Jacobo Moreira, portavoz municipal del PP, vaticina nuevos conflictos derivados de la inexistencia de una PXOM actualizado. "Estamos viendo lo que ha pasado con los crematorios debido a la falta de un plan general que regule dónde se pueden instalar y bajo que condiciones, la situación de inseguridad jurídica que se genera, y pronto nos tememos que vamos a tener otro conflicto con la ubicación de la planta de compostaje porque a ver que vecinos van a querer tenerla al lado" apuntaba ayer.

Moreira insta a los dos socios de gobierno a ponerse acuerdo y sacar adelante el PXOM para el que los populares ofrecieron el pasado año un "cheque en blanco" , un voto favorable si culminan su tramitación, obviando que el proyecto debe contar con el plácet de la Xunta (del PP) que lo cuestiona, según el BNG, en aspectos "esenciales" del modelo de ciudad que promueven.

Ha pasado un año desde que los concejales del PSdeG-PSOE y PP unieron sus votos en el Pleno para exigir la reactivación del PXOM con el fin de dotar a Pontevedra de las directrices urbanísticas que regulen el presente y el futuro de la ciudad y todo sigue igual. El nuevo Plan xeral de ordenación municipal (sigue "en el cajón" donde permanece desde febrero de 2012 por las serias discrepancias entre el Concello (ala nacionalista y mayoritaria del gobierno local) y la Xunta de Galicia sobre su contenido.

Las exigencias de la administración autonómica en cuanto a, por ejemplo, edificabilidad, a la calificación del suelo que ocupa Ence o la reserva de espacios para infraestructuras, señalaba entonces y señala ahora el BNG, ponen en entredicho el modelo urbano que promueven y no están dispuestos a cambiarlo.

Un cruce de acusaciones de "irresponsabilidad", "deslealtad", "primacía de los intereses electorales", "·incapacidad" entre los dos socios de gobierno local y entre éste y la oposición dejan constancia de una propuesta de reactivación que nació herida de muerte.

Si el concelleiro de Urbanismo y teniente alcalde, el socialista Antón Louro, dirige sus dardos contra el alcalde Miguel Fernández Lores y el BNG para acusarlos de "incumplir el acuerdo plenario y el pacto de gobierno, a todas luces una deslealtad, para primar sus intereses electorales"; el portavoz municipal popular, Jacobo Moreira, atribuye directamente el fracaso de la reactivación del proyecto a su compañero de viaje en esta reclamación: Antón Louro, "por su incapacidad para hacer valer su condición de socio de gobierno".

Y contra los dos, PSOE y PP, se dirige el concelleiro "padre" del nuevo y aparcado PXOM, el nacionalista César Mosquera, para reprocharles que "activaron un asunto que no tenía salida y después no hicieron nada". "En un acto de irresponsabilidad acordaron en el Pleno impulsar una subcomisión para impulsar el PXOM que después con suma irresponsabilidad no quisieron crear" recordaba el concelleiro de Ordenación do Territorio.

El acuerdo plenario de mayo de 2013 instaba la constitución de una subcomisión "ad hoc" para impulsar la redacción del PXOM pero esta subcomisión nunca llegó a constituirse. Según Mosquera porque los que tenían que ponerse al frente, los impulsores de la iniciativa, "se negaron a crearla porque sabían que no tenía ninguna salida". Un análisis que no es compartido ni por Louro ni Moreira pues para el primero es Mosquera, como responsable del PXOM, quien tendría que haber actuado y para el segundo era Louro, como miembro discrepante del gobierno local el que tenía que haber liderado o forzado a sus socios a revisar el nonato Plan xeral de ordenación municipal.

Antón Louro recuerda que sacar adelante el PXOM es un compromiso del pacto de gobierno local por lo que si hay un irresponsables es el BNG por incumplir las líneas programáticas del acuerdo.