Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Pedro Sol, el músico brasileño que alegra las noches de Ourense con su guitarra

El músico brasileño Pedro Sol encontró en Ourense un hogar para su arte callejero, donde la gente lo acogió con cariño tras duras experiencias en otras ciudades españolas

Pedro sol, en las escalinatas de Santa María Nai.

Pedro sol, en las escalinatas de Santa María Nai. / Brevebretema

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Ourense

Tanto quien es un habitual de la Zona de Vinos como quien ha pasado esporádicamente por Ourense sabe que la noche en esta parte de la ciudad de As Burgas necesita pocos alicientes para ser disfrutable. Pero desde hace cosa de un año, un ingrediente extra se suma a la receta para los momentos de mayor diversión. Viene directamente importado de Florianópolis, y ya ha recorrido las calles de seis países diferentes con su guitarra y altavoz.

Pedro Sol, música brasileña en la Praza do Ferro

Su nombre es Pedro Sol, como bien indica el set que utiliza para sus actuaciones en la Praza do Ferro. Su historia en España comenzó durante la época del COVID. Parte de su familia estaba «de paso» por el país cuando estalló la pandemia, por lo que acabó quedándose allí. «Tengo dos sobrinos pequeños y no podía vivir lejos de ellos», cuenta sobre la decisión que le hizo cruzar el charco. Por aquel entonces ya se dedicaba a la música, y no precisamente desde hacía poco tiempo: comenzó a tocar y cantar a los 14 años, y ahora ya tiene 29. Dentro de sus escenarios, el de la calle es el que más parece agradarle, pues «me encanta llevar música a la gente que está de vermú o de copas, siempre es una sorpresa para la gente y te trae momentos muy especiales», cuenta.

Con esta pasión, era cuestión de tiempo que sacase su guitarra a relucir en España. Pero no lo hizo en Ourense, ya que no fue su primer destino, y ciudades como Barcelona o Torrevieja disfrutaron antes de su música. Eso sí, allí la suerte no corrió demasiado de su parte: «Tuve mal rollo y problemas con la gente y con la policía, había mucho prejuicio, era muy duro», cuenta Pedro sobre sus melodías callejeras por esos lugares.

Ourense, una ciudad que lo recibió con cariño

Aquellas experiencias no le desanimaron a probar suerte una vez más en la ciudad de As Burgas, donde fue el ambiente el que le cautivó: «Llevaba apenas un par de días y quedé maravillado con este sitio, flipé con la arquitectura y la estructura de la Praza Maior y los bares y terrazas». Sacó su guitarra frente al Concello, tocó un par de temas y la gente lo recibió con «mucho cariño y alegría», lo que lo impulsó a seguir tocando desde entonces. Ya ha pasado poco más de un año en el que en los bares se ha encontrado a «gente muy amable y de un corazón inmenso, como todas las de Galicia».

Con especial cariño guarda en su memoria los momentos con niños, a los que deja probar sus instrumentos, o una ocasión en la que, mientras interpretaba «Bésame mucho», una pareja de señores mayores le contó que esa había sido su canción de bodas. «También una persona me comentó que la que había tocado era la canción preferida de su padre, recientemente fallecido, y me dio las gracias porque le pareció un homenaje que le ayudó a llevar el dolor. Esos momentos me hacen sentir que elegí bien mi profesión», relata. Eso sí, una profesión que, para llegar a fin de mes, como él mismo cuenta, combina esos mediodías y tardes de música con varios trabajos temporales en vendimias, bodegas o cargando camiones en el polígono de San Cibrao, donde afirma que tuvo «unas experiencias fantásticas».

La cara menos amable de tocar en la calle

Aunque a Pedro le gusta quedarse con lo positivo, no todo ha sido de color de rosa. Ha tenido un par de desencuentros con las fuerzas de seguridad por no tener un permiso que, según cuenta, tampoco le permiten sacar en el Ayuntamiento, lo que le obliga a actuar sin amplificación. Además, tocar en la calle le hace mirar de cerca la realidad de quienes deben considerarla su hogar, y tener que convivir con su dureza: «Es triste ver la cantidad de gente que vive en la calle en Ourense y pide dinero o comida, hay personas que tienen adicciones y me parece que están abandonadas, es algo que te quita un poco la alegría de estar cantando, y sobre todo te sientes impotente de no conseguir cambiar nada», explica.

Pedro ha conseguido cuadrar su llegada a la ciudad de As Burgas con un momento en el que la música en directo parece tener más demanda que nunca. El guitarrista opina que esta tendencia se debe a que la gente busca autenticidad antes que todo: «En este momento que vivimos se pueden hacer canciones con un par de palabras en un ordenador, se pone un prompt en una inteligencia artificial y ya está en la lista de las canciones más populares. Por eso, la gente ahora quiere algo orgánico, el arte hecho por los seres humanos en el momento: cuando tú miras al público a la cara, el público a ti también, no es algo que esté preparado ni se repite todas las noches... siempre sabes que cada actuación tendrá algo único porque lo construyes con la energía del ambiente», cuenta.

Sol a Sol y Sambadelia, sus otros proyectos

Además de sus tardes y noches en solitario por las calles, es integrante de otros dos proyectos musicales: el dúo Sol a Sol, con la cantante Lucía Cortiñas, y el grupo galaico-brasileño Sambadelia, al que se unen Xurxo Troncoso y Clara Costas. La suma de Pedro a este conjunto también trae anécdota, pues surgió en una tarde nublada en la que, al ver que no había nadie, Pedro se iba a marchar del Casco Histórico, pero escuchó música en la Praza Maior: «Cuando me acerco era un grupo de amigos tocando y disfrutanodo en una terraza, pedí permiso para sentarme con ellos y me contaron que el único brasileño del grupo, el guitarrista, se va a marchar a Brasil en dos días. El grupo se iba a disolver y, con las movidas del universo, acabé encontrando una nueva familia en estas tierras que hacen música brasileña de excelente calidad. Soy el representante de la tierra verde y amarilla, ¡pero estos mestres me enseñan a mí muchísimo más!», exclama el músico brasileño.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents