Inteligencia Artificial
IA generativa en los diseños ourensanos: crear, ¿o clickar?
Diseñadores e ilustradores denuncian que el uso de la IA generativa hace que a los clientes «los diseños originales de un profesional le parecen más caros porque la IA se los hace gratis. Pero carecen de carácter diferenciador». Preocupa principalmente su uso en los ayuntamientos u otros órganos oficiales, pero también el futuro laboral de quienes ven el declive de su empleo y el arte.

Sabela Vázquez y Álex Muñiz, diseñadoras de Brévola Studio Ourense. / Brevebretema
Que la Inteligencia Artificial (IA) ha llegado para quedarse, es un hecho. Su aplicación hace tiempo que traspasa las barreras de algo ilusiorio y se muestra como una herramienta más en el día a día. Ahora, la pregunta que toca hacerse es si esta tecnología supondrá de veras un avance para el ser humano y su calidad de vida, o acabará por avasallarlo como en Matrix.
Ciertos sectores ya se muestran excepticos y no es para menos. Hace semanas que comercios, locales, tiendas, escuelas e, incluso, ayuntamientos, hacen uso de la IA para crear su propia cartelería. Un debate que se sirve solo: ¿qué pasa con la propiedad intelectual y los derechos de autor? ¿Es que no había acaso ya demasiado intrusismo en el arte? Sino era ya complicado que el ciudadano promedio no tratase de regatear con los creadores, ¿qué será de ellos ahora que cualquiera podrá conseguirlo gratis y a golpe de click?
El pasado 25 de marzo de año 2025 Chatgpt, la IA de la empresa OpenAI (EEUU) y la más usada actualmente en todo el mundo, cambió su modelo de de generación de imágenes DALL·E 3 a GPT-4o Image Generation causando una oleada de peticiones que alcanzaron la cifra de 700 millones requeridas por más de 130 millones de usuarios. Esto solo en la primera semana.
La diferencia entre un modelo y otro se diferencia principalmente en cómo se integra en el chat y su capacidad para recordar el contexto y adaptar su competencia generativa al mismo. Es decir, este nuevo modelo «recuerda» la conversación, por lo que pedir primero «una imagen de un coche» y añadir después que «mejor lo quiero en color rojo» se torna más fácil, rápido y vistoso. Además, este cambio fue crucial para mejorar una de las debilidades históricas de la generación de imágenes, que era el representar texto dentro de ellas.
El motivo no fue tanto la noticia del cambio de modelo en sí, sino la manera en que el CEO de la compañía OpenIA, Sam Altman lo promocionó en su cuenta de X (antiguo Twitter). Lo hizo a través de una imagen de sí mismo en la que copiaba el estilo de «Studio Ghibli», un estudio de animación japonés mundialmente famoso por obras como las ganadoras del Óscar «El viaje de Chihiro» (2001) o la última «El chico y la Garza» (2023).
Mientras que las obras de Hayao Miyazaki suponen un culto al arte y la paciencia ya que destacanpor su proceso tradicional de animación hecho a mano. En el caso de «El chico y la garza», se trata de un film elaborado con más de 170.000 fotogramas dibujados y pintados de forma artesanal por decenas de animadores durante siete años. La imagen generada por Sam Altman es una completa antítesis que se construye en segundos a base un comando muy simple.
Altman creó una tendencia que se extendió por todo el mundo, y en apenas unos días las redes sociales se llenaron de réplicas de fotos al estilo de Miyazaki. Ha pasado más de un año y junto a él varios cambios de modelo de IA generativa más y es que en el caso de Ourense ya son muchos los que lucen algún tipo de cartel hecho por IA en vez de llamar a un profesional.

Viñeta cómica del artista Cabrakadaver sobre la tendencia de imitar la estética del estudio Ghibli. / FdV
Sabela y Álex comparten su pasión por el diseño gráfico y fotografía -entre otros- además de su trabajo en su agencia Brévola Studio aquí en Ourense. Entre sus problemas se encuentra el cómo constatemente la gente trata de negociar sus cuotas o, incluso, cómo una vez un cliente les pidió una identidad de marca desde cero para después desaparecer. «Le pasamos varios bocetos con marca de agua y le gustaron, pero nunca llegó a pagarnos. Seguramente le quitó las marcas de agua con IA y empezó a trabajar a partir de ahí. O contactó con otro diseñador más barato, no lo podemos saber», narran.

