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Jurista y cinéfilo

Leonardo Álvarez, el juez que ama y divulga el cine clásico: «Me apasiona, me ilusiona y me ayuda a desconectar»

El experimentado magistrado, presidente del Tribunal de Instancia de Ourense, cultiva otra faceta, alimentada por su afición desde niño: presenta un programa sobre el séptimo arte en la televisión local de O Carballiño, donde no duda en caracterizarse para captar la atención de los espectadores antes de la emisión. «Mi trabajo es otro, esto es un hobby. Mi objetivo no es tener muchos likes, sino hacer un programa divulgativo»

El juez cinéfilo que contagia su pasión por el cine

Foto: Brevebretema / Vídeo: Javier Fraiz

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Cuando la emoción empapa la mirada, la experiencia trasciende el tiempo. Las aficiones que surgen así son una pasión para siempre. Leonardo Álvarez Pérez (Caracas, 1970) cita al instante su primer recuerdo relacionado con el cine. La fascinación que sintió en O Carballiño ante la gran pantalla, cuando era un niño de corta edad, le quedó grabada y despertó en él una predilección que, con el tiempo, transformaría un hobby en un vasto conocimiento. «Era muy pequeñito y mi hermana me llevó a ver 'Los siete magníficos'. La banda sonora me cautivó», evoca, con el corazón en la mano. «Después mis padres me llevaron a 'Terremoto'. Esas dos películas fueron un punto de inflexión, me dejaron marcado», confiesa. Este cinéfilo ourensano es juez de profesión. En la carrera judicial desde 2003, instructor en Ourense desde 2009 y juez decano con once años en un cargo que ahora se denomina presidente de Tribunal de Instancia, en el plató se transforma. Ante los focos da rienda suelta a su pasión, con su otra faceta: presenta 'La hora de los clásicos', un programa semanal de cine en la televisión local de O Carballiño.

«Me ayuda a desconectar de mi vida personal y profesional. Supone una experiencia ponerme delante de una cámara y hablar de aquello que me gusta», subraya. Es una actividad que ejerce por amor al (séptimo) arte, sin ningún tipo de remuneración. «Mi trabajo es otro, esto es un hobby, como el que va a jugar a las cartas o sale a correr. Me gusta, me apasiona y estoy como un niño con zapatos nuevos. Me ilusiona mucho, estoy encantado», dice el juez, abriendo sus emociones.

Los sábados por la tarde, cuando la primera cadena de Televisión Española emitía 'Primera sesión', Leonardo se sentaba ante el televisor y disfrutaba, sobre todo, con las historias de vaqueros. «Acabé por caer definitivamente en el mundo del cine, viendo películas como 'Solo ante el peligro', 'Murieron con las botas puestas' o 'Río Bravo'. A partir de ahí fue creciendo mi afición», evoca. «El cine del oeste es mi género favorito, sin duda», añade.

El acceso a la carrera judicial por oposición es una conquista muy difícil, un proceso arduo, con una exigencia elevada. La materia de estudio para ser juez o fiscal supera los 300 temas; la capacidad de memorización y de sacrificio son imprescindibles para lograr una plaza. Durante el servicio activo, la enorme responsabilidad de la tarea de magistrado requiere actualización constante, dedicación y organización. «El cine me permite desconectar por completo durante la hora y media o dos horas que dura la película», valora.

El cine clásico tenía más sentimiento, era más original e imaginativo; Hollywood ha perdido imaginación

Tocado con un sombrero, maquillado y con falda. Leonardo Álvarez comparece delante de los focos caracterizado de mujer. En el plató, en la otra parte de su vida, el magistrado aparca la solemnidad y la seriedad de su actividad profesional. Horas antes llevaba traje y corbata, debajo la toga, dirigiendo los interrogatorios en la sala de vistas.

«Yo separo una cosa de la otra. Mi objetivo no es tener muchos likes, sino que la gente sepa que los lunes hay una película clásica en O Carballiño que antes yo voy a explicarles». Con el objetivo de «llamar la atención» al espectador, para captar su interés, el Leonardo amante del cine lanza un beso en el plató que rompe la cuarta pared, mientras da paso a la exhibición de 'Con faldas y a lo loco', la película de 1959 dirigida por Billy Wilder, con Marilyn Monroe, Jack Lemmon y Tony Curtis en el elenco.

