José Figueiredo, de 39 años de edad, residía en Pontevedra, y tenía esposa y una hija, de apenas un año de edad. En la ciudad del Lérez también tiene su domicilio su madre, que vivió en la tarde del viernes una gran conmoción, al parecer, tras ser avisada del fallecimiento de su hijo incluso horas antes de que los servicios de rescate recuperaran el cuerpo.

Figueiredo era el segundo de tres hermanos. Él era el único varón. Según fuentes de la familia, una de las hermanas llegó a ser ingresada tras sufrir un ataque de nervios al conocer la noticia. El pasado viernes, la familia hizo piña en el hogar de Figueiredo para compartir el dolor de su pérdida.

Las fuentes de la familia destacaban de José su cualidad de trabajador. "Le murió el padre (por el padrastro) cuando él era muy pequeño, tuvieron que salir adelante con muy poco dinero y él, sin preparación, incluso llegó a montar una empresa", comenta una persona de la familia que prefería mantener el anonimato.

Figueiredo había ido al colegio de Tenorio y aunque vivía en Pontevedra, hacía vida cotidiana en Cotobade. Actualmente tenía una obra en Lugo y otra en Carril, y se disponía a empezar una gran obra en San Sebastián. Según apuntan, la intención era trasladarse a San Xurxo de Sacos cuando estuviese arreglada la casa.

A las 10.30 horas de ayer, se procedía a la autopsia del cuerpo. Esta tarde a las 16.45 sale el cuerpo del tanatorio de Peña en San Xurxo de Sacos, donde será enterrado en el cementerio parroquial a las 17.00 horas. Mañana a las 18.00 horas se celebrará el funeral, en la misma parroquia.