Corredor verde en obras
El Concello de Ourense estrenará el primer refugio climático urbano de Galicia
La Xunta financia con 340.000 euros la actuación en la avenida Otero Pedrayo, que pretende reducir 3 grados la temperatura superficial
El presupuesto no cubre los dos lados de la calzada: «es limosna», afea Jácome

El concejal de obras, Francisco Lorenzo, explicando el mapa de la actuación en la avenida. / Iñaki Osorio
La ciudad de Ourense tendrá su primer refugio climático en la avenida Otero Pedrayo, aunque la actuación solo alcanzará a uno de los lados de la vía. La Xunta y el Concello iniciaron este martes unas obras presupuestadas en 340.000 euros que permitirán incorporar arbolado, jardineras, zonas verdes y espacios de descanso en una de las áreas de la ciudad más transitadas y más expuestas al sol. La intervención, con un plazo de ejecución de tres meses, pretende reducir en torno a tres grados la temperatura superficial de la zona.
La arteria ourensana se convertirá así en el laboratorio urbano de una experiencia piloto que la Xunta pretende trasladar después a otras ciudades y villas gallegas con una metodología desarrollada junto a la Universidade de Vigo para localizar las llamadas islas de calor y determinar dónde resulta más necesario actuar. En Ourense, el objetivo será comprobar sobre el terreno hasta qué punto la introducción de árboles, vegetación y sombra permite rebajar el impacto de las altas temperaturas.
«Limosna» presupuestaria
La actuación nace, sin embargo, con un límite: los 340.000 euros de financiación no permiten intervenir en toda la avenida, sino únicamente en uno de sus lados. Así lo subrayó durante la presentación del inicio de las obras el alcalde de la urbe, Gonzalo Pérez Jácome, quien aprovechó el comienzo de los trabajos para reclamar una mayor implicación económica de la Xunta y del Gobierno central y consideró insuficiente la inversión destinada a una ciudad que, según recordó, soporta algunos de los episodios de calor más extremos de Galicia y de España..
Jácome calificó de «limosna» los 340.000 euros y censuró que Ourense sea solo uno de los 75 proyectos de refugios climáticos impulsados por la Xunta en Galicia. «La ciudad más calurosa de todo el norte de España, la ciudad caliente por excelencia que hoy —por este martes— va a llegar a los 41 grados y va a ser la máxima de España. Esto demuestra la bestial discriminación», reprochó ante la presencia de la directora xeral de Enerxías Renovables e Cambio Climático de la Xunta, Paula Uría, ante la que afeó «ni siquiera para lo que tenemos más necesidad la Xunta hace discriminación positiva».
En la misma línea, recordó además que el Concello dispone de un proyecto para plantar 10.000 árboles en distintos puntos de la ciudad y volvió a reclamar financiación para poder desarrollarlo.
Zona verde entre asfalto
El proyecto contempla actuar sobre las tres rotondas existentes en la avenida, recuperar los parterres y medianas e instalar jardineras prefabricadas en la vía de servicio para incorporar diferentes especies vegetales. La intención es generar «un corredor verde lineal» y crear pequeños espacios de sombra y descanso para los peatones.
El concejal de Obras Públicas, Francisco Lorenzo, explicó que la actuación responde a un estudio previo realizado por el Concello sobre las zonas de mayor acumulación de calor de la ciudad. A ese trabajo se sumaron posteriormente los estudios realizados por la Universidade de Vigo dentro del programa autonómico «Galicia, refugio climático». El análisis permitió identificar la avenida Otero Pedrayo como una zona adecuada para poner en práctica la experiencia.
Lorenzo señaló que la avenida había quedado «coja» desde el punto de vista de la infraestructura vegetal después de su última reforma, el objetivo ahora es corregir esa situación introduciendo «cortes de temperatura» mediante vegetación en los espacios disponibles.
«La idea es actuar en todas las rotondas, rehacer todos los parterres y medianas y actuar en toda esta explanada de aglomerado que acumula muchísimo calor porque no tiene árboles ni zonas de sombra», explicó el concejal, añadiendo que se pretende incorporar zonas de descanso con árboles para combatir durante el verano el calor acumulado en esta parte de la ciudad y mejorar las condiciones para los peatones.
Los trabajos han sido adjudicados a la empresa Suministro Integral del Agua—Sumiagua— y cuentan con un plazo de ejecución de tres meses. El proyecto incluye la instalación de jardineras en zonas urbanas donde las limitaciones del suelo dificultan la plantación directa de árboles, con el objetivo de favorecer la creación de microclimas y reducir la temperatura ambiental. También se contempla la reposición y mejora de los jardines sustituyendo superficies artificiales por vegetación natural.
Las medianas serán igualmente objeto de trabajos de mantenimiento y limpieza. El proyecto prevé que estos espacios verdes contribuyan a la regulación térmica y a la absorción de contaminantes, además de mejorar las condiciones tanto para los peatones como para el tráfico, para el que no se prevén afecciones importantes, «podría ser necesario cortar u ocupar algún carril de forma puntual durante los trabajos en las medianas, pero no está previsto que la avenida tenga que soportar cortes generales de tráfico», expuso Lorenzo.
La metodología del calor
La elección de la ciudad no fue casual. Ourense combina inviernos fríos con veranos muy cálidos y durante la época estival la media de las temperaturas máximas supera los 30 grados. La capital ourensana registra además de forma habitual algunos de los valores térmicos más elevados de Galicia, una circunstancia que la convierte en un escenario especialmente adecuado para probar medidas de adaptación frente al calor.
La directora xeral de Enerxías Renovables e Cambio Climático, Paula Uría, defendió precisamente que las características climáticas de Ourense fueron determinantes para seleccionar la ciudad. La Xunta pretende utilizar los resultados obtenidos en Otero Pedrayo para consolidar la metodología y ponerla posteriormente a disposición de otros municipios gallegos. El objetivo es que las ciudades y villas de más de 20.000 habitantes puedan utilizar el modelo para localizar sus propios puntos de acumulación térmica y adaptar las actuaciones a las características de cada territorio.
La experiencia ourensana, donde esperan que la temperatura superficial se rebaje tres grados con estas zonas verdes, será, por tanto, una primera prueba sobre el terreno de un sistema que pretende convertirse en una herramienta de planificación climática urbana en toda la comunidad, donde la Xunta ha impulsado 75 proyectos de refugios climáticos, con una inversión conjunta cercana a los cuatro millones de euros, pero el de Ourense es, según precisó Paula Uría, el primero de estos refugios y el único de estos proyectos financiado íntegramente por la Administración autonómica
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