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Director de programas de la FAO

José Esquinas: "El hambre no se debe a la falta de dinero"

El experto participó ayer en el encuentro de Escuelas de la Unesco

José Esquinas, durante su conferencia en Pontevedra. // R. V.

- ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para hacer frente a esta situación?

- Deberíamos actuar todos como ciudadanos del mundo. Decía Federico Mayor Zaragoza, que fue presidente de la Unesco, que debemos pasar de ser súbditos a ser ciudadanos. Y en este tema no deberíamos actuar ya por solidaridad, sino por puro egoísmo inteligente. Porque estamos todos metidos en una gran nave, que es el planeta tierra, y en estos momentos si se abre un agujero en la nave, como puede ser por el hambre o por la pérdida de recursos naturales, se hunde la nave entera. De eso depende que haya un futuro o no lo haya. Y ahí el papel de los maestros. Hacer conscientes a los niños, a los ciudadanos de este mundo, de que somos nosotros los responsables de nuestro futuro, si es que queremos de verdad que la humanidad tenga un futuro. En esto siempre recuerdo un chiste en el que el comandante de un avión decía a los pasajeros: Señores, nos hemos perdido pero no se preocupen, porque mantenemos una velocidad excelente. Es ese caso. Es el ser humano el que conduce la nave tierra, pero ¿a dónde? Lo que falta es una verdadera gobernanza mundial, que no existe.

- ¿Y en nuestros hábitos diarios?

- Siempre acostumbro a decir que tenemos que transformar el carro de la compra en un carro de combate, pacíficamente, por supuesto, pero debemos ser conscientes de que consumir es un acto político. Hay que tomar decisiones sobre qué compramos, hay que leer la letra pequeña, saber quién produce ese alimento y en qué condiciones. Además de ser conscientes de la compra podemos actuar a través de las organizaciones no gubernamentales, influir a través de internet, se puede influir también a través del voto, tenemos muchas opciones para actuar. Sorprendentemente la Constitución Española no incluye el derecho a la alimentación. Otras constituciones sí lo tienen. Aquí estamos hablando del sexo de las infantas para cambiar la Constitución. Yo no digo que no se hable de eso, pero creo que es más importante hablar del derecho a la alimentación. Vamos, creo yo.

La distribución de los alimentos en el mundo, las políticas agroalimentarias, sus consecuencias sobre la humanidad y las alternativas éticas al sistema que actualmente lleva a morir de hambre a 40.000 personas cada día, fueron algunas de las cuestiones que abordó en Pontevedra el director de programas de la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). José Esquinas abrió ayer el congreso que reúne en la ciudad a las 120 escuelas españolas asociadas a la Unesco, Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura. Este experto en biodiversidad agrícola inauguró las jornadas con la conferencia "Agricultura familiar y seguridad alimentaria".

- ¿Cuántas personas se mueren de hambre en el mundo?

- Con la última gran crisis alimentaria, en el año 2008, llegamos por primera vez a los mil millones de hambrientos. Eso significa que 17 millones de personas mueren cada año como consecuencia del hambre y la malnutrición, lo que a su vez significa que 40.000 personas mueren cada día como consecuencia del hambre.

- Podría decirse entonces que es el primer problema de la humanidad.

- Es el primer problema, la mayor pandemia y la mayor vergüenza de la humanidad, porque ese mismo día que mueren de hambre 40.000 personas estamos gastando cuatro mil millones de dólares en armamento, lo que equivale a 100.000 dólares por cada muerto ese día. Ese dinero es un precio más que suficiente para alimentar a esa persona que muere cada día, durante 150 o 200 años.

- ¿Dónde está el origen del problema?

- El hambre, como pudiera parecer, no se debe a la falta de alimentos, o a la falta de dinero en el mundo, sino a la falta de voluntad política. Independientemente de eso, hoy producimos en el mundo alimentos más que suficientes. Producimos el 60 por ciento más de alimentos de los que necesitaríamos para alimentar a la humanidad, pero esos alimentos están en el mercado internacional, no llegan a la mesa o la boca de los que tienen hambre.

- ¿Por qué?

