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El sector floristero inicia en agosto la campaña de Fieles Difuntos: «Son dos meses de trabajo para una semana»

Es necesario anticiparse para poder cubrir toda la demanda

En Viveiros Alecrín dedican más de la mitad de sus instalaciones en Barbadás a la elaboración de centros florales para honrar a los difuntos en noviembre

El surtido de flores de Viveiros Alecrín, que será apartado para dedicarse a la campaña.

Iñaki Osorio

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Ourense

Aunque agosto aún no haya acabado, hay quien ya tiene la cabeza pensando en noviembre. Y no, no es por las temperaturas que están dejando los últimos coletazos del verano, sino porque de esas fechas depende una parte crucial del negocio al que dedica su vida. ¿De qué sector estamos hablando? Lleven su mente a crisantemos, seres queridos y, sobre todo, a camposantos: los negocios floristas comienzan en estos próximos días a trabajar de cara a la campaña del Día de los Fieles Difuntos, y detrás del centro o la planta que compramos para honrar el sepulcro de nuestros antepasados hay muchísima más labor de la que imaginamos.

Viveiros Alecrín, en Ourense, es una de las compañías que ya han estrenado oficialmente esta dura aunque especial época del año. El ciclo ha comenzado este miércoles, cuando ya han empezado con dos procesos. El primero es la elaboración de nuevos centros de flor artificial, que aguantarán intactos sin problema hasta que llegue la señalada fecha: «El resto del año también los hacemos, pero para el día a día no llegaría esa cantidad para vender en octubre», cuenta Ana Ramiro, una de las encargadas del negocio.

Al mismo tiempo, han dedicado esa jornada a reorganizar todo el garden; es decir, sus naves dedicadas a las plantas: las hileras de mesas donde ahora hay plantas, flores y macetas varias pasan a vaciarse para dedicarlas exclusivamente a la campaña de finales de octubre e inicios de noviembre. «Menos dos mesas, va todo», explica Ana señalando la gran explanada de su jardinarium. Aproximadamente, más de la mitad de sus instalaciones situadas en Loiro, en Barbadás, estarán reservadas para este fin.

Las trabajadoras inspeccionan los centros.

Las trabajadoras inspeccionan los centros. / Iñaki Osorio

Este jueves llegará otra jornada intensiva, pues recibirán los primeros crisantemos, la planta por excelencia del Día de Difuntos. La mercancía viene principalmente del resto de Galicia, aunque también les llegarán algunos lotes procedentes de Bélgica o Portugal. Para respiro de los compradores finales, la planta no sufrirá una gran subida de precio, solo la derivada de la inflación y de la logística que implica su producción.

Las muestras iniciales se utilizarán para valorar la calidad que tiene la planta este año, sobre lo cual en Alecrín tienen buenas expectativas en base al clima que se desarrolló a lo largo del año: «Llovió al inicio y vino bastante calor estos últimos meses, eso es bueno para el crisantemo», cuenta Miguel Ramiro, otro de los responsables del negocio. Si dan el visto bueno, llegará el resto del cargamento, y lo prepararán para que acabe de florecer ya dentro del vivero.

Crisantemos, rosas y claveles para los cementerios

A principios de septiembre comenzarán a pensar en el resto de los centros; es decir, en las flores que acompañarán al crisantemo en las sepulturas: rosas y claveles siguen siendo de las más demandadas, y tramitarán su encargo a zonas de Ecuador, Colombia, el sur de España o incluso Etiopía, uno de los principales países exportadores de este tipo de flor.

Después de recibirlas, y tras varias jornadas de limpieza de plantas para dejarlas en su mejor forma, las fechas de mediados de octubre marcarán la recta final de la campaña: será entonces cuando se comiencen a preparar los centros naturales para el Día de Difuntos, que se comprarán principalmente en el puesto de Alecrín en la Plaza de Abastos. Resulta difícil calcular las cifras, pero Ana estima que en total podrán llegar a preparar 4.000 plantas de crisantemo y alrededor de otro millar de conjuntos florales listos para ser colocados en las tumbas.

La campaña de Fieles Difuntos es el mayor pilar del sector florista. Aunque épocas como San Valentín o Navidad también son importantes, principios de noviembre es el momento con el flujo de demanda más multitudinario de todo el año, y muchas floristerías cierran directamente sus puertas la última semana de octubre para preparar los pedidos realizados con anterioridad. En el caso de Alecrín, sí atienden a los más rezagados de los últimos días, y la carga de trabajo se hace visible más bien en la previa: «Para el Día de los Fieles Difuntos, la plantilla se duplica, o a veces hasta se triplica, y todo el funcionamiento se dedica exclusivamente a esta campaña», cuenta Miguel, que afirma que esta temporada son «dos meses de trabajo para una semana».

Dos meses de trabajo para una semana clave

Eso sí, con la contingencia que conlleva: encontrarse en los días finales de octubre con una etapa de mal tiempo puede hacer que los clientes no piensen en llevar flores al cementerio y, en consecuencia, bajar las ventas de una campaña en la que el producto no se puede despachar más tarde y se debe tirar. «Es el riesgo que se asume al emprender un negocio, y aún más el que depende de un producto natural», añade Ramiro. En Viveiros Alecrín no son precisamente novatos en este tipo de campañas: cuentan con su jardinarium desde hace 16 años, pero su andadura comenzó en 1987 como productores de planta ornamental, y desde hace cosa de tres décadas están instalados en el centro de la ciudad de As Burgas con su puesto en la Plaza de Abastos.

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