Interés gastronómico
Un festín de 50 toneladas: O Carballiño vuelve a rendirse ante su pulpo en el día grande de la villa
Miles de personas transformaron el Parque Municipal en un comedor al aire libre para degustar el cefalópodo protagonista de la Fiesta de Interés Turístico Internacional

Iñaki Osorio
La celebración de la 64ª Festa do Pulpo de O Carballiño puso este domingo el broche de oro a 21 días de intensa programación cultural y lúdica en la villa en la que durante tres semanas, miles de personas se reunieron para disfrutar de un amplio abanico de conciertos, teatro, actividades infantiles y citas consolidadas, pero, sobre todo, para degustar su cefalópodo más popular.
Para poner fin al mes grande de los carballiñeses, este domingo desde primeras horas de la mañana, el Parque Municipal y las principales calles de la localidad se transformaron en un inmenso comedor al aire libre. Vecinos y turistas se agolparon con un único objetivo: degustar la joya de la gastronomía, el pulpo á feira. Para saciar a una multitud así hacen falta cifras a la altura: cincuenta son las toneladas de pulpo que calculan desde el consistorio que llegaron a cocerse solo en el Parque Municipal, cuyas 37 hectáreas de terreno— como se encargó de destacar el vicepresidente de la Diputación, Rosendo Fernández, en la inauguración de la cita— volvieron a convertirse en el mejor escaparate de la localidad.
Esos dos números, 37 hectáreas y 50 toneladas, son los únicos que comparten desde la organización, porque de asistentes no quieren hablar, o, más bien, no pueden hacerlo: «es imposible calcular cuánta gente se anima a asistir a una fiesta de tanto renombre y que cada año tiene un poco más, todavía», expone el concejal de Turismo, Manuel Dacal. Palabras a las que se suma el regidor en funciones, José Castro, «si nos guíamos por los datos que nos trasladan desde los cuerpos de seguridad hablamos de alrededor de 50.000 personas, pero eso sería solo en el recinto del parque, en el cómputo del concello han sido muchas más y si hablásemos de la semana completa...», ensalza.
Ambos coinciden en que lo importante es «que cada año vaya a más, pero manteniendo el valor original y tradicional, lo que hace que esta fiesta sea lo que es: nuestro pulpo». Por ello, como cada año, no faltaron las alabanzas a quienes lo hacen posible, «las pulpeiras de Arcos», que también se llevaron el reconocimiento de los visitantes, muchos de los cuales, dispuestos a no perder ni una oportunidad de probar el famoso plato, acudieron mucho antes del mediodía.
«Es exactamente como lo imaginábamos, pero un poco mejor», destacaban Paula y Mario, una pareja de valencianos que cambiaron el Levante por el Atlántico y en su ruta a la costa hicieron parada obligatoria en la villa del pulpo, porque «otros amigos habían venido otros años y nos habían dicho que merecía la pena».
Este año la edición se dedicaba a las Islas Canarias y, en concreto, a la de Lanzarote, por lo que desde tierras insulares también hubo quien viajó para conocer de cerca el porqué de la unión, «siempre se dice que en Galicia se come bien, pero siempre habíamos ido a la costa y con esta excusa nos hemos animado a viajar hasta la provincia de Ourense y está claro que se come también bien y pulpo...mejor», garantizaban Marcos, Javier y José, un grupo de amigos canario que se quedaban con la frase de clausura del alcalde en funciones: «para pulpo, pan e viño, O Carballiño».
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