Casco Vello
Cuenta atrás para frenar el deterioro, en muchos casos ya insalvable, de la «joya de la corona» de Ourense: el casco histórico
El Concello aprobó en junta de gobierno un plan de dinamización de 2025a 2032 por 41,5 millones que llega con retraso: un 70% de dotaciones está en mal estado y más de 1.200 viviendas vacías

Paseando por una de las calles con edificios en mal estado e la zona histórica / Iñaki Osorio
La Xunta de Gobierno Local del Concello de Ourense ha dado un paso definitivo para la regeneración urbana de su centro histórico con la aprobación inicial del Plan de Dinamización del Área Rexurbe. Este documento estratégico, que ahora deberá ser elevado al pleno municipal para su debate y aprobación definitiva, se presenta como la última gran oportunidad para revertir la profunda degradación de la zona monumental. El proyecto nace avalado por la declaración de Área Rexurbe concedida por la Xunta de Galicia, una figura legal y financiera diseñada específicamente para la rehabilitación integral de entornos urbanos en situación de vulnerabilidad arquitectónica y social.
¿Estamos a tiempo?
El documento técnico que sirve de base para el plan llega con retraso, pues tendría que estar ya ejecutada la primera anualidad, ha dejado con algunos «cadáveres» en el camino dado que entre el patrimonio de valor que se incluía como bien a restaurar, estaba la Casa de Baños, los llamados Baños do Outeiro, calcinados en mayo, en un fuego en apariencia intencionado, tras ser desalojados a la fuerzas los okupas que la habitaban.
Pero además el plan encargado por el Concello para poder abordar las inversiones ele_Rexurbe, y que ahora enfila su cuenta atrás cuando se lleve a pleno, arroja un diagnóstico que los propios redactores califican de «alarmante», evidenciando de forma palmaria el fracaso del Plan Especial de Reforma Interior (Peri), una herramienta urbanística que lleva tres décadas en vigor sin haber logrado frenar el progresivo abandono del corazón histórico de la ciudad.
El análisis pone cifras de una enorme gravedad a la realidad inmobiliaria de la zona: el 70% de las edificaciones del casco viejo se encuentran actualmente en mal estado, dividiéndose entre inmuebles en estado ruinoso o con deficiencias estructurales graves.
El drama de la vivienda
El problema habitacional y de actividad económica es, sin duda, el eje central sobre el que pivota la urgencia de este plan aprobado por el gobierno local. Las estadísticas del informe técnico son demoledoras.
Ademas se constata la existencia de más de 1.200 viviendas completamente deshabitadas (concretamente 1.273 inmuebles vacíos), lo que supone una sangría demográfica y patrimonial para el centro de la ciudad.
En otras 1.264 viviendas reside una sola persona, tratándose en la gran mayoría de los casos de ciudadanos de mediana o avanzada edad, lo que expone una notable brecha de vulnerabilidad social y falta de relevo generacional. En total, la zona cuenta con 3.881 habitantes (un 8,8% del total del municipio).
Este plan que tendrá que ponerse pilas para cumplir plazos, o al menos no sobrepasar aún más los plazos estipulados, llega con un 75% de las dotaciones y servicios públicos del entorno están sin rehabilitar, y el 78% de los mismos en un estado deficitario o un mantenimiento claramente mejorable.
De hecho el cronograma incluye inversiones y anualidades que deberían de haber empezado ya 2025 y hasta el año 2032, con esa versión global prevista de 41,5 millones de euros. El año 2025, no cuenta, y estamos a mediados ya de 2026.
El informe incluido en el plan que el Concello envió a la Xunta y este apoyo, es exahustivo, en las piezas que toca como prioritarias.
Entre ellas está la falta un plan específico para el comercio de proximidad, lo que ha provocado un colapso en los bajos comerciales. Así del censo 960 locales existentes en el año 2024, únicamente 102 permanecen ocupados, es decir hay 89,38% de locales comerciales cerrados. Además, la tasa de apertura de nuevos negocios en el último lustro ha sido nula.
A pesar de esta alarmante degradación económica y urbana, los redactores del plan señalan una paradoja inmobiliaria: los precios de alquiler de los locales se mantienen en una media de 8 euros por metro cuadrado, una cifra razonable para las capitales gallegas.
Sin embargo, el precio de venta ha sufrido una preocupante burbuja especulativa, escalando de los 900 euros por metro cuadrado iniciales hasta los 1.500 euros actuales, un encarecimiento que no se corresponde en absoluto con la realidad socioeconómica ni con el estado de abandono del entorno indican.
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