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Patrimonio abandonado

El Concello de Ourense defiende el derribo «parcial» del antiguo balneario do Outeiro: una causa de «urgencia por peligro de estabilidad»

El Ayuntamiento afirma que el desmontaje de las bañeras y la balaustrada de principios del siglo XX fue «cuidadoso» y que los elementos de valor se han almacenado

Tras el requerimiento de Patrimonio, que envió a la Policía Autonómica al edificio, el Concello afirma que el derribo pretendía «retirar únicamente los elementos sueltos, deteriorados o que supusieran un riesgo»

Aspecto del complejo de la antigua Casa de Baños, este viernes.

Aspecto del complejo de la antigua Casa de Baños, este viernes. / Brevebretema

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Tras la controversia por el proceso de derribo en la antigua Casa de Baños do Outeiro, que quedó destrozada por un incendio el pasado mes de mayo, después de años de abandono, expolios y de recientes problemas de okupación, el alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, califica de «desbarres» las publicaciones en medios de comunicación y las críticas de la oposición, que ha urgido al gobierno local a paralizar la actuación y a dar explicaciones sobre la intervención en un inmueble protegido, propiedad del Concello desde 2016, sin que el deterioro se hubiera frenado desde entonces. Patrimonio abrió un expediente y envió a la Policía Autonómica al inmueble, tras emplazar al Ayuntamiento a la paralización del derribo hasta que aclarase las actuaciones que estaba llevando a cabo en un bien con pasado termal y que forma parte del conjunto histórico de As Burgas. En una publicación en sus redes sociales, el regidor reproduce un extracto del informe de la Concejalía de Urbanismo sobre la «demolición parcial, e inevitable, de la chamuscada» —expresa Gonzalo Jácome— Casa de Baños do Outeiro.

«Ante la urgencia por peligro de estabilidad, tras el incendio, el Concello contrató la demolición parcial», sostiene la administración local. La Casa de Baños de Outeiro «es un inmueble compuesto por varias edificaciones construidas en distintas épocas y asentadas escalonadamente hasta el río, en una zona de fuerte pendiente y difícil acceso. Estas características condicionaron los trabajos de retirada de escombros y elementos inestables, que se realizaron tanto desde el acceso principal como desde la parte posterior, mediante medios mecánicos y con las debidas medidas de seguridad», explica el informe de Urbanismo.

Operarios trabajando este martes en el proceso de demolición.

Operarios trabajando en el proceso de demolición, a principios de esta semana. / Iñaki Osorio

Según la publicación del alcalde en sus redes sociales, la actuación comenzada el pasado lunes en el inmueble «tuvo como criterio fundamental retirar únicamente los elementos sueltos, deteriorados o que supusieran un riesgo para la seguridad o la estabilidad del inmueble y de las edificaciones colindantes, conservando los muros estructurales y las vigas necesarias para su arriostramiento», término que se refiere a una técnica que busca reforzar y estabilizar la estructura de los edificios.

En la zona posterior del complejo «fue necesario intervenir sobre el cuerpo de baños, debido al grave deterioro de su cubierta y del forjado de madera, así como sobre la parte inestable de la fachada», añade la explicación de Urbanismo. El viernes llamaba la atención el depósito entre escombros de bañeras de mármol y de la balaustrada que encargó a principios del siglo XX el arquitecto Daniel Vázquez-Gulías a la fundición Malingre, piezas del mismo diseño que las que había en el Hotel Roma, otro ejemplo de edificio civil y modernista proyectado por este emblemático arquitecto.

El área de Urbanismo subraya que «todos los trabajos fueron supervisados por técnicos municipales»

La versión del Concello es que «se procedió al desmontaje cuidadoso de las bañeras y otros elementos susceptibles de conservación, que fueron trasladados a dependencias municipales para almacenamiento, junto con los restos de la baranda de Malingre». El viernes, la nieta del arquitecto y presidenta del centro cultural Vázquez-Gulías —una entidad que no solo preserva el legado del proyectista, sino que vela por la protección de todo el patrimonio histórico y cultural— advertía de que «es urgente que se haga un traslado y custodia de estos elementos, ante la posibilidad de una pérdida. Si eso sucede el Ayuntamiento incurriría en responsabilidad por negligencia».

Partes de la balaustrada y bañeras, entre otros restos de la demolición. Así estaban este viernes, en el torno de la Casa de Baños do Outeiro.

Así estaban, depositadas entre la vegetación y otros restos de la demolición, partes de la balaustrada y bañeras. / Brevebretema

Frente a las críticas de la oposición y la intervención de Patrimonio, que movilizó incluso a la Policía Autonómica, «para que verifique que se está cumprir co requirimento de Patrimonio» —así lo expresó la Consellería de Cultura—, el Concello de Ourense afirma que «todos los trabajos fueron supervisados por técnicos municipales, concretamente el jefe de servicio, Alfonso Pavón, así como la arquitecta municipal Elvira Carregado».

«Los ourensanos permaneceremos vigilantes para que nuestro patrimonio no se destruya», dice la nieta del arquitecto y presidenta del centro cultural Vázquez-Gulías

Tras este comunicado de la administración local, Lucila Vázquez-Gulías, presidenta del centro cultural, exige «la restauración y rehabilitación del edificio, y su uso termal». Recuerda que el estado actual del inmueble a causa del incendio es consecuencia «de la falta de diligencia y omisión del deber de realización de las obras necesarias por parte del propietario», el Concello de Ourense.

«Es un hecho no controvertido que tanto las bañeras como las piezas de la escalera permanecieron horas abandonadas, sin protección y a la vista de todos. Fue cuando se denunció esta situación y los medios se hicieron eco de dicha circunstancia cuando se adoptaron las medidas adecuadas, lo cual celebramos», expresa la nieta del arquitecto del balneario. «Los ourensanos permaneceremos vigilantes para que nuestro patrimonio no se destruya», afirma Lucila.

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