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Conecta con Galicia no Camiño

«Esta es una oportunidad para verla por última vez», los testimonios de los descendientes de emigrantes gallegos en Ourense

Desde volver a ver a su familia hasta conocer la casa en la que nació. Escapar de los escombros que asolan Caracas o sumergirse en la paz que brinda el entorno del río Miño. Son algunos de las oportunidades de los herederos de Galicia que crecieron al otro lado del charco y retornan por dos semanas para conocer sus raíces

Participantes del programa «Conecta con Galicia no Camiño» realizan un tramo de la vía da Prata en Ourense

Brevebretema

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Antía Gallega

Antía Gallega

Resulta difícil imaginarse actualmente a un niño ourensano huyendo. Ni de lejos subiendo solo a un barco siendo un menor de edad a buscar una nueva vida en otro continente. Más que difícil, a día de hoy la simple idea de que un niño pueda hacer algo así, resultaría inconcebible para cualquiera de los habitantes de Ourense.

Sin embargo, es bien sabido que esto en el pasado era casi la norma para muchas familias gallegas. Como es el caso del abuelo de Francisco Porchietto Belmonte quien, con tan solo 10 años se subió a un barco él solo con rumbo a Argentina. Allí instaló su vida, su nuevo hogar y, con el tiempo, creó su propia familia. Y así ahora, desde Santa Fe (Argentina) a sus 18 años, Francisco también cruza el Atlántico para llegar a otro continente por primera vez pero, por una razón diametralmente opuesta, que es conocer los orígenes de su abuelo natural de Ourense y la ciudad.

«Es muy loco, él era de Ourense y, aunque toda la familia ahora esté en Vigo, él nació aquí y ayer pude recorrer la casa de ellos y saqué muchas fotos y la verdad que me emocionó mucho», admite el joven argentino, «porque son cosas que te da mucha alegría poder estar donde vivió él y más para mí que soy tan cercano a mi abuelo, para mí es como un padre más».

Que Francisco haya podido venir se debe al programa «Conecta con Galicia no Camiño». Una iniciativa impulsada por la secretaría xeral de inmigración, que está dirigida a jóvenes de origen gallego o descendientes de personas emigrantes gallegas que residan en el exterior. Según explica el coordinador del proyecto, Santi Fernández, los interesados han de tener entre 18 y 21 años y en la edición de este año son un total de 41 participantes llegados desde México, Uruguay, Argentina, Venezuela y Brasil. El objetivo por parte de la organización es hacer los 100 kilómetros mínimos requeridos para conseguir la Compostela a la vez que «conectan con sus raíces, visitan a sus familiares y conocen lugares emblemáticos de Galicia», concreta el coordinador.

Una de las participantes recoge su Compostela en la oficina de turismo de Ourense

Una de las participantes recoge su Compostela en la oficina de turismo de Ourense / Brevebretema

Una estancia que tendrá un total de 15 días, algunos de ellos con visitas especiales como la de este jueves a las Islas Cíes por parte de la organización, pero que también les dejará tiempo libre para que visiten a sus familias u otros sitios si así lo desean.

Francisco relata que su hermana mayor y su primo ya habían participado en este programa y eso le animó a hacerlo a él, que lo tiene claro: «Voy a conocer a mi familia de Vigo, el domingo 26 voy a conocer a la hermana de mi abuelo». Mientras, a disfrutar de unos compañeros a los que ve como «si conociera de toda la vida ya» en una ciudad que que «hay mucha alma, es algo que me gusta mucho», asegura.

En el caso de Camila, quien llega desde Caracas, Venezuela, la situación además de una oportunidad supone también un alivio. «Yo en Venezuela antes de venir como que ayudé lo más que pude. En Vargas, en San Bernardino... De verdad que sí, lo que pude... Pero ya hay un momento en que, como que uno colapsa y de verdad necesita despejar», confiesa, «es algo que se escapa totalmente de mis manos y pues el hecho de caminar por aquí. ¡Es la primera vez que vengo a Galicia! ¡Y estar por donde estuvieron mis abuelos!», suspira emocionada.

Camila explica que «ambos abuelos, por parte paterna, son de Galicia. Mi abuelo era de Pontevedra, y mi abuela era de Rois. Entonces, caminar por acá, saber que ellos estuvieron por aquí, yo creo que dentro de todo me da muchísima paz y mucha felicidad». Para ella, que también es su primera vez fuera de Latinoamérica, está muy claro que ella es «orgullosamente española y orgullosamente venezolana» por lo que está muy «agradecida» por poder conocer más sobre su herencia española.

Llegado desde Curitiba, en el estado brasileño de Paraná, Dante Ollero Puente con sus 19 años, pondera las ganas que tiene de ver dónde nació en Pontevedra. «Mi papá es de Brasil y mi mamá es Argentina, se conocieron en A Coruña trabajando juntos», cuenta este joven gallego de nacimiento, «yo nací allí y con tres años nos fuimos a vivir a Brasil así que es una oportunidad para reconectar con mi tierra».

Una cita ineludible

Este proyecto permite a personas como Dante puedan acceder al sitio en el que nació y donde pasó sus primeros años de vida, cosa que a lo mejor de mutuo propio hubiera sido mucho más complicado de conseguir. «No tenía la posibilidad, es muy caro, también para mi familia y todos», expresa Dante, «nunca había venido... Me emociona porque es un lado mio que nunca conocí». Además, comenta que aprovechará para poder ir a ver a su abuelo, al que hace años que no ve.

Son muchos de estos jóvenes que cuentan con ver a alguno de sus familiares aquí. La oportunidad de conocer cómo han vivido sus antepasados por primera vez emociona, pero para otros, el sentido de estas visitas es aún mayor. Así lo garantiza el veinteañero José Santos, de Cunamá, Venezuela. «Hay una cosa muy linda de este programa que nadie cuenta y nadie ha dicho hoy», comparte el joven, «ahorita tengo la oportunidad de decirlo. Yo tenía años sin ver a mi abuela y mi tía. Y uno no sabe, la verdad, cuándo está y cuándo no está en esta vida. Ellas son personas muy mayores, pues esta es una oportunidad para ver a mi abuela por última vez porque el cariño que yo le tengo es impresionante. Y teníamos años sin vernos, desde que tengo 9 años que no las veo...», afirma Jose mostrando la cara más amarga de una tesitura que, sin duda, se vuelve aún más compleja para el pueblo venezolano en estos tiempos.

Jose continúa con una actitud admirable alegando que «tengo una oportunidad que a lo mejor en años no podía disfrutar de algo», a lo que añade «como nos dijeron los monitores, ojalá les provoque volver otra vez a Galicia, que se enamoren», si bien la próximo parada es Barcelona donde se encuentra su abuela a sabiendas de que tiene una cita ineludible y que la familia es, por supuesto, lo primero.

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