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Empleo diverso

Los feriantes también luchan contra la cuesta de septiembre

La feria del día 2 regresa a Barbadás tras su parón estival en un mes donde las familias compran menos por priorizar la vuelta al cole

La Feria de Barbadás del día 2 regresa tras su parón estival

Iñaki Osorio

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Antía Gallega

Antía Gallega

Tras un parón en su actividad como ya acostumbran durante los veranos, los feriantes volvieron a colocar sus puestos en Barbadás este día 2 de septiembre.

Una fecha complicada inducida por varios factores que, a menudo, podrían pasar desapercibidos a ojos del consumidor habitual pero que no merman su impacto directo en la vida de estos comerciantes. En primer lugar, septiembre supone una cuesta para la mayoría de familias que se enfrentan al reto económico de un nuevo curso escolar cada vez más duro por el aumento de los precios en libros y material escolar.

Así lo señala Pablo, de Celanova, en su puesto que vende mayoritariamente calcetines y ropa interior. Explica que septiembre siempre cuesta algo más, pero incide en el resto de aspectos que "la gente no ve", como la "altísima " cuota de autónomos que ha de pagar aún estando a media jornada dado de alta como venta ambulante.

En el caso de Barbadás no es necesario que abonen ningún tipo de tasa por el espacio que ocupa el puesto, pero no siempre es así. Pablo explica que para la feria de Ourense, en las inmediaciones del Barbaña, han de pagar una tasa mensual si quieren establecerse allí. Otra de las feriantes, que prefiere no dar su nombre, asegura que «en la romería de Los Milagros, piden 40 euros por metro cuadrado, es un atraco. Un compañero que está allí al fondo, fue el año pasado y no consiguió ningún beneficio y por eso este año no ha vuelto para allí».

Pablo atiende a una madre y su hija en su puesto en Barbadás.

Pablo atiende a una madre y su hija en su puesto en Barbadás. / Iñaki Osorio

Cabe recordar que la ventaja competitiva de estos comerciantes se basa en el precio de sus productos, pero la competencia digital y el aumento de costes se está comiendo el margen

El «bueno, bonito y barato» sigue siendo la premisa para que el consumidor acuda a un mercadillo o a una feria, pero hay que reparar en el gasto de cómo Pablo llena el tanque de su furgoneta, con la que va desde su casa en Celanova a otras ferias, vendiendo calcetines a un precio por debajo de una tienda promedio, después de que la gasolina haya presentado un aumento de, aproximadamente, el 3,3% en la última semana, según datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica.

Este día 2 en Barbadás, bajo los toldos se desplegaron un montón de productos entre los que figuraban desde embutidos, camisetas de fútbol hasta cámaras antiguas o discos en vinilo. Una oportunidad para curiosear y comprar, o simplemente hablar con Pablo y sus vecinos sobre cómo va el día. Preocupa también el relevo generacional en otro sector que es tan parte de la sociedad como antiguo y que, sin embargo, también presenta un futuro incierto.

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