Sociedad
Un verano lejos del desierto: 14 niños saharauis encuentran su refugio climático en Ourense
La estancia en la ciudad permite a los menores escapar del calor, mejorar su nutrición y recibir revisiones médicas

Niños y niñas saharauis compartieron sus opiniones en el concello de Ourense / FDV
Hay veranos que se recuerdan para siempre. Para los catorce niños y niñas saharauis que pasan estas semanas en Ourense, este será uno de ellos. Lejos del calor extremo de los campamentos de refugiados de Tinduf y rodeados de sus familias de acogida, los menores disfrutan de unas semanas diferentes gracias al programa Vacaciones en Paz.
Este jueves, para que la jornada fuese distinta, el escenario fue el consistorio municipal. El alcalde de la ciudad, Gonzalo Pérez Jácome, recibió a todos los menores acompañado por la concejala Tamara Silva y el concejal Armando Ojea. Durante el encuentro, les dio la bienvenida a la ciudad y les deseó una feliz estancia. «Es una maravilla veros aquí año tras año. Los veranos de Ourense se enriquecen con gente como vosotros», aseguró ante los pequeños, ya una vez se sentaron donde habitualmente lo hacen los ediles: en la sala de plenos.
Allí la recepción contó también con la presencia de América López, representante de Solidaridad Gallega con el Pueblo Saharaui (Sogaps), entidad organizadora del programa, así como de las familias ourensanas que este verano han abierto las puertas de sus casas a los menores. López puso en valor el compromiso de estas familias y animó a otras a participar en futuras ediciones. «Supone muchísimo para ellos venir aquí durante estos dos meses», explicó. La estancia no solo les permite disfrutar de un verano alejado de las temperaturas extremas del desierto, sino también mejorar su alimentación y realizar revisiones médicas.
López recordó que los pequeños proceden de los campamentos de refugiados saharauís de Tinduf, en el suroeste de Argelia, «una de las zonas más inhóspitas del desierto del Sáhara» donde durante los meses de verano, las temperaturas pueden superar allí los 50 grados. En Ourense, en cambio, han experimentado 11 grados menos, una máxima de 39 y con noches que refresca. Clima perfecto para acudir a las piscinas de Oira que son «uno de los sitios más chulos», según se afanaron a explicar en un coloquio con el alcalde.
Este año, cuatro de los menores viven su primera experiencia en la ciudad de As Burgas. Para otros, regresar a Ourense supone reencontrarse con una familia y con un lugar que ya sienten cercano porque no es la primera vez. De hecho son mayoría los que ya conocían la ciudad, a sus familias de acogida y «la comida», otro de los «favoritos» de los pequeños que permanecerán en Ourense hasta comienzos de septiembre, cuando regresarán a Tinduf con ganas del siguiente verano y con muchas historias que contar sobre su estancia al otro lado del Mediterráneo.
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