Sanidad
Nacho, el médico uruguayo de raíces gallegas que se convierte en el primer MIR de Urgencias en Ourense
Ha hecho en sentido contrario, y décadas después, el viaje de dos abuelos, que emigraron desde Galicia a Uruguay. «Me gusta mucho esta tierra, quiero quedarme», afirma José Ignacio Pérez Torres. Este residente de primer año en las Urgencias del CHUO es uno de los seis MIR que inician su formación sanitaria en Galicia en esta rama médica, que se estrena como especialidad. «Sacar a una persona de un momento crítico es reconfortante»

El primer MIR de Urgencias del CHUO José Ignacio Pérez Torres (d.), junto al médico adjunto y tutor Pablo Pérez Antolín, en el hospital de Ourense. / Brevebretema

La sangre gallega recorre las venas de José Ignacio Pérez Torres (Montevideo, 1994), un médico de 32 años de Uruguay que ejerce ahora en la tierra de dos de sus abuelos. Nacho es el primer MIR en el hospital universitario de Ourense de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias. Tras la primera convocatoria de MIR en España de esta disciplina —una demanda histórica—, el Sergas cuenta con 6 residentes de primer año formándose en las Urgencias hospitalarias en Galicia. El próximo curso la comunidad ofertará 24 puestos de especialista en Urgencias y Emergencias, entre un total de 725 de formación sanitaria MIR.
Pérez Torres inicia sus cuatro años de estancia en el CHUO —ha cumplido los dos primeros meses— tras un bagaje como neonatólogo en su país. «En Uruguay esta residencia, que hice entre 2019 y 2022, está separada de la de Pediatría. Trabajé allí dos años de adjunto, como neonatólogo y dedicado al diagnóstico y tratamiento de las cardiopatías congénitas, como ecocardiografista en las UCI cardiológicas y de hemodinamia pediátricas. Vine aquí con la idea de continuar mi formación en Pediatría o Cardiología, pero las Urgencias también me gustaban mucho y fue una opción que tuve en cuenta. Mi idea es quedarme en Galicia», relata el joven doctor.
Dos de sus abuelos nacieron en esta tierra, en la provincia de Pontevedra, en Caldas de Reis y Morgadáns (Gondomar). Partieron a la emigración en Uruguay cuando eran jóvenes. Décadas después el nieto hace el camino inverso. El último de sus abuelos gallegos falleció en noviembre de 2025, a los 99 años. Galicia siempre ha estado cerca de Nacho en Uruguay. «Fui parte del centro gallego más antiguo del mundo, en Montevideo, donde llegué a ser incluso directivo. Desde pequeño teníamos clases de gaita y baile; tengo la tradición de Galicia muy arraigada», asegura. «Me gusta mucho esta tierra y además me sigue quedando familia aquí. Todo eso ayuda a que, cuando uno emigra, sea más fácil», afirma. «La primera vez que estuve en Galicia fue hace 12 años, en el Camino de Santiago. Me gustó y desde entonces siempre he vuelto», rememora.
La posibilidad de asentarse en la tierra de sus antepasados se sumó a que la especialidad en Urgencias y Emergencias colma varias de sus preferencias profesionales. «Me gusta el paciente crítico, con el que hay que actuar rápidamente, y en Urgencias se producen situaciones complejas y muy diversas. Es un desafío para mí empezar con otra especialidad, bastante diferente a la anterior. Todo reto siempre es positivo», destaca.
El inicio de su formación coincide con un momento difícil en el servicio de Urgencias del CHUO, que sufre un grave déficit de plantilla, con solo la mitad de plazas de facultativo cubiertas en la actualidad. Para paliar esa situación y reforzar la unidad, la Xunta pretende captar el mayor número posible de médicos con una oferta pública de empleo de 25 puestos, a través de un concurso de méritos en el que se valorarán la experiencia y la formación de los candidatos sin necesidad de superar un examen.
Como ventaja competitiva en futuros procesos de selección o de traslados —el gran aliciente del Sergas para atraer doctores a Ourense—, el tiempo trabajado en Urgencias del CHUO computa el triple, por cada mes en el servicio, desde el pasado jueves. Además, desde hace semanas facultativos de otras áreas sanitarias acuden a Ourense a reforzar y garantizar —junto al exceso de jornada que la propia plantilla está asumiendo desde hace tiempo— la prestación de la asistencia en la unidad.

