Lucha contra el fuego
Más cámaras, inteligencia artificial y desbroces controlados: las claves de la campaña antiincendios en Ourense
El comité provincial coordina el operativo hasta el fin del periodo de alto riesgo, el 30 de septiembre, en una provincia que concentra 26 de las 35 parroquias gallegas de alta actividad incendiaria

Los integrantes de la reunión, que se celebra todos los años en el marco del inicio de la campaña de alto riesgo. / Brevebretema
La provincia de Ourense ya tiene en marcha el dispositivo de coordinación para afrontar la campaña de alto riesgo de incendios forestales. La Comisión Provincial de Coordinación Policial de Lucha contra los Incendios Forestales, constituida este martes, reunió a representantes de todas las administraciones y de los principales cuerpos implicados en la prevención, investigación y extinción de los fuegos con el objetivo de reforzar la respuesta conjunta hasta el 30 de septiembre, último día del periodo de alto riesgo.
El encuentro, enmarcado en el Plan de prevención e defensa contra os incendios forestais de Galicia— Pladiga— estuvo presidido por el delegado territorial de la Xunta en Ourense, Manuel Pardo, y sirvió para analizar la situación de la provincia, revisar el operativo previsto para este verano y coordinar las actuaciones entre la Administración autonómica, la Subdelegación del Gobierno, Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Autonómica, responsables de Medio Rural, distritos forestales y servicios de emergencias. «Se trabaja conjuntamente para analizar las causas, prevenir los incendios y buscar líneas de actuación que permitan evitarlos desde diferentes perspectivas», sostuvo Pardo.
La Inteligencia Artificial entra en el operativo
Sobre esa coordinación se asienta este año una estrategia que incorpora la novedad de la inteligencia artificial aplicada a la detección temprana de incendios, la ampliación de la red de videovigilancia, nuevas obligaciones para los trabajos de desbroce durante los episodios de riesgo extremo y el refuerzo de los medios humanos y materiales. Todo ello en una provincia que concentra 26 de las 35 parroquias gallegas catalogadas como de alta actividad incendiaria, nueve más de las que tenía el pasado verano cuando sufrió la pérdida de más de 100.000 hectáreas en la mayor ola de incendios desde que hay registros.
Para evitar una situación siquiera semejante, el Comité Provincial contra los Incendios Forestales pone el foco en la innovación tecnológica. En este ámbito la principal novedad será la ampliación de un 30 % de la red de videovigilancia forestal, que alcanzará las 241 cámaras distribuidas en 111 localizaciones de toda Galicia. Además de vigilar el territorio, el sistema incorporará inteligencia artificial para detectar de forma automática columnas de humo y focos incipientes, facilitando una respuesta más rápida de los servicios de extinción y aportando imágenes que también podrán servir de apoyo en las investigaciones policiales sobre el origen de los incendios.
Según explicó Manuel Pardo, esta tecnología permitirá «alimentar la información» disponible para que el sistema pueda discriminar si un foco detectado supone un riesgo real y ofrecer a los profesionales un primer análisis que agilice la toma de decisiones. «É unha función para detectar o lume, pero tamén pode detectar un presunto incendiario», señaló, al destacar que las grabaciones podrán convertirse en un elemento de apoyo para las investigaciones de las fuerzas de seguridad y, llegado el caso, para la apertura de causas penales.
Desbroces en el punto de mira
Otra de las novedades de esta campaña afecta a los trabajos de desbroce y al uso de maquinaria agrícola y forestal durante los días de riesgo muy alto o extremo de incendio. Pardo quiso dejar claro que la nueva orden de la Xunta «no prohíbe los desbroces», sino que establece una serie de medidas preventivas obligatorias para reducir al máximo la posibilidad de que estos trabajos provoquen un fuego.
Entre ellas figura la obligación de disponer de un depósito de, al menos, 400 litros de agua, contar con una mochila de extinción y batefuegos, mantener la maquinaria en perfecto estado y trabajar con una segunda persona dedicada exclusivamente a vigilar la zona para actuar de inmediato si se produce una chispa o un conato de incendio.
«Lo que queremos es evitar que un incidente derivado de estos trabajos pueda propagarse y convertirse en un incendio forestal», explicó el delegado, quien incidió en que estas medidas buscan facilitar una intervención inmediata mientras llegan los servicios de emergencias con el objetivo de minimizar las posibles consecuencias de unos trabajos que, en las fajas secundarias, deberían haber finalizado el pasado 31 de mayo, esquivando la campaña de incendios forestales.
Pardo alertó, además, que estas nuevas exigencias serán especialmente vigiladas en la franja horaria comprendida entre las 12.00 y las 18.00 horas, el periodo donde suelen recogerse los valores más extremos de temperaturas según Meteogalicia.
En materia de extinción, el dispositivo mantendrá una estructura similar a la del pasado año y estará integrado por brigadas autonómicas y municipales, parques de bomberos, Grupos de Emergencias Supramunicipales—GES—, Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Autonómica y equipos de investigación, todos ellos bajo el mando único de la Xunta. Además, el operativo se reforzará en el total de Galicia con 42 nuevas brigadas, la ampliación de la Unidad de Directores de Extinción —que pasa de seis a quince integrantes— y nuevos medios terrestres y aéreos.
Ourense, máxima vigilancia
Con todo, la provincia de Ourense sigue siendo el punto crítico de la geografía gallega en la lucha contra el fuego. Tras la experiencia del pasado mes de agosto, marcada por incendios de «alta energía», «imprevisibles» debido a las condiciones meteorológicas, el comité subrayó la importancia de la coordinación codo con codo entre organismos en toda Galicia, aunque con la vista puesta en Ourense.
Esto se debe a ser la provincia que acumula 26 de las 35 parroquias de alto riesgo de actividad incendiaria, zonas que recibirán un seguimiento especial y un mayor despliegue de medios de vigilancia y control. Entre ellas destaca el concello de A Gudiña, el municipio gallego con más parroquias en la lista con un total de cuatro.
Con la campaña de alto riesgo ya en marcha y un operativo que permanecerá activado hasta el 30 de septiembre, las distintas administraciones hicieron un llamamiento a extremar la precaución y a comunicar cualquier actividad incendiaria de la que se tenga conocimiento a través de los canales habilitados, como el teléfono gratuíto y anónimo 900 815 085 o la recién creada aplicación móvil ALume, que permitirá enviar localizaciones exactas de focos, además de adjuntar imágenes, grabaciones de sonido y otras observaciones. Todo ello con el mismo objetivo: «protexer as propiedades dos nosos veciños e veciñas e evitar que corran risco as súas vidas».
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