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Universidad de Vigo

CDR O Viso, la tesis que convierte en ciencia 40 años de una utopía rural

La profesora Mª Esther Pérez analiza el papel del Pobo Escola de Lodoselo (Sarreaus) y modelo único de educación sociocomuniataria e intergeneracional

Isabel Mociño, con Mª Esther Pérez Enríquez autora de la tesis  y Xosé Manuel Cid

Isabel Mociño, con Mª Esther Pérez Enríquez autora de la tesis y Xosé Manuel Cid / Fdv

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Ourense

El mundo rural no es solo un paisaje de ausencias. Es, ante todo, un territorio de posibilidades, resistencia y memoria a preservar. Con esa convicción y la del traspaso orgulloso de lo propio, a través del diálogo intergeneracional, nació hace cuatro décadas, en la pequeña aldea de Lodoselo (Sarreaus, Ourense), una modesta asociación cultural impulsada por el maestro Antonio R. Corbal, conocido cariñosamente por todos como «Toño» Corbal, que es hoy el Centro de Desenvolvemento Rural (CDR) O Viso.

Ese proyecto de Pobo Escola que ha traspasado las fronteras, comparte ahora su labor sociopedagógica con una labor sociocomunitario única, que atiende a los mayores en su entorno, luchando contra la soledad no deseada, es ahora un modelo científico de referencia gracias a la tesis doctoral defendida en la Facultad de Educación e Traballo Social del Campus de Ourense (UVigo).

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Toño R. Corbal, el creador de CDR O Viso, la autora de la tesis y Xosé Manuel Cid / fdv

Reseña de la Tesis Doctoral

La tesis de doctoramiento «Educación Social e Envellecemento no Rural: Análise da Traxectoria do Pobo Escola de Lodoselo», realizada por María Esther Pérez Enríquez, profesora asociada en dicha facultad y directora de un centro de mayores desde hace más de dos décadas, posee la doble mirada idónea para este trabajo: la rigurosidad académica y el conocimiento diario a pie de campo. Su tesis no es solo un compendio de datos, sino un acto de justicia histórica y afectiva con el rural gallego.

El vínculo de Esther con Lodoselo se remonta a sus años de estudiante de Educación Social, cuando su director de entonces llevó al alumnado a vivir la experiencia de manera directa. A lo largo de los años, Esther continuó unida al proyecto, llevando a sus propios alumnos y tejiendo lazos estrechos con Toño Corbal, con quien, además, compartió estudios de Psicopedagogía en un aula enriquecida por la diversidad intergeneracional.

La tesis de Esther Pérez Enríquez arroja conclusiones fundamentales para el futuro del medio rural y la intervención comunitaria. En primer lugar, constata que la experiencia del CDR O Viso y su Pobo Escola es un modelo de desarrollo sociocomunitario e intergeneracional completamente consolidado. Al dar voz activa a los vecinos de todas las edades (quienes actúan como los verdaderos transmisores de los oficios artesanales o la memoria de las antiguas minas del lugar), se atienden no solo las necesidades asistenciales de la población mayor, sino también sus deseos e inquietudes.

En una comarca en la que más de la mitad de los habitantes son personas mayores, el CDR O Viso les permite cumplir su mayor anhelo: permanecer y vivir en su propio entorno, ya sea en sus hogares, en el centro de día o en las viviendas comunitarias, garantizando que lo hagan con una calidad de vida y una dignidad absolutas. Todos los esfuerzos del CDR están orientados, de este modo, hacia la prevención de la soledad no deseada.

Según la autora de la tesis, aunque Toño Corbal comparta a veces la lógica frustración de ver que el rural sigue perdiendo población infantil y juvenil, la realidad demuestra que las aldeas integradas en este proyecto retienen más comunidad y ofrecen una oportunidad única de educarse en sociedad que no existe en otros lugares. «Es un proyecto que, si se fuera reproduciendo por el mundo rural, evitaría muchas de las cosas que están pasando actualmente», recalca la tesis.

Por otro lado, la investigación concluye que Lodoselo sigue siendo un pilar indispensable para la Educación Social, funcionando como un «nicho de empleo» histórico y como un espacio de prácticas insustituible donde los futuros profesionales se empapan de valores como la igualdad, la animación sociocultural y la dignidad.

En definitiva, la tesis doctoral de Esther Pérez Enríquez demuestra científicamente lo que siempre defendió Toño Corbal: es «una utopía realizable y realizada».

El valor de lo local y el reposo del saber

El director de la tesis, el reconocido profesor Xosé Manuel Cid, defiende firmemente el valor de los procesos lentos y madurados en la investigación científica, especialmente en una época obsesionada con la inmediatez. Cid destaca las palabras del discurso de Antonio Novo, quien afirmó que "la ciencia del resultado inmediato no es lo que más valora, sino el proceso de la realización". Para el director, este trabajo representa exactamente eso: el valor de convivir y rescatar la identidad local.

Xosé Manuel Cid elogia la paciencia y dedicación, pues ella "ella nunca tuvo prisa por terminarlo y eso da trabajos de calidad". Con una bella metáfora, el director señala que "esta tesis es un proyecto que va reposando y fermentando", alejándose de las presiones que priorizan las publicaciones en inglés sobre el valor de las lenguas propias, pues está escrita y sentida en gallego.

"Ourense hace cien años era la Atenas de Galicia, y hoy es la Patria de la Educación Social; tenemos a Benito Losada, tenemos Benposta y tenemos a Lodoselo. Son los tres pilares fundamentales de la educación social en Ourense, exportables a todo el mundo".

Lodoselo: escuela de vida

La decana de la Facultad de Educación e Traballo Social, Isabel Mociño, asistió al acto de lectura de la tesis, no solo como autoridad académica para brindar su apoyo institucional, sino como vecina nativa de Lodoselo y testimonio vivo del nacimiento de este proyecto. Su intervención aportó una enorme carga emotiva al conectar la investigación con sus propios recuerdos de infancia.

"Toño, cuando llegó de vuelta a Lodoselo, fue un revulsivo para niños y niñas del pueblo, porque nos enseñó el valor de lo nuestro, las tradiciones, la cultura y a poner en valor la voz de los vecinos dentro de la comunidad", explica Isabel Mociño. "Hizo que, de repente, pudiéramos conocernos a través de nuestra propia identidad y enraizada en el contexto. Parte de mi trayectoria viene marcada por ese hito. Lo primero en investigación que hice viene marcado por eso, pues estudié la voz femenina en el cancionero popular" explica.

Para la decana, la labor fundacional fue un ejercicio de orgullo identitario y proyección universal: "Toño empezó poniendo en valor lo propio y hacer que nos sintiéramos parte de una sociedad que, siendo rural, es célula de universalidad, porque creer en lo propio te da la posibilidad de abrirte al mundo".

Al ver plasmada esta realidad en la investigación de Esther, Mociño siente que se hace justicia: "Ver la tesis convertida en algo científico y ver que la academia sale a mirar en ejemplos de buenas prácticas hace que se cierre el círculo: la experiencia vivida se convierte en experiencia académica, profesional y en una valorización del trabajo de la facultad".

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