El inicio del curso político sitúa de nuevo a Ence en el punto de mira. Ante las palabras del conselleiro de Medio Ambiente e Desenvolvemento Sostible, Manuel Vázquez, de que el traslado del complejo industrial de Lourizán estará sobre la mesa a partir de finales de septiembre, comité y sindicatos se posicionan con una exigencia común: claridad y seriedad en el planteamiento y la propuesta.

"No estaremos en una mesa para negociar el traslado" advertía ayer el presidente del comité de Ence y delegado de CC.OO, Manuel Rivas. "Si como comité nos convocan a ese foro lo valoraríamos, no tenemos problema en explicar nuestra postura contraria al traslado y estaríamos interesados en conocer las intenciones de los responsables de la Xunta y que nos expliquen porque han convertido a Celulosas en su bestia negra".

Que "abandonen la demagogia barata" y que "asuman su responsabilidad de gobierno" era la petición que hacía ayer el secretario del comité de Ence y delegado de FIA-UGT, José Manuel Godoy. Una petición que conlleva, según explicó, el que hagan un análisis serio y con datos del impacto ambiental y económico de la empresa -"que ahora manejan y supervisan"-y después pongan sobre la mesa una propuesta detallada (quién negociará, financiación, proyecto industrial, ubicación...).

Para este representante sindical "ahora no son oposición y no pueden mantener esa bandera histórica del supuesto ecologismo porque saben, o tienen que saberlo porque ahora sí es su obligación, cuál es el impacto ambiental real de la empresa".

"Ellos (BNG y PSOE) han puesto la espada de Damocles (el traslado) sobre Ence y lo único que hacen es abrir las puertas a la empresa para irse en el 2018 y dejar en la estacada a los trabajadores, además de dejar sin una importante fuente de ingresos a la sociedad pontevedresa", añade José Manuel Godoy.

Una postura más conciliadora con los responsables políticos es la que mantiene el secretario comarcal en funciones de UGT de Pontevedra, Domingo Barros, quien defiende "el diálogo" como fórmula para definir el futuro de Ence.

Recordaba ayer las resoluciones congresuales del sindicato que avalan su postura y que difieren con la apuesta por la permanencia en Lourizán de su Federación de Industria. "Me parece bien que se inicien las negociaciones, pero todos deben poner las cartas boca arriba" indicó Barros Montans para, a continuación recalcar que "como sindicato insto a las partes para que por encima de todo piensen en los trabajadores. Su futuro debe quedar perfectamente asegurado".

Precisamente el secretario del comité recriminaba ayer al nuevo gobierno de la Xunta "que esté creando gratuitamente una gran incertidumbre sobre un grupo de trabajadores". Godoy pedía a los nuevos gobernantes que "se serenen".

Quién tampoco se mostraba ayer dispuesto a hablar de un hipotético traslado, al entender que es una "falacia" era el secretario comarcal de Organización de CC.OO, Miguel Vilacoba. "Todos sabemos que un traslado es inviable, si quieren plantear la construcción de una nueva fábrica que digan en qué lugar, quien va a pagarla, cuándo piensan construirla, etc.".

Pero además Vilacoba se mostraba remiso a participar en la denominada mesa de concertación sobre el futuro de Ence. "Antes de acudir a un foro de esas características queremos saber quién lo integra, con qué premisas, con qué objetivos...". Sólo una vez aclarados estos puntos el sindicato, si es convocado, decidirá qué hacer.

Silencio empresarial

Mientras responsables políticos y representantes sindicales se posicionan ante lo que se prevé una larga, tensa y dura negociación, la dirección de Ence se mantiene en silencio. Las únicas declaraciones sobre el tema fueron hechas por el presidente del grupo pastero y director general de Caixa Galicia, José Luis Méndez, antes del verano y en ellas mantuvo en todo momento que "hasta el año 2018 no hay nada que negociar, nada de que hablar", dejando cerradas las puertas a un hipotético diálogo sobre el traslado del complejo de Lourizán.

En este año vence la concesión de los terrenos en dominio marítimo-terrestre que tiene la empresa y en aplicación de la ley de Costas dichos terrenos deberán revertir en el Estado.