Cerca de 80 animadores listos para la 39ª edición del Campamento Urbano de Amencer en Ourense
La Asociación Xuvenil Amencer ultima los preparativos para su tradicional campamento, que ofrecerá diversión a los niños y apoyo a las familias ourensanas durante agosto

Los voluntarios de este 2026, en una foto de grupo. / Iñaki Osorio
El significado de la palabra «conciliación» ya empieza a resonar desde la plaza de Don Bosco hacia buena parte de la ciudad de As Burgas. Y es que la Asociación Xuvenil Amencer ultima ya, desde los edificios del colegio Salesianos, la iniciativa que desde hace casi cuarenta años brinda apoyo a las familias ourensanas y días de diversión a los pequeños de la casa: la 39ª edición de su Campamento Urbano dará inicio este lunes.
Pero antes de comenzar las jornadas es esencial que todo el equipo esté cohesionado, y para ello la gran mayoría de monitores y voluntarios que participarán se han reunido este sábado en lo que se conoce como Preurbano, una jornada de encuentro para dejar listos los últimos flecos de la preparación del campamento. «Dámoslles varias formacións, pero tamén é importante facer convivencia, coñecernos e atoparnos, por iso tamén facemos un xantar todos xuntos», apunta Xulio César Iglesias, gerente de Amencer, mientras se imparte una de las clases a los voluntarios. En ellas se enseñan las aptitudes que debe tener un animador, cómo actuar ante situaciones de tipo médico, bases de protección de datos o diversos recursos de animación para poder entretener al niño participante. «Tamén rematamos de planificar, como mínimo, a primeira semana, e pechamos o día elixindo a canción coa que os diferentes grupos de idade deben colocarse cos seus monitores», añade Iglesias.
Entre formadores y voluntarios, el equipo de trabajo presente este sábado en Salesianos ronda las 60 personas, pero en total Amencer contará con cerca de 80 animadores para hacer frente al Campamento Urbano. Sus edades van desde los 18 años hasta rozar los 50, y su antigüedad en la asociación también varía, con una importante cuota de caras nuevas: según las estimaciones de Iglesias, alrededor de un 40% del voluntariado de este año es de nueva incorporación. Una parte considerable del equipo vive con esta etapa un nuevo ciclo de aquello que marcó su infancia, pues llegan como animadores tras participar como niños en el Campamento Urbano: «Temos moitos casos que dun ano para outro pasou de participante a voluntario, ao final é o bonito disto», relata Iglesias.
De participantes a voluntarios
Este es el caso de Isaura, que participa en el Campamento Urbano desde pequeña, pero este será su primer año desde el otro lado del programa: «Siempre que venía veía a los animadores y quería ser uno de ellos, y este año ya tocó», afirma. Su compañera Lucía, por el contrario, no había tenido ninguna experiencia en Amencer, pero sí una amiga que había participado varias veces como monitora, y tras escuchar las historias que sacaban de estos días en el edificio de Salesianos se animó a apuntarse. Ambas esperan sumar nuevas experiencias y amistades.
También hay quienes aprovechan esta actividad voluntaria para desarrollar su futuro profesional e incluir el Campamento Urbano como formación de prácticas del curso de Monitor de Tiempo Libre. Daniela lo hace este año: tras cuatro años como voluntaria e incontables como participante, será la coordinadora de uno de los grupos. «Cada año es una experiencia y vives momentos nuevos. Se disfruta igualmente, como niña y como monitora», cuenta sobre qué le motiva a pasar en la plaza de Don Bosco la primera semana de agosto. También tomará este camino de la profesionalización Martín, quien, aunque ya ha sido voluntario de Amencer en varios de sus otros programas, participa por primera vez como animador en el Campamento Urbano «por probar una nueva experiencia», ya que en su caso no la disfrutó de niño.
Conciliación para las familias ourensanas
Se intuye por las palabras de los animadores que el campamento es fundamental tanto para pequeños como para jóvenes adultos, pero tras su larga trayectoria esta iniciativa de Amencer se ha convertido también en un gran aliado para las familias de la ciudad de As Burgas. «O Campamento Urbano vai en contra do mito de que en agosto non hai ourensáns», ironiza Xulio César, quien asegura que cada año demuestran que, por lo menos, 1.000 familias siguen en la urbe porque acuden a su ayuda. Una mano tendida que comenzó en 1988 y se mantiene desde entonces cada agosto, pues ni la covid pudo parar sus 39 años de trayectoria. En 2027 soplarán las velas de su 40 aniversario, para lo que planean una celebración a la altura de esta solución para las familias que deben conciliar hijos y trabajo. Una situación que Xulio César cree que «cada vez vai a máis, porque non hai vacacións dun mes completo case en ningún sitio. Agora temos rapazada dabondo para continuar».
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