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Sanidad

Un juez ratifica una suspensión de 8 años de una ginecóloga de Ourense por su trato desconsiderado y vejatorio con pacientes y compañeros: «Me importa una mierda cómo te llames»

El magistrado confirma la sanción disciplinaria por conductas como no dejar hablar, gritar y humillar en consulta: «¿Usted está bien de la cabeza?»

Entre marzo de 2022 y febrero de 2024 recibió 34 reclamaciones y algunas pacientes sufrieron crisis de ansiedad

Hospital universitario de Ourense, donde trabajaba la ginecóloga suspendida.

Hospital universitario de Ourense, donde trabajaba la ginecóloga suspendida. / Iñaki Osorio

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

En mayo de 2024, la Consellería de Sanidade sancionó con ocho años de suspensión de funciones a una ginecóloga del hospital de Ourense por una falta disciplinaria muy grave y tres faltas graves. La médica especialista se comportó de manera irrespetuosa y vejatoria con pacientes y compañeros. La sanción de la administración sanitaria es ratificada por un juez. «De forma reiterada y mantenida en el tiempo», esta doctora «tuvo un trato desconsiderado y vejatorio con las pacientes, llegando algunas a desarrollar cuadros de ansiedad que motivaron acudir al servicio de Urgencias. Esta situación generó que desde marzo de 2022 a febrero de 2024 se hayan presentado un total de 34 reclamaciones». En una sentencia del pasado 1 de junio, el magistrado de la plaza 1 de la Sección de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia de Santiago desestima el recurso presentado por el abogado de la doctora y absuelve a la Xunta. La resolución admitía apelación ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

Según el expediente disciplinario, la ginecóloga no permitía a las pacientes expresarse o explicarse sobre su estado de salud, ni las escuchaba. Varias mujeres que formularon reclamación corroboraron esa conducta. Además profesionales sanitarias también lo confirmaron.

La resolución, adelantada por Praza Pública este lunes, menciona el trato «irrespetuoso, vejatorio y desconsiderado» de esta ginecóloga con compañeros y pacientes. Una técnica en cuidado auxiliares (TCAE) declaró que, cuando se presentó a la doctora, esta le respondió: «Me importa una mierda cómo te llames». En una ocasión le tiró los papeles al suelo y se los mandó recoger.

El juez califica estas conductas como «desconsideradas e irrespetuosas, impropias de un servidor público, mucho menos a alguien afecto a un servicio de salud, donde el trato atento, sensible y correcto debe de prevalecer no ya solo frente a los administrados, sino frente a los propios compañeros de trabajo»

Otra TCAE afirmó que, en una ocasión, en una consulta, después de que la auxiliar hubiese preparado el instrumental, las cartulinas de citación y los justificantes de asistencia, la médica no respondió a su saludo y después destrozó las cartulinas, además de decirle a la TCAE que no sabía hacer nada.

La supervisora de urgencias de Ginecología comunicó a la dirección la relación del personal que sufrió trato vejatorio de la facultativa. La supervisora tuvo que acudir varias a veces a tratar de calmar a pacientes por ataques de ansiedad e incluso a indicarles dónde tenían que presentar una reclamación, tras su «incredulidad» por el trato que habían recibido en la consulta de la ginecóloga.

Son una muestra de acciones «tan desconsideradas e irrespetuosas, impropias de un servidor público, mucho menos a alguien afecto a un servicio de salud, donde el trato atento, sensible y correcto debe de prevalecer no ya solo frente a los administrados, sino frente a los propios compañeros de trabajo», subraya el juez.

Una afectada contó la experiencia que vivió con la ginecóloga en abril de 2023. Acudió a una revisión, la facultativa le preguntó cuándo había hecho la última prueba y la paciente respondió que no recordaba la fecha exacta. Según la paciente, la médica empezó a gritar y a humillarla: «¿Usted está bien de la cabeza?», le llegó a decir.

La ciudadana afirmó que la doctora no la dejaba hablar y no respondió a ninguna de las preguntas que le hizo. La paciente la avisó de que iba a presentar una reclamación y la facultativa, según el expediente, no se inmutó y, en vez de facilitarle sus datos, imprimió su curso clínico de ginecología completo y se lo entró a la mujer. La paciente asegura que, a consecuencia de aquella situación, sufrió una crisis de ansiedad.

Le dijo a una paciente derivada por oncología que era «muy vieja» para unas pruebas

El juez de Santiago recuerda que la Ley de Autonomía del Paciente «garantiza el derecho de cada paciente a recibir un trato digno, a que se respete su intimidad y a recibir información comprensible y veraz sobre su estado de salud». En cambio, el magistrado subraya que «brilla por su ausencia a lo largo de todo el relato de hechos (...) que la demandante, fuera de respetar el código deontológico que establece que el médico debe tratar a los pacientes con la consideración y respeto debidos, evitase cualquier tipo de discriminación, de actitudes irrespetuosas materializadas en faltas de acatamiento y consideración continuadas con los pacientes y/o compañeros».

Hubo «incontables quejas y reclamaciones verbales recibidas» por parte de otros profesionales sanitarios del hospital de Ourense

Más ejemplos: en mayo de 2023 una mujer acudió a la consulta de ginecología para hacer una prueba, por indicación de su oncóloga. Según el expediente, la médica no respondió al saludo y le dijo a la paciente que era «muy vieja» para esas pruebas y que, si la oncóloga insistía, que le escribiese una carta a ella. Otras pacientes ratificaron que la facultativa no las dejaba hablar.

A la facultativa también se le atribuye una vulneración del derecho a la intimidad. En diciembre de 2022, una paciente se encontraba en la sala de espera y escuchó a la ginecóloga pronunciar su nombre, apellidos y su enfermedad. Después fue llamada a la vista de todos, de modo que el resto de personas se enteraron de lo que tenía. Dentro de la consulta, la relación verbal fue «muy violenta», la paciente reprochó a la doctora y esta no pidió perdón. La paciente sintió impotencia y acabó llorando.

Además de todas las conductas con pacientes y compañeros, el expediente también le atribuye «desobedecer a sus superiores y actuaciones no diligentes, imprudentes o no apropiadas en el marco de su servicio». En diciembre de 2023, la jefatura de servicio hizo constar que «son incontables las quejas y reclamaciones verbales recibidas» sobre esta médica «desde el personal de enfermería, matronas, residentes y ginecólogos del servicio».

Su conducta afectó al servicio

El juez concluye en su sentencia que esta doctora «ocasionó una repercusión en todo el servicio de Ginecología al existir una desconfianza en sus valoraciones, diagnósticos y/o tratamientos pautados tanto por parte sus compañeros como por parte de las pacientes, a las que no permite expresarse o explicarse sobre su estado de salud».

Este comportamiento de la ginecóloga «generó una sobrecarga asistencial para el resto de facultativos tanto a nivel asistencial (repetición de consultas, cambio de especialista que solicitan las pacientes en sus reclamaciones) como docente, ante su nula participación en actividades con los residentes».

Asimismo, el magistrado ve probado que esta médica «no cumplió con la normativa vigente ni en materia de documentación clínica, al entregar a las pacientes copia del curso clínico realizado por diferentes profesionales, ni en materia de cumplimentación de recetas, ni en materia de confidencialidad de los datos clínicos».

La ginecóloga no presentó alegaciones contra el pliego de cargos en el expediente. «Los hechos imputables a la demandante han sido tan reprochables y las penas impuestas tan ajustadas y ponderadas que en modo alguno pueden minorarse», concluye el juez, que ratifica el expediente disciplinario y la suspensión de 8 años.

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