Diseño de Sabela y Álex, de Brévola Studio, para el grupo "Glass animals" / FdV
En una profesión que ya estaba tan expuesta al intrusismo, la IA generativa plantea un cambio de paradigma. Para Álex es una herramienta más para liberar la parte más «básica o repetitiva» de su trabajo y que «el diseñador se pueda centrar en la parte más creativa» ya que define su valor como diseñadora en conocer la necesidad del cliente y «por eso no creo que la IA vaya a sustituir al diseñador, pero sí que va a cambiar la profesión y tendremos que adaptarnos a ella».
Sin embargo, Sabela cree que existen «métodos mejores». «Chatgpt, por ejemplo, se nutre del trabajo de otros artistas de internet sin darles crédito. Es mejor buscar moodboards, imágenes, tipografías o lo que sea en el conocido Pinterest, en páginas de diseño creadas para eso o incluso en bancos de imágenes. En mi opinión sincera, todo es mejor que la IA y robar arte», zanja la diseñadora.
El papel de los ayuntamientos
Xabi más conocido por su nombre artístico, @Cabrakadaver, es un ilustrador de O Barco de Valdeorras. Realiza desde portadas de discos, retratos o tiras cómicas, entre otros. El estilo de Cabrakadaver es muy contrario al de la IA. En sus trabajos predomina el color pastel y sus protagonistas, adorablemente macabros, se muestran en una línea fina y en dos dimensiones. Un estilo muy propio que supone un fuerte choque con la estética de la marca OpenAI, llena de brillos, trazos dimensionados y caras sonrientes (cuando no están deformadas). Admite que nota «claramente el auge de la IA. Está en todas partes, robándonos a todos sin darnos crédito y cada vez pinta peor».

El ilustrador Xabi, más conocido como @Cabrakadaver. / Fdv
Relata que un cliente le pidió un diseño con un detalle muy concreto para unas camisetas, «él mismo me reconoció que trató de explicarle a una IA pero que resultó imposible que lo hiciese y que ,por eso, recurrió a mí», lamenta el ilustrador, «ahí fue cuando me di cuenta de que la mayoría de creativos tienen las horas contadas, será cuestión de tiempo antes de que traten de reemplazarnos por completo. Cada vez menos gente acude a alguien para hacer un retrato, un cartel para un evento, o lo que sea».

Xabi ilustró la portada del álbum del grupo ourensano «Terminal Terror». / Fdv
Jorge Fernández, @jorgecokito en Instagram, también de O Barco, se dedica a la ilustración y la maquetación editorial, cuyos diseños distan mucho del cartel generado. Los numerosos detalles que inundan sus paisajes o cómo juega con la luz de una forma tan natural, es algo a lo que todavía ChatGPT tardará en llegar. Jorgecokito ha elaborado fanzines, cómics y también realiza trabajos de cartelería, el campo más invadido por la IA generativa actualmente.

Jorge Fernández (jorgecokito) es ilustrador y maquetador editorial. / Fdv
Jorge explica cómo presenció un certámen en el que ganó un participante cuya propuesta estuvo realizada con IA generativa. «Con el paso del tiempo, esto empezó a ser una práctica habitual, incluso por parte de empresas con mucho dinero que perfectamente podrían contratar a un profesional», denuncia.

Ilustración de «caseta en el bosque», realizada por Jorgecokito. / FdV
El hecho es que la IA ha llegado para quedarse y ellos lo saben, pero defienden su uso como herramienta, no como competidor directo. Especialmente al tratarse de ayuntamientos o grandes empresas, las cuales cuentan con la suficiente solvencia necesaria como para poder pagar a este tipo de profesionales.
«Es realmente vergonzoso y lamentable ver que hasta concellos y otras instituciones la están usando para generar los carteles de sus fiestas y eventos. Incluso premiando «obras» hechas con IA frente al esfuerzo y talento real de tanta otra gente», señala Cabrakadaver. «Lo peor es que creo que a medida que se siga perfeccionando y alimentándose ilegalmente del talento humano en la web, cada vez será mas complicado discernir algo autentico de algo que no lo es», expresa, «quizás esos carteles horteras de los que ahora muchos nos reímos ante su fealdad artificial, en un tiempo sean imposibles de diferenciar».
Cabe recordar, además, que el uso de la IA generativa requiere de numerosos recursos que la hacen contaminante. Desde la electricidad que alimenta a sus servidores al agua para refrigerar los centros de datos, entre muchos, muchos otros factores que aumentan su huella ambiental.
A esto hay que sumarle el informe de la UNESCO por el que el sector creativo podría perder hasta un 24 % de sus ingresos en 2028 a causa de la IA generativa. Se evidencia así, la falta de un plan gubernamental y la escasez de estrategia para poder integrar el buen uso de la IA en un futuro próximo.
«Creo que es una herramienta de gran poder, como en su día lo fue internet o las redes sociales. Utilizada con criterio puede ayudar a las personas a agilizar determinados procesos,pero la IA no debería sustituir el proceso creativo, debería agilizar aquellas tareas tediosas para poder dedicarle más tiempo a lo realmente es importante, el acto de crear», advierte Jorge.
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