El plan para construir un núcleo ecológicamente sostenible junto al colegio de Viñas sale del cajón. La Xunta ha aprobado el proyecto de urbanización, dando un impulso tras más de un lustro de parálisis administrativa desde que el diseño de un estudio de arquitectura portugués ganó un concurso europeo de arquitectura verde o socialmente responsable. El proceso está ahora pendiente de que el Concello reciba dos informes, lo que permitirá darle el visto bueno en el pleno de junio. La urbanización, de 20.000 metros cuadrados, sería creada en un ámbito que tendría que ser desarrollado mediante junta de compensación y por una promotora privada.

La Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas dio luz verde ya en otoño a la modificación puntual del PXOM en la parroquia de San Salvado en un núcleo que se extiende entre los lugares de Viñas y As Laxes. Para completar el trámite faltan dos informes. Aviación Civil deberá dar su beneplácito, ya que este suelo queda justo debajo de un corredor aéreo del aeropuerto de Vigo. También se necesita el de Costas al estar a menos de 500 metros en línea recta del borde marítimo.

Ambos informes, en cualquier caso, se consideran trámites menores que apenas tardarían unos días en llegar a la administración local. Una vez que se confirme que todo está en orden, la modificación del PXOM se llevaría a la sesión plenaria del próximo mes, con su correspondiente plazo de exposición pública para que los afectados puedan presentar alegaciones.

Lo que ahora está a punto de producirse es el final del camino administrativo. Pero al mismo tiempo se trata todavía en una fase muy inicial en la materialización del proyecto. Para esta zona, un equipo de arquitectos portugueses liderado por Camilo Manuel Rebocho había diseñado un proyecto urbanístico que ganó un concurso europeo de arquitectura denominado Europan hace ya casi seis años. Un proyecto sostenible y diferenciador que pareció caer en saco roto con el estallido de la burbuja inmobiliaria.

El proyecto afecta a diversas propiedades inmobiliarias. Si surgieses una promotora interesada, el ámbito debería ser desarrollado mediante una junta de compensación. Tras ello podrían comenzar los trabajos encaminados a realizar una urbanización de singulares características en el municipio. Se tratarían de construcciones de baja altura, con calles interiores que serían peatonales en su gran mayoría. La superficie máxima edificada no debía superar los 36.000 metros cuadrados (con un máximo de 18.000 para viviendas). Además, también se reservarían espacios para zonas verdes y explotación de huertos urbanos. Todo acompañado de unas proclives características de aprovechamiento energético y eficiencia. Y es que los terrenos facilitan la orientación sur de las viviendas y tienen una cierta inclinación, algo que favorece el calentamiento natural de las viviendas.