Área de Urgencias en el hospital de Ourense. / Brevebretema
Nacho no conocía de antemano el hospital de Ourense, en el que inicia cuatro años de especialización. «Me he llevado una grata sorpresa», valora. «Estamos en un momento difícil pero el personal trabaja mucho en equipo y muy bien, lo que ha ayudado a que las Urgencias funcionen a pesar del déficit que tenemos», observa Pérez, que destaca el ambiente «acogedor» que ha sentido en el CHUO.
Ourense, con la media de edad más elevada de España junto a Zamora —por encima de los 51 años—, tiene 305.972 vecinos y uno de cada cuatro supera los 65 años. Hay 120.427 ourensanos que han alcanzado o excedido esa edad, de los cuales un 19,2% —58.972— tiene más de 80 años. Sobrepasan los 85 un total de 21.300 habitantes. Ejercer en esta provincia, una de las áreas sanitarias más envejecidas de Europa, convierte en habitual el trato con pacientes longevos y y pluripatológicos. «Siempre se muestran agradecidos por nuestro trabajo», valora el MIR.
Urgencias te da una experiencia muy grande, porque recibes patologías de todas las especialidades, y debes saber manejar cualquier tipo de situación. Hace que tengas que estar estudiando y formándote
La especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias conlleva altas dosis de estrés laboral y adrenalina, en una tarea que requiere una intervención rápida para asistir al enfermo con celeridad. «A quienes nos gusta el trabajo y actuar en un momento crítico de los pacientes lo llevamos mejor, aunque al final del día sientes cansancio, pero lo principal es que nos gusta lo que hacemos y eso se nota», apunta Nacho.
Con solo dos meses de experiencia en el servicio ya tiene claro que la principal satisfacción es «sacar a una persona que se encuentra en un momento crítico, que salga bien de esa situación y puedas mantener un intercambio con ella y sentir el agradecimiento que los pacientes o sus familias tienen hacia nosotros. Esas cosas para mí son reconfortantes», comparte el residente.
La suma de los días de trabajo aporta conocimiento, en una especie de máster acelerado con una gran vertiente práctica que facilita el aprendizaje continuo. «La medicina es así, uno sale de la universidad un poco verde y va ganando experiencia a medida que van pasando los meses. Urgencias te da una experiencia muy grande, porque recibes patologías de todas las especialidades, y debes saber manejar cualquier tipo de situación. Hace que tengas que estar estudiando y formándote. Siempre tenemos algún adjunto con nosotros y después, en casa, estudias lo que ha pasado en el día. Así es la formación continua», explica este MIR.
Intentar curar es la gran meta de un médico pero la labor emocional y empática también importa, porque a Urgencias llegan personas en momentos de fragilidad física y emocional. «Trabajé con neonatos, uno piensa que sus hijos siempre van a nacer a término y sanos, pero esas cosas a veces no pasan. Cabe la posibilidad de tener que decir a unos padres que su hijo se va a morir. Siempre traté de acercarme a los compañeros que trataban de expresar mejor las situaciones, y creo que eso me ha dado experiencia para ser empático con el paciente y poder contar lo que está pasando y lo que puede pasar, de una manera cercana», subraya Pérez.
El primer MIR de Urgencias del hospital de Ourense aspira a completar también, en el futuro, su especialización para ser pediatra. En Uruguay, a diferencia de España, esa rama está separada de Neonatología. «Mentiría si no dijera que me gustaría algún día poder continuar con mi formación como pediatra y cardiólogo infantil», indica.

