Medidas ante la escasez
Sequía en Ourense: Leiro surte agua en cisterna en una parroquia y Boborás pide un consumo responsable para evitar cortes horarios si la situación empeora
El gran aumento de población en agosto en las aldeas eleva la demanda, y la falta de precipitaciones más el calor agravan el problema

El nivel del río Barbaña a su paso por la ciudad de Ourense, escaso. / Iñaki Osorio

Calor, semanas sin lluvias y un considerable aumento de población en las aldeas. Las abundantes precipitaciones del invierno, que causaron inundaciones en varios puntos de la provincia de Ourense, no han servido para evitar un escenario de escasez de agua, con el estado de prealerta por sequía en casi toda la cuenca del Miño-Sil. Este lunes, el municipio de Leiro informaba de que el agua de la red de abastecimiento en la parroquia de Serantes se distribuirá con camión cisterna para llenar el depósito. Este lunes se suministraron 40.000 litros y la tarea se repetirá el martes. El agua se podrá emplear en actividades domésticas, para ducharse, fregar o utilizar el aseo, pero no es apta por ahora para consumo humano, hasta que sea posible completar el proceso de potabilización con cloro. El alcalde, Francisco José Fernández, lamenta los «inconvenientes ocasionados» y confía en que el problema pueda solucionarse pronto.
En este municipio de unos 1.600 habitantes, el censo ha aumentado en torno a un centenar de residentes con respecto a 2025. «Ademais, calculo que hai un 30% máis de poboación ca outros veráns», añade el regidor. Se unen varios factores que complican la disponibilidad de agua. «Aumentou a poboación durante o último ano e medio, vendéronse moitas casas que nesta época se atopan ocupadas, aumentou polo tanto o consumo e a achega da auga diminuíu», expone Francisco Fernández.
Con la declaración de la prealerta por sequía, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil ha intensificado los avisos a las administraciones locales, competentes en el abastecimiento de agua, para que refuercen el control así como las campañas informativas. Numerosos concellos de la provincia han emitido bandos y mensajes en redes sociales que piden a la población un consumo responsable y recuerdan la prohibición de usos como lavar coches, llenar piscinas o regar. Hay concellos, como los de Esgos o San Cristovo de Cea, que han subrayado la posibilidad de sancionar e incluso de retirar drásticamente el servicio a los usuarios que hagan un consumo excesivo de agua. Otros ayuntamientos ya se han visto obligados a adoptar restricciones, con cortes nocturnos de agua, como A Pobra de Trives o Melón.
Es una posibilidad que Boborás intenta evitar. «A situación é complicada. Temos varios sistemas a través de bombeo, no que vén de Vecoña o río vai practicamente seco, temos un pozo de barrena pero non dá feito, porque súmase que hai moitísima máis poboación nesa zona que o resto do ano. Estamos tendo bastantes dificultades para garantir o suministro», expone la alcaldesa, Patricia Torres, que llama a la responsabilidad de todos dada la complejidad actual. El bombeo de Vecoña abastece a Vilachá y a la parroquia de Albarellos en su totalidad, muy poblada en esta época del año, por las vacaciones y el retorno a su lugar de origen de emigrantes en otros países y comunidades.
En un bando aboga por un comportamiento colectivo con sentidiño. «Co obxectivo de previr unha situación máis complicada e evitar ter que adoptar restricións máis severas, dende o Concello de Boborás facemos un chamamento á responsabilidade e á colaboración de toda a veciñanza», expresa Torres.
Es decir, el agua debe usarse para beber y cocinar, higiene personal, limpieza o lavado de ropa, pero no para regar huertas, jardines o fincas, ni para llenar o renovar piscinas. «Debemos priorizar o abastecemento de auga á poboación e garantir que todos os fogares poidan dispoñer deste recurso para cubrir as súas necesidades básicas», indica el bando. «O obxectivo destas medidas é anticiparnos e evitar chegar a escenarios nos que sexa necesario establecer cortes ou restricións máis importantes».

Apenas unos charcos de agua en la entrada del bombeo de Vecoña, en Boborás. / CEDIDA
Los embalses están al 69% y los ríos, un 24% por debajo de la media histórica
La precipitación acumulada en el actual año hidrológico —desde el 1 de octubre— hasta este domingo 9 de agosto en la cuenca del Miño-Sil deja un balance de 1.146 litros por metro cuadrado, un 8,6% por encima de la media histórica, utlizando como periodo de referencia el tiempo transcurrido entre el año hidrológico de 1980-81 y el de 2017-18 (1.055,4 l/m2). El año más seco de esta serie hasta esta fecha del calendario es el de 2016-2017, con sólo 644,3 l/m2. El año pasado, los registros de lluvias eran inferiores a los acumulados en este ejercicio hidrológico, pero hay que tener en cuenta que gran parte del aporte se debe a los meses húmedos de noviembre a febrero, durante la sucesión de temporales y borrascas del invierno.
La media de precipitaciones en la última semana ha sido muy baja, de apenas 1,3 l/m2. En todo el mes de agosto sólo cayeron 1,4.
Según los datos actualizados este lunes, los embalses de la cuenca Miño-Sil se sitúan al 69,35%, un 1,17 % menos que la semana pasada y un 8,69% por debajo del dato del año pasado. El acumulado global es superior a la media histórica del periodo de referencia (66,12%). En cuanto al estado de los ríos, los caudales circulantes se encuentran un 24,2% por debajo de la media histórica, indica la Miño-Sil.
La escasez de agua disponible obliga a reducir el consumo y a adoptar conductas responsables en el hogar y la huerta. «A agua é un ben prezado e escaso. Fai falta un consumo con cabeza e seguir pequenos detalles no día a día, como revisar posibles fugas ou perdas na cisterna do baño, ou non deixar a billa aberta mentres un se ducha ou lava os dentes», subraya el alcalde de Leiro.
La necesidad de ahorrar agua afecta a los pequeños municipios y también a las villas. En Celanova, con un censo de 5.700 habitantes que aumenta en verano entre retornados y turistas, el Concello subraya que «o uso doméstico é prioritario». La administración local pide a los vecinos y visitantes un consumo responsable, «reducindo os usos non esenciais». El Ayuntamiento suspende los baldeos de limpieza de calles y plazas. Con la supresión de esta medida por la situación de escasez de agua, Celanova ruega el «compromiso de todos e todas para manter o pobo limpo e en bo estado, actuando con responsabilidade e civismo».
En la comarca, la alcaldesa de Ramirás, Isabel Gil, indicó este lunes en un bando que, tras la inspección diaria de los tanques, este domingo se detectó que no está entrando agua del río en la estación depuradora ETAP, «e a dos manantiales non é suficiente para cubrir o suministro mínimo da poboación».
La regidora afirma que se han iniciado medidas para resolver el problema, junto a la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil y la minicentral «para que, respetando o nivel ecolóxico do río, baixen o nivel das comportas para o suministro de auga de consumo domiciliario». En todo caso, Gil pide a los vecinos que limiten el gasto de agua al mínimo.
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