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Un laboratorio vivo

Ourensividad, el equipo de expertos tras la huella biológica de la longevidad ourensana

Un grupo multidisciplinar lidera estudios para saber por qué Ourense triplica la media españolade centenarios

El objetivo ahora es saber si el secreto está también en la macrobiota intestinal

Mayores en un parque de Ourense

Mayores en un parque de Ourense / Iñaki Osorio

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Ourense

Ourense se ha convertido gracias a un grupo de investigadores e investigadoras curioso en un laboratorio vivo a cielo abierto de una de sus realidades que han transcendido fronteras: la longevidad. En las aldeas, villas y calles de la provincia, el rozar o superar los cien años no es una anomalía o una anécdota aislada, sino un fenómeno demográfico que mantiene fascinada a la comunidad científica internacional.

Con 275 centenarios registrados en 2025 y una abrumadora tasa de 90,08 personas centenarias por cada 100.000 habitantes —lo que supone casi el triple de la media española—, Ourense lidera el envejecimiento avanzado en Galicia y se sitúa en la élite mundial de la longevidad, a la altura de legendarios «puntos calientes» de la salud como la isla de Cerdeña

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Pablo García Vivanco. / Cedida

Sin embargo, el reloj biológico no se detiene solo. ¿Qué secreto custodian estas personas? Para dar respuesta a esa incógnita nació la iniciativa de Ourensividad, un proyecto científico y social que ha decidido bajar al detalle más microscópico de este fenómeno. Han avanzado mucho ya pero l otro dato clave apunta ahora al interior del cuerpo humano: la microbiota intestinal.

Comprender una vida de un siglo exige mirar más allá de las estadísticas frías. Por eso, el equipo interdisciplinar impulsado por Ourensividad aborda el reto desde ángulos complementarios

Así el coordinador del proyecto es Pablo García Vivanco, farmacéutico y enfocado en estructurar este oasis científico y unir las piezas de la vida cotidiana de los centenarios con los parámetros de la salud pública.

Roberto Fernández es la pieza clave en la recogida, análisis y sistematización de los datos sociodemográficos y de estilo de vida que han permitido mapear la provincia.

Además Ana Canelada investigadora en salud y envejecimiento, esta centrada en la vertiente sanitaria, y es la que traza paralelismos esenciales entre la Dieta Atlántica del sur de Europa y otras zonas del planeta, destacando la importancia vital del sistema asistencial y preventivo.

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Graciela Varela / Cedida

Puente trasatlántico

A ellos se suman Graciela Varela, médica argentina especialista en medicina de precisión y biomarcadores. Su incorporación tiende un puente transatlántico entre España y América Latina para medir la edad biológica más allá del DNI.

«Hablar de longevidad ya no debería significar solamente sumar años a la vida, sino sumar vida con lucidez, autonomía y vitalidad», destaca la doctora Varela.

Tras una primera fase basada en más de 130 entrevistas exhaustivas sobre hábitos de vida, descanso y personalidad, la investigación ha dado un salto cualitativo hacia la frontera biomédica. En alianza con el Registro Nacional de Centenarios (Renace), dirigido desde Lugo por la Dra. Pilar Rodríguez Ledo, el equipo de Ourensividad entra de lleno en el estudio de la microbiota intestinal, la antropometría y la epigenética.

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Roberto Fernández / Cedida

Macrobiota de los longevos

Según explican los investigadores, la microbiota —el ecosistema formado por billones de bacterias y microorganismos que habitan en nuestro tubo digestivo— ha demostrado ser un regulador crucial del sistema inmunitario, del metabolismo y de la inflamación sistémica.

Estudios internacionales han comenzado a revelar que los centenarios poseen una diversidad microbiana atípica y excepcionalmente rica, resistente al deterioro habitual que acompaña al envejecimiento cronológico. El objetivo actual en Ourense es descifrar si existe un «perfil microbiótico ourensano» protector, moldeado durante décadas por alimentos frescos de la huerta, productos fermentados, trabajo al aire libre y un contacto directo y constante con la tierra.

Durante casi un siglo, la dieta de los centenarios ourensanos no entendía de modas fitness ni de ultraprocesados explican los investigadores de Ourensividad.

Se sustentaba en pilares sencillos pero potentes: alimentos de autoconsumo, productos locales de temporada, pescado azul, patata, verduras frescas, aceite de oliva y un consumo moderado de lácteos. Esta alimentación rica en compuestos bioactivos y antioxidantes, combinada con una vida activa donde el trabajo físico en la agricultura o la ganadería no era un ejercicio planificado sino una rutina diaria, ha creado lo que los científicos denominan epigenética positiva.

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Ana Canelada. / Cedida

Hábitos mantenidos

Es la capacidad que tienen los hábitos mantenidos a lo largo de décadas —nutrición de calidad, sueño reparador de 7 horas, actividad física sostenida y afecto social— para modular la forma en que se expresan nuestros genes, atenuando las vías inflamatorias y ralentizando el deterioro celular.

A este escudo biológico se le suma un tejido social cohesionado. Fiestas populares del magosto a la matanza «que no son folclore: son catalizadores de apoyo comunitario, sentido de pertenencia y combate activo contra la soledad no deseada».

La investigación de Ourensividad, cuyos hallazgos sobre patrones alimentarios han sido reconocidos en prestigiosas publicaciones científicas como la revista Nutrients, busca transformar esta excepción demográfica en conocimiento útil para la salud pública

El reto de la ciencia actual no es conseguir que todo el mundo cumpla cien años, sino comprender la biología de quienes lo han logrado para intentar prevenir enfermedades. Ourense se ha convertido en campo de investigación y ahora en laboratorio de expertos como los de Ourensividad.

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