Durante unos diez minutos por episodio, Álvarez explica el contexto de cada película, habla de las cualidades del director y de los actores, repasa el palmarés de la obra y alude a su impronta en el tiempo. También comenta intrahistorias de las grabaciones y los detalles menos conocidos de los filmes. Su exposición fluye en el plató, sin un guion previo, sin haber memorizado los párrafos, al contrario de lo que sí tuvo que hacer otrora para aprobar la oposición de juez. «Elijo la película, porque me gusta y la he visto, algunas de ellas muchas veces. Solo tengo que cotejar datos concretos, como el año en que se grabó, comprobar si se llevó algún Oscar y revisar alguna anécdota que se me pueda escapar. Pero la mayoría es improvisado», revela.

El magistrado disfruta al responder cuáles son sus cinco mejores películas de todos los tiempos. No duda: «'Casablanca', 'Lo que el viento se llevó', 'El Padrino', 'Río Bravo' y 'El crack', por incluir una española», indica. «Tengo la sensación de que el cine clásico tenía más sentimiento, era más original e imaginativo», observa. Cree que la industria prima actualmente formatos más efectistas. «Hollywood ha perdido la imaginación; hay muchos remakes, efectos especiales y sagas. Ese cine ya no me interesa. En cambio, el que se hace fuera de Estados Unidos ha mejorado mucho. Por ejemplo, el cine español está a un nivel muy notable», compara.

«Hacer un programa de cine era un sueño»

La oportunidad de hablar sobre grandes películas en una televisión surgió de una experiencia previa en Carballiño TV. Hace unos meses lo invitaron a participar en una tertulia de fútbol, 'A Portería'. Esa propuesta «no me atraía mucho pero acepté la invitación como un desafío, para pulir mis habilidades hablando en público y en una televisión, y sobre todo para aprender a ser rápido en el debate». Tras esa primera incursión en el plató, al juez le pudo su pasión por el cine. «Un día, revisando las películas que tenían en la televisión, vi que tenían 'Cuando ruge la marabunta', una película que me enamoró. ¿Por qué no hacemos un programa de cine, a ver cómo sale? Surgió así», relata Álvarez. «Llevaba acariciando desde hacía muchísimo tiempo la idea de hacer un programa de este tipo; era una especie de sueño», confiesa. «En Carballiño TV me dieron la oportunidad y me lancé», explica el juez.

Leonardo Álvarez, en el plató de Carballiño TV, antes de cambiarse para caracterizarse para la presentación de 'Operación Whisky'.

Leonardo Álvarez, en el plató de Carballiño TV, antes de caracterizarse para la presentación de 'Operación Whisky', que se emite este próximo lunes. / Brevebretema

«El primer programa salió mejor de lo esperado, e hicimos un segundo, un tercero, un cuarto y un quinto que salieron mucho mejor. Grabo cada programa como si fuese el último», asegura el magistrado, sin vanidad. Está muy agradecido con la amabilidad y colaboración de Ana Domínguez, la encargada de la realización y el apartado técnico.

'Cuando ruge la marabunta' fue la primera cinta de 'La hora de los clásicos'. Las siguientes semanas se emitieron 'Sabrina', 'La dama de las camelias', 'Con faldas y a lo loco' y 'Topkapi'. FARO acompañó al magistrado Álvarez en la grabación de la próxima, 'Operación Whisky'. Este filme de 1964, protagonizado por Cary Grant y Leslie Caron, se exhibe el lunes. En la siguiente entrega llegará 'Los siete magníficos', una de las películas que marcaron al niño Leonardo en una afición que no ha dejado de cultivar y amar.

La publicación en el canal de YouTube de sus introducciones eleva la visibilidad de los programas. Su desenfadada presentación de 'Con faldas y a lo loco' supera las 1.500 visualizaciones. «Es mucho más de lo esperado», agradece Álvarez.

La otra faceta de este experimentado magistrado sorprende. «Los amigos y conocidos son los que se ponen en contacto habitualmente para dar su opinión, así que no te van a poner a caer de un burro, pero me gusta que mucha gente me hace apuntes. Es muy importante, porque el programa no es para mí, sino para el público. Quiero un programa divulgativo», finaliza Leonardo, con la misma vocación de servicio en su pasión que la que define su profesión.

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