Recorriendo el mundo
El viaje del japonés Ryuta: desde Osaka a Galicia con destino Ourense
Con tan solo 18 años y sin haber pisado nunca Europa, el joven Ryuta decidió embarcarse solo en una aventura camino Ourense guiado por sus ganas de ver la naturaleza y sumergirse en un agua termal diferente de la que ya conocía. Así, decidió aterrizar en España para ejercer de voluntario en una granja de Santa Cruz de Arrabaldo y aprender cómo es el medio rural gallego pero también la sociedad que lo compone.

El joven Ryuta en el parque Barbaña de Ourense. / Brevebretema

La ciudad termal nunca pareció tan interesante a ojos de un extranjero. Y es que con tan solo 18 años, el joven japonés Ryuta decidió comenzar su viaje solo hasta llegar a una granja de Santa Cruz de Arrabaldo y convertirla en su primer destino para visitar tanto Europa como España.
El paso previo fue abrir una cuenta en la página de «Workaway», un portal que presenta programas de voluntariado a cambio de que los hogares receptores den a los visitantes alojamiento, comida y tiempo libre para hacer turismo, de forma en que todos salgan ganando y creando una experiencia vital inolvidable.
«Siempre me han interesado las culturas y los idiomas extranjeros y desde hace mucho tiempo quería viajar al extranjero. Sin embargo, cuando era estudiante, viajar fuera de Japón era demasiado caro para mí», comenta Ryuta, «un día encontré una página web llamada Workaway. A través de esa plataforma encontré una oportunidad de voluntariado en una granja de Ourense, España»
Poco después, ese deseo se materializó en un billete de avión concretando el viaje desde su Osaka natal: 14 horas, un total aproximado de 12.500 kilómetros.
Al preguntarle, Ryuta no titubea: «como crecí en Osaka, una ciudad grande y muy concurrida, siempre había querido experimentar cómo es vivir rodeado de naturaleza. También sentía mucha curiosidad por la agricultura. Además, pensé que sería una gran oportunidad para mejorar mi español y conocer de primera mano la cultura y la vida cotidiana en España», explica el joven.
Resulta llamativo para la mayoría de quienes viven aquí, pensar que de entre todos los destinos imaginables del mundo una mente juvenil escogiera una granja en la provincia de Ourense, pero el planteamiento de Ryuta acerca una serie de prioridades que, puede ser, se les olviden a los autóctonos.
«La primera es que Ourense es famosa por sus aguas termales. En Japón también hay muchas, y siempre me ha encantado visitarlas. Por eso me interesaba conocer también la cultura de las aguas termales en España» si bien, desgraciadamente, las altas temperaturas truncaron sus planes en este sentido, el japonés pudo disfrutar del resto de aspectos de la provincia. «Había leído que Ourense está considerada una de las zonas más seguras de España. Como era la primera vez que viajaba solo, estaba un poco nervioso. Quería elegir un lugar donde pudiera sentirme seguro y disfrutar», concreta, «la tercera razón es que quería mejorar mi español. Comparada con grandes ciudades como Madrid o Barcelona, pensé que en Ourense habría menos personas que hablaran inglés. Creía que vivir en un entorno así me daría más oportunidades de usar el español y me ayudaría a mejorar el idioma más rápidamente», zanja.
La vida en la granja tampoco defraudó sus expectativas. Poniendo siempre en valor la naturaleza, este joven de Osaka narra como era su vida en Santa Cruz, donde comenzaba a trabajar a las 10.00 todas las mañanas de lunes a viernes hasta las 14.00 horas. «El trabajo consiste principalmente en tareas como quitar las malas hierbas, cosechar cultivos y regar las plantas. El propietario de la granja explica todo con mucho cuidado, así que es fácil entender las tareas y trabajar de forma segura», si bien admite que «La experiencia que más disfruté fue ir al río cerca de la granja y bañarme allí».
Una prueba marca Galicia, donde las cosas se pueden hacer despacio, con mimo y en conexión no solo con la naturaleza, sino tambien con su gente. Algo que podría parecer complejo dadas las enormes diferencias culturales que existen entre la Península Ibérica y el país Nipón. «Una de las cosas que más me sorprendió aquí es lo abiertamente que la gente expresa sus pensamientos y opiniones. En Japón, aunque una persona no quiera hacer algo, a menudo se considera de mala educación decirlo directamente, por lo que la gente suele no expresar con claridad lo que realmente siente», expresa Ryuta, «sin embargo, aquí las personas son muy sinceras y directas al decir lo que piensan y sienten. Por esa diferencia, me parece un lugar muy cómodo y agradable para vivir», puntualiza el joven.
Por supuesto, no todo iba a ser comodidades tan lejos de casa, aunque confiesa que el cambio ni fue para tanto ni fue una molestia, sino, de nuevo, algo a tener en cuenta y de lo que se aprende también.
«Aquí hay menos máquinas expendedoras y tiendas de conveniencia y además, muchos comercios cierran los fines de semana, así que a veces me resultó un poco incómodo», expone, «en Japón las tiendas de conveniencia están por todas partes y abren prácticamente a cualquier hora del día, así que esto me hizo darme cuenta una vez más de lo cómodo que es ese tipo de entorno».
Continuará con el español
Cuando vuelva a Japón, su plan es iniciar el próximo mes de agosto su formación en estética, principalmente, pero también continuar aprendiendo español, algo que ya lleva practicando meses.
«¡Por supuesto, seguiré estudiando español cuando vuelva a Japón!», confirma y al preguntarle un poco más, añade que «mi palabra favorita en español es ‘ejemplo’, porque que es una palabra que todo el mundo utiliza muy a menudo y, además, me parece que suena muy bien, la verdad», comenta entre risas.
Ryuta vuelve a casa superando sus miedos, con nuevos amigos a la espalda y un montón de información sobre cómo es el mundo lejos de casa. Sabiendo que no está tan mal y que viajando se curan los prejuicios y las dudas.
Con anécdotas muy de aquí que podrá relatar allí, como que existen unos pequeños pimientos que «unos pican, y otros no» pero sabiendo que en Ourense se quedará una casa a la que siempre podrá volver, o gente a la que se podrá ofrecer, tal vez en un tiempo si todo va bien, como anfitrión para la próxima vez.
Ojalá más jóvenes deseen perder el miedo a viajar y a saciar su curiosidad, porque Ryuta es la prueba de que cuanto uno más viaja, más aprende, comparte y disfruta. Por lo que solo queda desear una feliz ruta de vuelta y mucha suerte en el continuo aprendizaje que será su vida.n
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