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El fotógrafo olvidado

Lorenzo Novás Rarís captó cientos de imágenes de la Pontevedra de principios del XX, muchas atribuídas a Zagala

A Moureira de Abaixo (Ribeira dos Peiraos) en 1913.

A Moureira de Abaixo (Ribeira dos Peiraos) en 1913. // Lorenzo Novás R.

Pronto olvidarás todo, pronto serás olvidado. Hay mentes y esfuerzos que no merecen el destino que temió Marco Aurelio y una de ellas es Lorenzo Novás Rarís. A casi nadie le suena, de hecho buena parte de sus imágenes se atribuyen a otros autores, a pesar de que este fotógrafo nacido en 1880 es responsable de buena parte de nuestra memoria visual como ciudad.

Fue un pionero de la fotografía que se formó en el estudio de Zagala, si bien a los pocos años de empezar como aprendiz se independizó. "Primero trabajó por libre, imagino que las copias y el laboratorio que usaba eran los de Zagala, y hacia 1910 creó una sociedad con otro fotógrafo bastante mayor que él, Cobián, Cobián y Novás, con sede en la calle Peregrina 23", explica su nieto, José Manuel Pidre Novás.

Éste es uno de los que busca volver a datar (porque muchas de las imágenes fueron erróneamente fechadas) y restituir la autoría de numerosas fotografías que captó su abuelo.

Edificios, excavaciones, restos pétreos y algunas citas populares, como la fiesta de Os Maios que ilustra esta información, figuran en sus fotografías.

En 1908 se convierte en el fotógrafo oficial de la Sociedad Arqueológica, de modo que las imágenes clásicas que conocemos de las ruinas de Santo Domingo, el antiguo hospicio que dio paso al actual instituto Valle-Inclán etc las captó Novás Rarís.

Zagala padecía desde la infancia una enfermedad que le obligaba a guardar reposo y a partir de 1901 no realiza trabajo de campo, de modo que las decenas de imágenes captadas desde ese año son de Loranzo Novás Rarís en realidad.

Con todo, la prueba más incontestable es el contrato de venta de 1.230 clichés al Museo de Pontevedra. Con el entonces director de la institución cultural, Filgueira Valverde, y con Juan Novás, familiar del fotógrafo, es con los que suscribe el traspaso del legado.

Lo firmó en 1946, precisamente el año de su muerte, y recibió a cambio de sus fotografías 5.170 pesetas, por aquel entonces una pequeña fortuna.

¿Cómo es posible entonces que sus imágenes fuesen confundidas? "Zagala tenía un buen equipo, posiblemente no trabajaba fuera de su estudio porque se dedicaba fundamentalmente a la política, pero seguía con su buen equipo y por eso me imagino que mi abuelo, que no era una persona boyante económicamente, trabajaba con él, pero todas las imágenes a partir de 1901 para la Sociedad Arqueológica las hizo mi abuelo... Lo que sucede es que en algunas ponía como pie Zagala Fot, eso es porque Zagala le encargaba una imagen, mi abuelo hacía 5, una se la entregaba efectivamente a Zagala y él se quedaba con el resto".

En la época, salvo encargos especiales, los fotógrafos no firmaban las fotos, de ahí la confusión en la autoría, que también afecta a imágenes ya icónicas como famosa del músico con zanfona atribuida desde siempre a Zagala y que ahora se considera que es de Novás Rarís.

No solo Zagala le compró imágenes, también Ruth Matilda Anderson en el viaje que hizo a Galicia en 1924, si bien en este caso se comprometió a recordar cada vez que las reprodujese que pertenecían a la Sociedad Arqueológica.

Ésta encargaba sus fotos al estudio de Mon y Novás, siendo Mon el socio capitalista y sobrino de Casto Sampedro, presidente de la Arqueológica.

Éstas y otras circunstancias, como los fallos en los archivos de la época, motivaron numerosas confusiones y un olvido injusto que la familia y los investigadores buscan corregir ahora. Después de todo, el olvido no le llega tan pronto a quien hace cosas dignas de escribirse.

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