La D.O. de Valdeorras comienza la vendimia más temprana de su historia con previsiones récord: "Vai ser difícil que se repita un ano así"
Las condiciones meteorológicas favorables auguran una añada excepcional, tanto en cantidad como en calidad para los vinos de la región

Inicio de la vendimia 2026 en la bodega Valdesil, en Vilamartín de Valdeorras. / FdV
«Agosto madura e setembro vendima a uva». «En setembro vendima correndo». «Polo San Xoán á sardiña, e en setembro á vendima». Son infinidad los refranes gallegos que se refieren al noveno mes del año como referencia del calendario vitivinícola, pero todo apunta a que la evolución del clima va a dejar en desuso siglos de proverbios. Ese parece ser el caso, por lo menos, en la D.O. Valdeorras, que este martes ha dado el pistoletazo de salida a la vendimia más temprana de su historia. Y no parece que esta fecha sea excepcional.
«Temos que comezar a pensar que o inusual vai ser iniciar a vendima en setembro», asegura el director técnico del Consello Regulador, Jorge Mazaira, sobre el adelanto de los últimos años. Y es que que, a 13 de agosto, tanto la bodega Valdesil —que ya abrió la campaña en 2025— como Rafael Palacios comiencen a recoger las primeras parcelas de godello es resultado de un adelanto progresivo del estado perfecto de la uva: hay que remontarse hasta 2018 para encontrar la última temporada que comenzara en septiembre. Por aquel entonces, el inicio se marcó el día 12; es decir, casi un mes de diferencia con el actual. Desde ese año, todas las vendimias de Valdeorras se han empezado a cosechar en las últimas semanas de verano hasta este 2026, cuando un adelanto de ocho días respecto al año anterior ha llevado la fecha hasta mediados del octavo mes del año.
Desde el Consello Regulador explican que esta anticipación responde fundamentalmente a la evolución de la maduración de la uva y a las condiciones climatológicas registradas durante el ciclo vegetativo: «A que manda é a planta. Está en condicións óptimas e a colleita presenta moita saúde», señala Mazaira, pues, al igual que las temperaturas elevadas pueden considerarse un factor de riesgo en determinados momentos del ciclo, también lo puede ser recolectar la uva más tarde de su condición ideal por seguir las fechas tradicionales.
Una añada excepcional
Y es que, a pesar del adelanto del ciclo vegetativo, las condiciones meteorológicas dejan muy buenas previsiones de cara a los vinos de esta añada. «Vai ser difícil que se repita un ano así», explican algunos viticultores, y no es para menos: las nevadas que marcaron el inicio del año ayudaron a eliminar las enfermedades que podría haber dejado la ola de incendios del verano anterior; más tarde, las precipitaciones de invierno y primavera dejaron en la zona una lluvia fina, continua y sin tormentas, de las que no dañan al racimo —«levabamos anos que non chovía tan bonito», apuntan los trabajadores—; y, para la entrada del verano, todas las reservas de agua que dejaron las temporadas anteriores hicieron que el calor de estas últimas semanas provocara tres meses de maduración constante y regular, sin que se detectase estrés hídrico u otras consecuencias negativas en la vid.
En definitiva, unas condiciones ideales y que se auguran irrepetibles a corto plazo, que van a influir considerablemente en el resultado final de la vendimia. Tanto es así que el Consello Regulador estima poder cosechar cerca de 8,5 millones de kilos de uva si los trabajos de recogida, que se prevé que duren un mes y medio, se desarrollan sin inconvenientes. Este número supondría la mayor vendimia desde que el Consello Regulador tiene registros, superando los 8,22 millones de kilos recontados en 2024. Pero las buenas noticias no llegan solo en cuanto a cantidad, sino también en calidad: «Hai veces que podes recoller moitos quilos, pero que unha vez metidos en prensa non saia tanta cantidade, porque o que importa é canto zume teña dentro. Nas que puidemos ver hoxe, que eran de tamaño considerable, ata saía xa mosto da propia uva», cuentan los viticultores. Además, el adelanto de las fechas va a ser homogéneo en toda la denominación; es decir, los ocho días de anticipación que se han dado en los valles y orientaciones más favorables para las parcelas se darán también en aquellas zonas de montaña o variedades menos tempraneras.
Superados los incendios
Las noticias que se escuchan por parte de los artesanos valdeorreses del vino son aún más positivas si se tienen en cuenta las condiciones en las que se comenzó la cosecha el año pasado: rodeados de los incendios más devastadores de la historia de Galicia y con viñedos afectados en los ocho concellos valdeorreses con productores y bodegas inscritos. Aun así, la denominación supo abrirse paso: el fin de la vendimia se saldó por aquel entonces con más de 7 millones y medio de kilos y, a día de hoy, fuentes del Consello Regulador aseguran que un altísimo porcentaje de las parcelas están o bien replantadas, o bien preparándose para retomar la producción en 2027. Todo apunta a una añada excepcional en la que el godello vuelve a ser el rey indiscutible: la variedad supuso en 2025 el 80% de los kilos de uva recogidos, y los viticultores afirman que el porcentaje no variará este 2026.
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