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Pequeño comercio

El clima y la competencia digital en tiempo de las rebajas ourensanas

Podría sonar extraño que el tiempo atmosférico junto con el comercio electrónico sean los mayores condicionantes para el pequeño comercio ourensano en tiempo de descuentos. Sin embargo, el cambio de paradigma en ambos determina a menudo la condición final del consumidor sobre el producto o servicio

Sira Martín y Merced González son las encargadas en la tienda Mayna.

Sira Martín y Merced González son las encargadas en la tienda Mayna. / Iñaki Osorio

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Antía Gallega

Antía Gallega

A falta de una semana para que se termine el mes de agosto, los comercios ourensanos continúan luciendo los carteles de las rebajas en sus escaparates como cada verano. Cabe recordar que hace años que el periodo de descuentos cambió para los consumidores, una medida que sigue dividiendo las opiniones de quienes están detrás del mostrador.

Muchos recuerdan el periodo de rebajas anterior al año 2012, momento en el que llegó el Real Decreto-ley 20/2012, del 13 de julio y que entró en vigor el 15 de julio de 2012. Su artículo 25 modificó la normativa para establecer que las rebajas podían realizarse en los períodos estacionales de mayor interés comercial según el criterio de cada comerciante, y que su duración también sería libre.

El hecho de «liberar» este periodo hace que para el pequeño comercio sea mucho más difícil competir contra las grande superficies, las cuales ni esperan ni preguntan al vecino cuando es el mejor momento para empezar a colgar los porcentajes de descuento en el escaparate. Un efecto dominó que ha ido creciendo a lo largo de los años, haciendo que para muchos locales vender mucho no sea sinónimo de beneficio ya que al llegar el mes de agosto se ven obligados a ceder a un «remate final» que a veces hace que las cuentas, no salgan.

Ana Novoa, de la céntrica tienda Mentha, lo explica así: «yo lo tendría como era antes. No que las rebajas de verano empiecen en junio, por ejemplo, que ya lo hacen. Yo creo que funcionaba mucho mejor antiguamente que ahora, cuando empezaban en agosto. Deberían estar más controladas, sobre todo porque como cada uno hace lo que quiere, que tenemos la semana de la primavera, la semana del otoño, la semana de... Luego la competencia que eso es... Que contra los grandes no puedes». Si bien mantiene que este año la tienda está teniendo una buena temporada de rebajas y que es una estrategia que funciona, podría estar mejor planteado para poder competir con esas grandes que marcan el ritmo.

A la grandes superficies que ya existían en el año 2012 con sus estratégias comerciales se suman las del comercio online. Un imperativo en estos días y que ha propiciado un cambio de paradigma en los modelos de consumo que, por supuesto, se acentúan en los periodos de rebajas.

Según la Comisión Nacional de los Mercados de la Competencia (CNMC), el comercio electrónico superó en España los 114.800 millones de euros en el año 2025, un 20,6 % más que el año anterior. Siendo las prendas de vestir lo segundo más demandado (7%) solo por detrás de las agencias de viajes y operadores turísticos (7,1%).

Merced González y Sira Martín trabajan juntas en Mayna, ellas también ven la misma problemática más a largo plazo pese a que ahora den los números en cada periodo estival. «Es que, además, se han cerrado muchísimas tiendas de comercio local y una ciudad sin tiendas es horrible», dice Merced. A lo que su compañera, Sira, añade que «el día que se vaya el pequeño comercio va a ser triste y hay que luchar por que eso no pase, porque al final estás perdiendo el contacto también con esas personas».

La tienda ourensana de ropa O' Ruan.

La tienda ourensana de ropa O' Ruan. / Iñaki Osorio

El clima

Otro elemento condicionante al comercio local es el tiempo atmosférico. La provincia de Ourense ha sufrido hasta ahora un total de cuatro olas de calor en lo que va de verano, lo cual propició una conducta a la hora de que los consumidores hicieran sus compras.

En la tienda O‘Ruan Belén, su encargada, ofrece un buen balance para este periodo, aunque puntúa que «hizo tantísimo calor que tampoco juega nuestro favor porque la gente no sale tanto, sobre todo por las tardes. Se vendió mucho, mucho vestido pero quedó prenda de media manga, pantalones o cazadoras».

Aunque desde que volvió la lluvia a la provincia, las tres tiendas han visto como la clientela se animó de nuevo a ver esas chaquetas o pantalones que, con más de 40 grados, hubieran sido «impensables» comprar.

«Ya hemos vendido pinceladas de la nueva campaña, de la nueva temporada. Un par de chaquetoncitos, hasta incluso una prenda doble faz, (4:20) que parece impensable, pero ya se vendieron», concretan Merced y Sira.

El futuro de los negocios locales probablemente no consiste en competir con Amazon o Zara solamente bajandolos precios, sino en combinar tienda física con una presencia digital, sumándole promociones, la experiencia y un trato personalizado. Pero, ¿cómo?

¿Y cómo van a integrarse esos nuevos modelos de venta con el cambio climático y el control de stock que vendan las pymes?

Ciertos sectores apuntan a la búsqueda de nuevas medidas que protega a este modelo de negocio de cara a un futuro que tal vez no se plantea..

Lo que sí está claro es que las rebajas aún venden y que lo importante es como dice Sira que «nosotros, que somos pequeño comerciom primamos la atención personalizada, un público muy fiel. Y eso lo agradecen».

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