Turistas de Andalucía y Extremadura buscan alivio al calor extremo en Ourense y la Ribeira Sacra
A pesar del alivio térmico, las altas temperaturas registradas en Ourense complican la experiencia vacacional de los visitantes.
«Calor». «Más calor». «Aún más calor». El tema de conversación en la ciudad de As Burgas en estos últimos días es más monótono que un lunes de octubre por la mañana, pero más claro que el agua de la Ribeira Sacra. Y eso que el bochorno dio un considerable respiro este miércoles: de los rigurosos 42,5 grados que se llegaron a alcanzar a las 17.00 horas el día anterior según Meteogalicia —la máxima de la comunidad, solo una décima de grado por encima de Remuíño, en Arnoia— se pasó a un tope de 35,2 grados que se agradeció como agua de mayo en la ciudad termal. Una brisa, quién sabe ya si fruto de la entrada del viento o de la imaginación de quienes llevan días sintiéndose como nómadas en el Sáhara, inundó por la tarde el centro urbano de la villa, haciendo que por primera vez en la semana disfrutar de un café en la calle del Paseo o en la Praza de Santa Eufemia fuera, efectivamente, disfrutable, y no estuviera acompañado del incómodo y tórrido sol.
Turistas del sur buscan fresco en Ourense
Eso sí, cerca quedan los recuerdos de las altas temperaturas que todavía se hicieron notar durante la mañana, y que están haciendo de las vacaciones de quienes optan por pasar por la ciudad de As Burgas en verano una experiencia cuanto menos difícil de olvidar. Antonia y José son parte de un grupo de amigos de Córdoba que lleva varios días descubriendo la provincia con noche en O Carballiño y, aunque su tierra no es precisamente de las que se queja por los termómetros altos, estas jornadas les han dejado huella: «Hemos venido de Andalucía con calor y no nos lo hemos quitado», cuenta entre risas una de las integrantes. «Estamos acostumbrados», replica su acompañante, pero cuánta fue su desilusión cuando llegaron a Galicia buscando precisamente «fresquito» y toparon con este panorama.
En la misma tónica está otra comitiva de siete personas que llega de Extremadura, alojada en plena Ribeira Sacra, pero que ha aprovechado la bajada de temperaturas para acercarse a conocer la capital. En su caso, lamentan principalmente que las infraestructuras no estén preparadas para este tipo de temperaturas: «En la casa que hemos alquilado no hay aire acondicionado, por la noche eso es horrible», comenta Lupe. Notan, además, que el tipo de calor es mucho más húmedo aquí, lo que hace que en las tierras belloteras se puedan alcanzar más grados, pero sobrellevarlos de mejor manera.
Termas y paseos pese al bochorno
De «la venganza de Lorenzo» se pudieron librar Luis y Bea, que han escapado de Logroño para hacer una ruta por el norte, y las máximas alertas les pillaron aún por los Picos de Europa. Han llegado este miércoles a la ciudad de As Burgas para pasar tiempo con unos familiares, y ya se han topado con un calor al que «están acostumbrados», y que no les ha privado de pasar la mañana en las termas.
Y certificando si el agua de As Burgas quema tanto como se promete en el folleto están también de paso Patricia, Antía y Mario, una familia de Madrid que pasa estos días en A Rúa de Valdeorras. Allí tampoco se han escapado de las alertas: «Bueno... mal», responden con contundencia antes de echarse a reír sobre cómo se ha portado el sol. «Menos que en Madrid, pero mucho calor», sentencia la hija.
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