"La faena ha sido buena, ahora vamos a rematar", comentaba de mañana el empresario taurino Eduardo Lozano, satisfecho con el resultado de una feria que por primera vez ha incluído cuatro corridas.

Y el remate corrió a cargo de más de un millar de abonados y unos 6.000 espectadores a mayores que llenaron la plaza en un día extraño, de calor pero con el sol oculto por el humo del incendio forestal que se declaró a sólo unos quilómetros y cuyas cenizas acabaron por caer sobre los asistentes.

Por no faltar, no faltó ni "zapatones", ese profesional del Camino de Santiago -presume de haberlo recorrido más de treinta veces- que esta vez peregrinó hasta el coso sanroqueño.

Por su parte, el pintor, académico y reciente premio Amigos de Pontevedra Manuel Moldes ocupó una de las entradas del palco de invitados y, entre las caras conocidas, también se dejó ver el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios, José Luis Vilanova, el presidente del Celta, Horacio Gómez, el jugador del Dépor, Romero, o el concejal socialista Guillermo Meijón.

Incondicional como siempre de la corrida de toros en el "día grande" en honor a patrona de la provincia, Mariano Rajoy renovó su tradición de degustar habanos durante la lidia. Con el presidente nacional del Partido Popular, el secretario xeral gallego, Xesús Palmou.

Y es que, sin duda, el gremio político fue el más representado, especialmente por los numerosos cargos de la Diputación Provincial, encabezados por el presidente, Rafael Louzán.

Éste abandonó la plaza en el cuarto toro para participar momentos después en la procesión de la Peregrina. En el burladero de la empresa pudo ser testigo de excepción de la corrida el todavía presidente del Tribunal de Contas Luciano Fariña, acompañado por el editor Sabino Torres.

Y arropando al torero triunfador de la tarde, una figura del toreo, "El Niño de la Capea", intentando como podía controlar primero los nervios y después la emoción.