Los trabajadores de la liquidada Construcciones Moldes y Moldes, con sede en Chancelas, se plantaron ante el nuevo negocio del que era uno de los socios de la empresa para reclamar que les pague las siete nóminas pendientes, así como las respectivas liquidaciones. Reclaman sumas que oscilan entre los 20.000 y los 50.000 euros.

La plantilla, en la que hay familiares de los que eran responsables de la firma, ya había anunciado el día antes que acudirían hasta Combarro para protestar ante la tapería que regenta el que fue uno de sus jefes. Además, se repartieron octavillas para informar a vecinos y turistas de su delicada situación. "La empresa cerró dejando una deuda de más de siete meses de salario a sus empleados y mientras sus propietarios destinan los beneficios generados por los trabajadores a abrir nuevos negocios de hostelería", se podía leer en ellas.

La firma, fundada en la década de los años 90, cesó su actividad sin acudir a concurso de acreedores. Fueron los trabajadores los que tuvieron que recurrir al juzgado de lo Social para tratar de enderezar una complicada situación ante la falta de carga de trabajo y los impagos. Aunque se produjo la rescisión de los contratos con el compromiso del los empresarios por abonar las cuentas pendientes, todavía ahora siguen esperando por sus salarios y liquidaciones. Desde la CIG apuntan que el problema afecta también a parientes de los jefes de esta empresa de origen familiar.