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Con otros acentos

Isabel y Adolfo, de Venezuela a Ourense con sus tres hijos para reabrir un puesto en la plaza de abastos: la inmigración que rescata el comercio en Ourense

Ourense superó en junio los 22.244 autónomos, la mayoría en el sector comercio, con 4.136 trabajadores por cuenta propia

Detrás de la reapertura de pequeñas tiendas o bares cerrados, hay un gran número de inmigrantes que deciden emprender

Isabel y Adolfo en Congelados Yáñez un negocio de Plaza de Abastos que ellos han reabierto

Isabel y Adolfo en Congelados Yáñez un negocio de Plaza de Abastos que ellos han reabierto / Iñaki Osorio

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Junjie Sun es chino y lleva cuatro años en Ourense. Hace unos meses abrió «El haba buena», un negocio que regenta Nathalia, colombiana, y que es un escaparate de la cocina no solo oriental, sino del más variado universo gastronómico de los países latinos: la despensa de la «morriña». Este emprendedor, que habla con soltura el español, es uno de los emprendedores procedentes de otros países que, abriendo pequeños negocios o rescatando locales vacíos, han puesto su grano de arena para que la provincia de Ourense cierre el mes de junio con 22.244 autónomos. Una subida paulatina desde el mes de enero y que ha contado con 46 nuevas altas solo de mayo a junio de este año.

En este caso, el sector que suma un mayor número de autónomos en la provincia es el de comercio, con 4.136 a finales de junio, que ha conseguido así equilibrar las bajas con las altas. Dentro de esa infinita historia de inmigrantes que retoman pequeños negocios cerrados, muchos para pequeños «market» de alimentación, hay algunas especialmente hermosas.

Isabel y Adolfo, el niño que volvió a las raíces

Tan bonita como la historia de Isabel y Adolfo, que han cogido el traspaso de Congelados Yáñez, un histórico de la Plaza de Abastos, cerrado hace meses «y con los mismos productos de primera calidad que tenía Avelina, su dueña, que nos sigue acompañando en todo» explica Isabel, que trabajaba en su país como diseñadora gráfica. Adolfo nació en Ourense y partió a los 7 años con su padre a la emigración en Venezuela, donde el patriarca abrió diversos negocios, varios en plazas de abasto. Hace algo más de un año el hijo regresó a las raíces, pero casado y con tres niños pequeños, a reabrir un puesto en un sector, el del mercado de abastos, en el que trae experiencia. «No tengo palabras para describir el apoyo que los gallegos nos han dado», afirma Isabel. Sería solo una milésima de lo que Venezuela le dio a los gallegos.

Trapiche, una pequeña «Onu» de sabores y ayuda

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Nathalia, colombiana en Trapiche, su negocio en Avenida Buenos Aires / Fdv

En la Avenida de Buenos Aires, Nathalia, de Colombia, está al frente de Trapiche, un negocio familiar y un nombre muy de su país. Allí no solo sacia esa nostalgia de encontrar bebidas y productos básicos de otros países, sino que, según explica, «hacemos envío de dinero por Ria, por Western Union o punto de recogida de paquetes de Amazon entre otros». Además de recogida de paquetes, Trapiche, indica Nathalia, es una palabra que define el lugar en el que se procesa la caña de azúcar y la panela, pero además «para nosotros este es un punto de encuentro no oficial en el que si alguien pide trabajo, nosotros informamos solidariamente a otros clientes». Reconoce que por su tienda «pasa gente de todas las nacionalidades; tenemos personas que vienen a enviar dinero a sus familias, que son de Senegal, Perú, Venezuela, Cuba, Colombia, Panamá, Pakistán y muchos otros lugares». Reconoce que «nos molesta cuando dicen que venimos solo a cobrar ayudas; habrá de todo en todas partes, pero no es cierto que vengamos a quitar el pan a nadie; nosotros venimos aquí a trabajar y tanto mi esposo y yo que regentamos este negocio, como mi madre, que trabaja desde Madrid, luchamos para salir adelante» asegura.

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Viviana, en la puerta del pequeño "market con productos gastronómicos internacionales promovido por un empresario chino / fdv

El Haba Buena

Viviana llegó hace diez años de República Dominicana a Ourense, cuando tenía 14 años, y está ya tras el mostrador de un local que es como un pequeño «market», un tipo de negocio muy habitual entre la inmigración, que se llama «Haba Buena», en la esquina entre la Avenida Buenos Aires y Habana de la ciudad de Ourense y que abrió hace apenas 4 meses. También tiene productos latinos y españoles, «y nos llegan clientes de todas las edades, que vienen a buscar algo concreto que necesitan en casa, a la vez que buscan productos típicos de sus países de origen, que no encuentran en otros supermercados» explica y, como su dueño, Junjie Sun, un emprendedor chino con otros negocios en la ciudad, en esta nueva tienda no faltan productos de la gastronomía oriental.

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