Una protesta laboral de los trabajadores de Audasa, la empresa concesionaria de la autopista del Atlántico, provocó durante toda la mañana de ayer retenciones kilométricas en torno al peaje de Vilaboa. Miles de conductores quedaron atrapados en la AP-9, en los tramos comprendidos entre el puente de Rande y Vilaboa y entre este punto y Pontevedra. Una caravana de coches llegó al citado peaje pasadas las diez de la mañana y obstaculizaron el paso hasta cerca de las doce y media, aproximadamente una hora en cada sentido.

Sin embargo, según confirmaron fuentes del subsector de Tráfico de la Guardia Civil, el tapón creado tardó varias horas en deshacerse y la normalización de la circulación no fue una realidad hasta varias horas después. Sobre las dos de la tarde todavía había importantes retenciones antes del peaje de Vilaboa.

Mientras duró la concentración la Guardia Civil cortó el acceso a la autopista por la carretera PO-10, lo que no impidió que se formasen larguísimas colas de vehículos que circulaban por la principal arteria viaria que atraviesa Galicia de norte a sur, de Ferrol a Tui y por tanto que conecta la comunidad con Portugal. Tampoco las repetidas noticias sobre el colapso pareció influir en la determinación de los conductores en usar la autopista.

La plantilla de Audasa protagoniza un calendario de movilizaciones intermitentes para tratar de forzar la negociación del convenio colectivo y advierte que, de no ser efectiva este tipo de protesta, no descartan convocar una huelga. Los trabajadores de la empresa concesionaria de la autopista gallega denuncian que tienen los salarios más bajos del sector en toda España, a pesar de lo cual no han tenido un incremento real de su poder adquisitivo en los últimos años.

La protesta laboral, anunciada previamente por los trabajadores para advertir a los conductores de lo que se podían encontrar, se produjo en un momento de tráfico intenso y conflictivo de por sí, ya que se produce en pleno período estival y coincidiendo con el inicio de la operación especial de tráfico "segunda quincena agosto 2005".

Reclamaciones

Las Rías Baixas y la costa gallega en general se han convertido en un destino turístico por excelencia, por lo que la movilización causó perjuicios a miles de veraneantes, además de a los usuarios habituales de la AP-9.

Entre los perjudicados por la protesta de los empleados de Audasa se encuentra un grupo de escolares invidentes italianos que se dirigían al aeropuerto de Peinador y que perdieron el avión por no llegar a tiempo. La Once reclamará a Audasa los gastos derivados de la pérdida del vuelo.