María Dolores Álvarez Gallego recibió ayer un regalo del Ayuntamiento como felicitación por sus cien años. El obsequio, un ramo de flores, le fue entregado en su casa de manos de la alcaldesa en funciones, Margarita Castejón, que ocupa el puesto debido a las ausencias de Miguel Anxo Lores (quien transmitió sus disculpas por no poder asistir) y Teresa Casal.

El gobierno local no quiso perder la oportunidad para hacer este pequeño homenaje a María Dolores, testigo vivo y directo de los acontecimientos que marcaron el siglo pasado.

Hija de Gerardo Álvarez Limeses y cuñada de Alexandre Bóveda, Loli Álvarez (nacida en Pontevedra el 1 de julio de 1909) y su extensa familia, reunida el pasado día 1 en Sanxenxo para festejar el cumpleaños, son todo un símbolo de la historia republicana y nacionalista de Galicia y una pieza clave en el pasado de Pontevedra.

Esta mujer de sorprendente vitalidad, sólo se queja de su sordera y de una pequeña pérdida de memoria "no me acuerdo ni de los nombres de los sobrinos nietos. Tengo que preguntarles siempre". Ante lo que Margarita Castejón repuso que se apuntaba "a llegar a los cien años y estar así".

A pesar de su centenario, María Dolores hace una vida normal, no necesita gafas para leer y sigue reclamando a la familia que la lleven hasta las obras que se realizan en Pontevedra, para poder seguir siendo testigo de la historia de la ciudad.