Ninguna de las alegaciones vecinales de carácter ambiental de la plataforma "Salvemos A Fracha" contra el proyecto de circunvalación de Pontevedra de la autovía A-57 fue aceptada por los ministerios de Medio Ambiente y Fomento, lo que ha sido duramente criticado por el colectivo, que se siente "ninguneado". Esta reacción se produce después de que el Gobierno central haya dictado un informe favorable a la declaración de impacto ambiental del tramo Vilaboa-A Ermida de la A-57 (el sector inicial de la circunvalación de Pontevedra) en la que "se ignoran todas las peticiones realizadas para su consideración".

Al margen de los Concellos de Pontevedra y Vilaboa (que también vieron rechazadas la mayor parte de sus reclamaciones), el proyecto recibió quejas de Salvemos a Fracha, Vaipolorío, la Sociedade Galega de Historia Natural, la asociación O Lobo, usuarios de aguas un tecor y varios particulares y todos ellos "manifiestan su malestar porque el proyecto se considere ambientalmente viable pese a que los informes de los organismos requeridos reconocen el impacto en la hidrología, la flora, la fauna, el patrimonio y el paisaje".

Aunque estos vecinos ya daban por hecho que la postura final de Medio Ambiente sería favorable a Fomento, insisten en alertar del impacto de esta futura autovía por lo que "se reafirman en su postura contraria a la construcción de la A-57 y piden la retirada del proyecto y, como alternativa, que los 84 millones de euros presupuestados (al margen de expropiaciones y otros servicios ya licitados) se destinen a la liberalización del peaje de la AP-9, que sí respondería a las necesidades de comunicación entre Vigo y Pontevedra y que agilizaría el tráfico de acceso a la capital y Vilaboa".

"Salvemos A Fracha" acusa a Medio Ambiente de "no cuestionar en ningún momento" el proyecto de Fomento y la "única respuesta que da a las distintas afecciones expuestas es que se van a hacer estudios y medidas correctoras". Una de sus quejas es que se hayan introducido variaciones en el trazado inicial (hasta seis pequeños cambios) después de ejecutarse, hace casi un año, el trámite de expropiaciones. De hecho, con aquellos reajustes, la superficie afectada pasó de 950.000 a 966.000 metros cuadrados.

Uno de los principales motivos de preocupación de la plataforma es la hidrología y los efectos del vial sobre manantiales y acuíferos y los ríos Pintos, do Pobo, Rego do Barco y de Bois, "la mayoría de ellos ignorados en el estudio ambiental" y sobre los que el ministerio "se limita a señalar que el proyecto constructivo incluirá un estudio completo de cuencas y de los posibles efectos sobre los puntos de agua identificados".

Camiño Portugués

Los vecinos señalan que la documentación ambiental cuenta con tres informes preventivos de otros tantos departamentos de la Xunta y hacen hincapié en el de Conservación da Naturaleza, que admite el proyecto "aunque considera necesario incluir una seria de prescripciones", mientras que Augas de Galicia también menciona las captaciones de abastecimiento". La plataforma se muestra sorprendida de la escasa referencia al Camiño Portugués y el de Os Arrieiros, que "quedan desprotegidos". "Paradójicamente, las distintas administraciones realizan grandes inversiones para potenciar el Camiño e ignorar que el proyecto de la A-57 perjudicará tanto al trazado de la propia ruta jacobea como al paisaje y dejará notablemente afectado este bien inmaterial".