derechos laborales
«Riders» a 40 grados: el verdadero precio a pagar por la comida a domicilio
Pese a que están siempre de un lado para otro, para muchos no tienen más rostro que el logotipo que cargan a la espalda. Ellos son los "riders" y ya lo advertían The Doors en su canción pero, además de bajo la tormenta, estos trabajadores también reparten a domicilio aunque la ola de calor supere los 40 grados sin ningún tipo de medida de seguridad ni apoyo por parte de las empresas

Brevebretema
La segunda ola de calor sigue azotando la ciudad. Apenas se puede respirar y hasta caminar supone un sofresfuerzo en las horas meridionales del día en Ourense, que ya superó el umbral de los 40 grados con los termómetros marcando hasta 42 grados de máxima el pasado sábado.
Pero ellos no pueden parar pese a que las recomendaciones de los profesionales son claras, entre ellas, cambiar el horario para evitar esos picos de calor. Ellos son los "riders", trabajadores que reparten comida a domicilio, aunque muchas de las plataformas ya los anuncian como un genio mágico que te lleva a casa lo que desees a cambio de unas comisiones abusivas que, por supuesto, el trabajador ni percibe.
"Tenemos que continuar, no hay más opción", zanja Alejandro (nombre ficticio), quien relata las numerosas causas por las que sufre explotación laboral por parte de las empresas de delivery (reparto a domicilio). Alejandro trabaja actualmente en una subcontrata de Uber Eats, una de las gigantes del sector, no puede evitar reir con sorna al preguntarle si la empresa toma alguna medida ante las altas temperaturas. "Al menos Glovo nos daban algo, pastillas con electrolitos, unas gafas de sol, bloqueador solar... Pero aquí nada. Yo lo que hago es bajarme a la zona del río a ponerme a la sombra en lo que entra un pedido", explica.
El salario no supera los 1.300 euros brutos y asegura que es un trabajo que no compensa, sobre todo cuando lleva "nueve días seguidos sin descansar" pero sobre todo por las cláusulas trampa de las empresas. "Yo tengo un contrato de 35 horas a la semana, en esa semana tengo que hacer un mínimo de 15 pedidos. Si hago más, entro en los pedidos "extra" por los cuales me pagan tres euros más por pedido. Pero si tiene cualquier error... Que la mayoría no son culpa del repartidor, si llega un poco tarde, la temperatura es más fría o más caliente, ese dinero no lo veo. Siempre pasa algo para que no te paguen esa parte", relata.
Asegura que mucha gente no lo entiende, refiriéndose a los clientes. "Yo tengo una bici eléctrica y como se quede sin batería eso pesa y cuesta más que una normal. Todo con este calor mientras". Aunque una de las peores partes que le hicieron dejar su empleo en otro de los colosos de la industria, Glovo, fue el hecho de que "es imposible ponerse en contacto con el departamento de recursos humanos".
Sus compañeros, Omar y Osman esperan en un trozo de sombra en frente del parking del centro comercial junto a sus motos también hasta que entra un pedido. "Trabajar en estas condiciones es horrible. La gente no lo ve, pero en los semáforos, con el sol encima... El otro día tuvo que ayudarme un policía porque me dio un golpe de calor y fue él quien me compró el agua", explota Omar, quien apunta que ya denunció en varias ocasiones a estas empresas desde el 2019 que empezó a trabajar en el campo del delivery. "Yo tengo una hija, y una mujer que es dependiente y me esperan en casa", por si alguien seguía viendo solo el logo que carga a la espalda, y no a la familia por la que lo hace.

Omar, repartidor de comida a domicilio reposa a la sombra durante el pico de la ola de calor / Brevebretema
Osman también se indigna, "lejos de ayudar, nos meten más prisa. ¿Cómo esperan que hagamos tres pedidos en una hora? Es imposible" a lo que Omar complementa con el punto decisivo, "Si me da un golpe de calor y no paro a tiempo y me caigo de la moto, ¿quién se hace cargo? ¿Y si además de caerme yo causo un accidente y daño a alguien?"
Demandan poder ejercer su trabajo en condiciones dignas, "tramos de punta a punta de la ciudad y corre que hay más pedidos. No puede ser. Hay que tomar medidas", dice Omar, "descansas, aunque sean diez minutos, diez minutos de descanso... Y luego continuas, no esta, encima, toda esa presión también", se lamenta antes de despedirse tras sonar el teléfono en el mediodía de este lunes mientras el termómetro se situó 41 grados, ya que entró otro pedido.
Para la jornada de este martes la AEMET (Agencia Española de Meteorología) sitúa la máxima en los 38 grados. Por desgracia, esto no parece que vaya a ser suficiente alivio para unos trabajadores, que hacen posible que recibas "lo que quieras en minutos" mientras ellos siguen en espera por unos derechos laborales decentes.
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