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Medio ambiente

Arrancan las obras para sanear el río Barbaña, en Ourense, tras décadas de problemas de vertidos

La actuación, con una inversión de 39,5 millones, renovará 20 kilómetros de colectores y ampliará la depuradora de San Cibrao das Viñas para acabar con los episodios de contaminación

Los trabajadores comenzaron las actuaciones este jueves en el polígono de San cibrao das Viñas.

Los trabajadores comenzaron las actuaciones este jueves en el polígono de San cibrao das Viñas. / Iñaki Osorio

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Diecisiete años después de que 17.000 peces murieran envenenados por un vertido procedente de la depuradora de San Cibrao, las máquinas ya trabajan sobre el terreno para restañar una de las grandes heridas medioambientales de la comarca de Ourense. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Dirección General del Agua, ha iniciado formalmente este jueves las obras físicas de la Fase II del saneamiento del río Barbaña y la ampliación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales de San Cibrao das Viñas. La actuación, que cuenta con una inversión definitiva de 39.533.000 euros, llega para poner fin a un problema sistémico de contaminación que amenazaba no solo la biodiversidad del río, sino también el propio desarrollo del principal polo industrial ourensano.

«Microcirugía» bajo suelo

Los trabajos técnicos que acaban de comenzar sobre el asfalto y el subsuelo suponen una «microcirugía subterránea» que actuará a lo largo de unos 20 kilómetros de tuberías. . El talón de Aquiles del sistema actual es su carácter unitario: cuando se producen lluvias copiosas, el agua pluvial satura las conducciones de fecales, desbordando el caudal y haciendo que las aguas sucias acaben vertiéndose directamente al Barbaña sin pasar por la depuradora. Para implantar una red separativa real, las obras contemplan la reconexión de 156 pozos de la red unitaria vieja a la nueva red de fecales y de 12 pozos de unitaria a la de pluviales. Los operarios abrirán estos sumideros críticos para enganchar de forma selectiva los desagües domésticos e industriales a la tubería de depuración, mientras desvían las escorrentías limpias directamente al cauce.

La magnitud de la obra civil incluye la sustitución de 2.469 metros de colectores obsoletos y la renovación de 8.153 metros de canalizaciones existentes. Además, se ejecutarán 1.721 metros de colectores de fecales y se instalarán 6.798,75 metros de tuberías completamente nuevas. Con el fin de asegurar que el agua de lluvia regrese en perfecto estado al río, el sistema pluvial se completará con 10 avanzados desarenadores de tipo vortex, destinados a capturar sedimentos pesados antes del vertido directo.

Esta es la cuestión principal a resolver, como bien señaló la alcaldesa del municipio, Marta Nóvoa, quien reveló que en épocas de sequía, casi la totalidad del agua que fluye por el río Barbaña es el agua depurada que sale de la planta de San Cibraodas Viñas, por lo que «el río depende» mucho de que este proceso de depuración funcione en condiciones inmejorables para mantener su caudal ecológico. Para conseguirlo, el plazo de actuación es de 36 meses poniendo como fecha de finalización en el horizonte, el mes de septiembre de 2029.

A este respecto, la regidora pidió «paciencia» a los empresarios, porque dado que la EDAR procesa las aguas industriales de un área masiva de más de 5 millones de metros cuadrados —que engloba el polígono de San Cibrao, el Parque Tecnolóxico y el vecino polígono de Pereiro de Aguiar—, la reforma subterránea obligará a cortes viales severos, «en algunos momentso habrá que impedir temporalmente el acceso a las entradas de las naves», advirtió Nóvoa, solicitando «colaboración» a los trabajadores del polígono ante los inevitables «incordios puntuales»

Depuradora tecnológica

El segundo gran pilar de los trabajos se concentra en la transformación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales de San Cibrao das Viñas . Diseñada originalmente para tratar una población equivalente de 55.000 habitantes, la planta se encuentra obsoleta frente al crecimiento del tejido productivo.. La remodelación integral elevará su capacidad de diseño hasta los 77.490 habitantes-equivalentes y permitirá gestionar un caudal medio diario de 22.140 metros cúbicos.

Esta nueva planta contará con un sistema de pretratamiento renovado y un innovador tratamiento físico-químico capaz de desviar el caudal desde el tanque de homogeneización hacia la depuración biológica o química según la carga contaminante detectada en el influente. El proceso biológico de fangos activos incluirá la eliminación biológica de nutrientes, complementada con un sistema químico de eliminación de fósforo Asimismo, la decantación secundaria sumará dos nuevas unidades para conformar un total de cuatro decantadores operativos . El tratamiento terciario dará un salto de calidad gracias a filtros de discos capaces de reducir en un 70% los sólidos en suspensión, mientras que la gestión de lodos se reforzará con un segundo espesador de gravedad y dos decantadores centrífugos que sustituirán a los actuales, que ya han agotado su vida útil.

El macroproyecto está cofinanciado al 60% mediante fondos europeos FEDER— 23,7 millones de euros de ayuda— y el 40% restante asumido por el Gobierno de España, algo que resaltó el presidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, José Antonio Quiroga, quien remarcó la trascendencia de este arranque y advirtió que «la colaboración e implicación de todas las Administraciones y la concienciación social y del tejido empresarial sigue siendo clave para evitar episodios recurrentes de contaminación».

Cicatriz para la herida

La importancia de estas obras se comprende mejor al mirar al pasado. El río Barbaña arrastra el triste estigma de ser el ecosistema fluvial más maltratado de la ciudad de Ourense debido a la presión de una de las grandes concentraciones empresariales de Galicia, que engloba los polígonos de San Cibrao das Viñas, Barreiros, Pereiro de Aguiar y el Parque Tecnolóxico.

La página más negra de esta crisis se escribió en junio de 2009, cuando un escape masivo de residuos químicos procedentes de la propia EDAR de San Cibrao — incapaz de tratar su carga— provocó una catástrofe ecológica que llegó a judicializarse: La mortandad de 17.000 peces asoló el Barbaña y extendió la contaminación hasta el río Miño en un desastre ambiental que terminó dirimiéndose en la Audiencia Provincial por delito ecológico. Nueve años después, en julio de 2018, un nuevo vertido masivo de hidrocarburos originado en Ponte Noalla obligó a la CHMS a declarar obras de emergencia para desplegar barreras de contención y evitar que las manchas de aceite asfixiaran de nuevo el Miño.

Fue precisamente la reiteración de este tipo de incidentes contaminantes el detonante de una sanción de 1,1 millones de euros impuesta en 2021 por el Consejo de Ministros al Concello de San Cibrao das Viñas — ratificada por el Tribunal Supremo— la que obligó a que la primera actuación de Nóvoa como regidora hace ahora tres años fuese tramitar una modificación de crédito extraordinaria para abonar esa multa millonaria. La última de una trayectoria a la que esperan poner fin con las obras que comenzaron este jueves.

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