El grupo Ence tiene claro que el futuro de su compañía pasa por Lourizán y que la factoría pontevedresa ya no tiene, desde la entrada en vigor de la nueva Ley de Costas, fecha de caducidad en 2018. Si había alguna duda de que Ence iba a aprovechar la oportunidad que ofrece la nueva ley de Costas para continuar en su actual emplazamiento en la orilla de la ría de Pontevedra más allá de 2018, el director de la fábrica, Antonio Casal, despejó ayer cualquier incertidumbre. Si bien reconoció que todavía no han solicitado al Gobierno que se prorrogue la actual concesión en dominio marítimo-terrestre, señaló que lo harán "en cuanto se den las condiciones y podamos pedirla", pues todavía no se ha publicado el reglamento que desarrolla la nueva Ley de Costas. En él se establecerán los requisitos y condiciones que se deberán cumplir para otorgar estas prórrogas de las actuales concesiones por un máximo de 75 años.

Sea cuales fueren los requisitos que se establezcan en este reglamento, Ence presentó ayer a su centro de operaciones de Lourizán como una fábrica viable ambientalmente y totalmente respetuosa con la ría: "No hay razón medioambiental alguna para que Ence tenga que moverse de donde está actualmente".

Durante la presentación de los resultados ambientales de 2012, Casal echó manos de "datos objetivos y auditados por empresas externas independientes" para señalar que la fábrica de Ence en Lourizán está a la vanguardia a nivel mundial en cuanto a la reducción del impacto que su actividad pueda tener sobre un medio tan sensible como es la ría de Pontevedra.

Calidad de los efluentes

Casal, junto al jefe de Calidad y Medioambiente de Ence Pontevedra, Carlos Casas de Ron, señaló que el centro de operaciones en Lourizán volvió a mejorar la calidad de los efluentes que vierte a la ría de Pontevedra e insiste en que se mantienen "muy por debajo" de los mínimos exigidos por la Xunta en su Autorización Ambiental Integrada (AAI) y por la normativa europea, incluso situando alguno de sus parámetros por debajo de los mínimos exigidos por la UE.

Todo ello gracias a fuertes inversiones y con la puesta en marcha de otras medidas de futuro como la reducción del impacto oloroso de la factoría (que ya está en marcha) o el proyecto para la integración paisajística de la fábrica cuyo concurso se falló recientemente. Antonio Casal supeditó la ejecución de esta iniciativa a que finalmente se apruebe la prórroga de la concesión de tal forma de que Ence tenga la "seguridad jurídica" de que va a continuar en Lourizán. "No se trata de un proyecto efímero, no sería de sentido común realizar una inversión de semejante calado para luego no continuar", explicó.

Con estos datos ambientales sobre la mesa, el director de Ence Pontevedra dijo no entender "la razón de esta obsesión por decir que esta fábrica es la misma que la de hace 30 años" y, por el contrario, confió en la renovación de la actual concesión y en continuar apostando por una fábrica "que puede convertirse y se convertirá en un referente de la economía verde en Galicia".

109 barcos al año

Una vez que los responsables de Ence aclararon el apartado ambiental, deslizaron unos datos que dejan entrever la importancia económica que tiene la fábrica de Lourizán para la comarca y la comunidad autónoma: Más de 1.800 productores gallegos de madera (solo utilizan materia prima cultivada) trabajaron para Ence en 2012, lo que suponen 260 camiones al día, 407.000 toneladas de celulosa producidas (todas con la tecnología TCF, libre de cloro) de las que un 95,6 se destinó a la exportación, principalmente al norte y el centro de Europa y a Italia. Para trasladar la celulosa se fletaron en 2012 un total de 109 barcos que partieron del puerto de Marín, lo que supone un movimiento para el Puerto de dos buques a la semana.