Entrada principal del servicio de Urgencias en el CHUO. / Brevebretema
Somos clave en el proceso asistencial de todas las patologías agudas, urgentes y emergentes, y también somos soporte del sistema sanitario en situaciones crónicas y descompensadas
Pablo Pérez Antolín (Ourense, 1984) se acerca a los 14 años de servicio en Urgencias del CHUO. El estado actual de la unidad «es muy difícil, con unas carencias de plantilla altísimas; la situación es muy compleja, con una gran parte de la plantilla realizando muchas más horas de las habituales, con exceso de jornada o jornada extraordinaria. Algunos adjuntos, unas 250 horas al mes», explica este doctor, uno de los tutores del primer MIR de la especialidad de Urgencias y Emergencias en el hospital.
Unas 250 personas al día, de media, acuden a la unidad. «En nuestro perfil de pacientes influyen mucho la dispersión geográfica y las comorbilidades, el número de patologías que tienen las pacientes, que afecta a la frecuentación de los servicios de Urgencias. Tenemos un gran envejecimiento poblacional y eso se asocia con más patologías y enfermedades, que repercuten en el número y complicaciones de las asistencias», incide el especialista. «Somos clave en el proceso asistencial de todas las patologías agudas, urgentes y emergentes, y también somos soporte del sistema sanitario en situaciones crónicas y descompensadas», recuerda Antolín.
«Somos solucionadores de problemas», resume. «En los 15 minutos de oro de la patología más grave, urgente y emergente se salva la vida del paciente», identifica como el valor fundamental que se persigue en esta disciplina.
«El tiempo en el código ictus es clave, el manejo de un paciente con una sepsis o con un infarto agudo de miocardio resulta fundamental, y el manejo de un politrauma tiene que estar especializado y liderado por un médico de Urgencias y Emergencias», resalta Pablo Pérez.
El adjunto valora el reconocimiento de la especialidad tras la primera convocatoria MIR que oferta plazas en esta rama. «Supone la piedra inicial para hacer que nuestra asistencia sanitaria sea brillante. Construye un marco para que todos los especialistas de Medicina de Urgencias y Emergencias tengan la misma formación, reglada y consensuada, que hará que los servicios de Urgencias sean homogéneos, superespecializados y todavía con una mayor calidad asistencial», indica.

Torres y Antolín, residente y adjunto, en la entrada del nuevo edificio de hospitalización del CHUO. / Brevebretema
«La empatía es fundamental, casi el 50% de nuestro trabajo»
El médico ve claves la «formación y especialización» para ganar «manejo y tranquilidad», así como para combatir el alto nivel de estrés de un trabajo exigente para la persona que hay tras el profesional. Desde el principio, con los residentes se incide en simulaciones, tiempo de formación y «practicar, practicar y practicar», ilustra Antolín.
La convivencia con un médico en fase de formación sanitaria, como Nacho, aporta a los veteranos «la necesidad de autoexigencia, tienes que estar mucho más actualizado, buscar tiempo para la formación dentro de la dinámica rápida y ágil de un servicio de Urgencias, y además tienes que saber cómo transmitir», describe Pablo. «Nacho me aporta intensidad para estar actualizados. La docencia es clave para seguir mejorando».
Con el residente delante, Antolín aconseja desde su experiencia, ahondando en los valores y en la vocación como claves, sin restar importancia a la necesidad de que la dotación de plantilla, medios e instalaciones en el servicio sea la mejor posible. «Que mantenga la pasión, enfocándose en lo más positivo: trabajamos por y para los pacientes. Que se ilusione mucho. Empieza un camino nuevo, es el primer explorador de una especialidad maravillosa», destaca el médico experto.
«La empatía es fundamental, casi el 50% de nuestro trabajo», añade el tutor, para recordar la relevancia del factor humano para ser facultativo. «Es clave ponernos en el lugar de los pacientes, saber lo que están sufriendo e intentar ayudarlos y tranquilizarlos, dentro del control emocional que es necesario para que no afecte», recalca. En sus años de servicio, «la mayor satisfacción» es poder prestar «ayuda» a los pacientes con un diagnóstico «certero y efectivo, e intentando hacer una medicina excelente, en el momento más complejo de la salud de un paciente», finaliza.
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