostaje supera así uno de sus pasos iniciales después de que hasta ahora solo se encontrase con rechazo tanto de vecinos como comuneros en esos otros puntos del municipio. La iniciativa se presenta como una de las más polémicas del actual mandato y cuenta con el apoyo de la Diputación, para la que se presentaba como el complemento imprescindible a su plan de poner en marcha una recogida de basura de titularidad provincial. A pesar de que éste se fue abajo (al menos temporalmente) al quedar desierto el concurso, desde el Ayuntamiento han optado por seguir adelante con una planta de tratamiento de residuos cuya capacidad se habría calculado teniendo en cuenta ese servicio de ámbito supramunicipal.

La continuidad del proyecto se produce incluso con el profundo rechazo que han mostrado los socios de gobierno del BNG. Desde las filas socialistas se ha cargado contra esta infraestructura. Sus reproches fueron reiterados en el pleno de este miércoles.

Controversia entre socios

El concejal Agustín Fernández lo calificó de simple "vertedero", mientras que el teniente de alcalde, al término de la sesión, lanzó duras acusaciones contra Mosquera por sus continuas demoras a la hora de desvelar el emplazamiento de la parcela. De hecho Antón Louro dijo que "los terrenos no existen" y enmarcó en una maniobra "para ganar tiempo" los datos avanzados por el concejal nacionalista ante la corporación (puntualizó que los terrenos estaban a nueve kilómetros del casco urbano y a casi dos del núcleo de población más cercano).

Por su parte, el PP local ha condicionado su apoyo al proyecto a que los vecinos apoyen la ubicación. Desde la oposición se han servido de esta polémica para cuestionar la unión del bipartito, pero ambas formaciones han justificado sus divergencias en que este proyecto estaba fuera del pacto de gobierno.

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