- Hay muchas razones, pero lo que ocurre así en general, para que se entienda, es que lo que se gastan dos países desarrollados en comida de perros y gatos en una semana, es el equivalente al presupuesto ordinario de la FAO para dos años. Y lo que el mundo gasta en armamento en un solo día es el equivalente al presupuesto de la FAO durante diez años. Esto demuestra cuáles son las prioridades que tenemos. Cuando empezó la pandemia de la Gripe A, se gastaron muchos cientos de miles de millones de dólares en medicinas en todo el mundo. En estos años el número de muertos por gripe A ha sido de 17.000 personas, mucho menos de la mitad de los que mueren un solo día de hambre.

- ¿Es ese hambre el que lleva a miles de personas a embarcarse en una patera o a subirse a una valla con cuchillas en busca de alimento?

- Es ese hambre. Porque por muy peligroso que resulte coger una patera o subirse a esa valla, para muchas personas es mucho más peligroso quedarse en casa. En sus casas corren un riesgo real de morir de hambre, por lo que hacer ese viaje, aún sabiendo que es peligroso, es una vía de escape a una muerte probable en su tierra. Si se quiere combatir de verdad esa violencia internacional o esa emigración ilegal, lo que hay que hacer es combatir el hambre, hay que fomentar el desarrollo, no el sentido de crecimiento económico, sino de que esas personas puedan satisfacer sus necesidades básicas.

- ¿No hay alimentos suficientes?

- Claro que existen alimentos suficientes, lo que ocurre es que una gran parte de la población no puede llegar a ellos. Gandhi decía que la tierra tiene recursos para satisfacer las necesidades de todos pero no la avaricia de algunos. Lo que hay que hacer es promover la producción a nivel local, de manera que sí puedan llegar a esos alimentos. Y en ese contexto es cuando hablamos de la agricultura familiar, o de la producción local.

José Esquinas

"Estamos hablando del sexo de las infantas para cambiar la Constitución, que no recoge el derecho a la alimentación"

José Esquinas, director de programas de la FAO es un experto en biodiversidad agrícola. Miembro de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura durante treinta años, ha sido galardonado con el Premio FAO España 2012.

- ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para hacer frente a esta situación?

- Deberíamos actuar todos como ciudadanos del mundo. Decía Federico Mayor Zaragoza, que fue presidente de la Unesco, que debemos pasar de ser súbditos a ser ciudadanos. Y en este tema no deberíamos actuar ya por solidaridad, sino por puro egoísmo inteligente. Porque estamos todos metidos en una gran nave, que es el planeta tierra, y en estos momentos si se abre un agujero en la nave, como puede ser por el hambre o por la pérdida de recursos naturales, se hunde la nave entera. De eso depende que haya un futuro o no lo haya. Y ahí el papel de los maestros. Hacer conscientes a los niños, a los ciudadanos de este mundo, de que somos nosotros los responsables de nuestro futuro, si es que queremos de verdad que la humanidad tenga un futuro. En esto siempre recuerdo un chiste en el que el comandante de un avión decía a los pasajeros: Señores, nos hemos perdido pero no se preocupen, porque mantenemos una velocidad excelente. Es ese caso. Es el ser humano el que conduce la nave tierra, pero ¿a dónde? Lo que falta es una verdadera gobernanza mundial, que no existe.

- ¿Y en nuestros hábitos diarios?

- Siempre acostumbro a decir que tenemos que transformar el carro de la compra en un carro de combate, pacíficamente, por supuesto, pero debemos ser conscientes de que consumir es un acto político. Hay que tomar decisiones sobre qué compramos, hay que leer la letra pequeña, saber quién produce ese alimento y en qué condiciones. Además de ser conscientes de la compra podemos actuar a través de las organizaciones no gubernamentales, influir a través de internet, se puede influir también a través del voto, tenemos muchas opciones para actuar. Sorprendentemente la Constitución Española no incluye el derecho a la alimentación. Otras constituciones sí lo tienen. Aquí estamos hablando del sexo de las infantas para cambiar la Constitución. Yo no digo que no se hable de eso, pero creo que es más importante hablar del derecho a la alimentación. Vamos, creo yo.

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