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El pleno de Ourense se calienta con la precampaña electoral y las pullas de Jácome a los candidatos

La sesión plenaria de julio en Ourense arrancó con acuerdos unánimes y debates sobre temas locales, pero se desvió hacia la batalla electoral de 2027

Una secuencia del pleno de este viernes.

Una secuencia del pleno de este viernes. / Iñaki Osorio

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Ourense

No eran pocos los alicientes que tenía el último pleno del Concello de Ourense para albergar algunos de los momentos virales —para bien y para mal— que su regidor tanto celebra, así como para comenzar a definir los debates que aguardan en los próximos meses de batalla electoral. La sesión ordinaria del mes de julio era la primera tras finalizar el plazo para la hipotética moción de censura —descartada casi desde el inicio— que la oposición podía presentar tras la cuestión de confianza vinculada a los presupuestos municipales. Además, era también el encuentro posterior al sobreseimiento de la causa por la que se investigaba al alcalde por presunta prevaricación. Y, por si faltaba leña que echar al fuego, podía considerarse también la «junta inicial de precampaña», pues, a falta de los últimos flecos, los cuatro candidatos estaban definidos: Jácome ya no corría riesgo de inhabilitación legal para encabezar una vez más las siglas que fundó; Luis Seara había oficializado su candidatura por el BNG tres días antes; Natalia González se confirmaría horas más tarde como la primera mujer socialista en optar a la alcaldía; y todo apunta a que la actual portavoz del PP, Ana Méndez, será, tras meses de especulación, la apuesta de los azules. Todo estaba servido para disfrute del espectáculo, y el resultado no defraudó.

Un arranque tranquilo

Eso sí, se hizo esperar, pues durante la primera hora de sesión el pleno de As Burgas gozó de una celebrable anomalía: la de una reunión fluida, respetuosa y con intercambio de argumentos relevantes, que incluso permitió aprobar por unanimidad una moción con peso de futuro —la de reactivar la construcción de la senda fluvial entre Outariz y el regato do Vall, lanzada por el PP—. Puede que en ello tuviera algo de influencia la ausencia durante 57 minutos del regidor, Jácome, quien abandonó el hemiciclo nada más comenzar la parte resolutiva del pleno y regresó cuando ya había comenzado la presentación de la tercera de las cuatro mociones del día. Con él, la tónica habitual de la sesión volvió, no ya en el turno de réplica de DO, sino antes de dar la palabra al grupo popular, al que pidió «no tener la jeta» de responsabilizarlo de una reprimenda por parte de la nacionalista Erea Blanco, quien había señalado haber escuchado comentarios de «histérica» por parte de los azules en sesiones anteriores. Algo sucedido, por cierto, unos diez minutos antes de que Jácome volviese a la sala, pero le valió con «estar escuchando el pleno» para hilar el comentario con una de sus típicas anécdotas, dignas de la serie «Padre de familia», con las que acostumbra a ilustrar sus argumentos. Esta vez, la fábula tenía como protagonista a «un juez de Madrid de hace unos diez años».

"Hay que trabajar un poquito el carisma"

El discurso continuó al tomar la palabra en nombre de su partido para debatir la moción expuesta por el PSOE sobre la dinamización del comercio local, un tema que consideraba «importante», aunque acabara desviándose ligeramente de la cuestión. Tras lanzar un «¿pero tú en qué mundo vives?» a Natalia cuando valoraba una de las propuestas del escrito, comenzaron las referencias a las elecciones. Empezó por el único confirmado en ese momento, Luis Seara, a quien daba las «gracias por presentarte», para después afirmar que todo lo que el nacionalista dijo en su presentación fueron «palabras genéricas, ni una sola propuesta». Más tarde llegarían las alusiones a las otras dos candidatas por confirmar, a las que pidió que le avisasen cuando se confirmasen «por si tengo que hacer un acto especial con velas o con algo para darle las gracias. No digo de ir a Os Milagros y entrar de rodillas, porque ya queda demasiado folclórico, pero si hay que hacerlo lo hago», bromeaba, en lo que se puede interpretar como una celebración de que ninguno de los candidatos pondría en riesgo su supuesta victoria. Tampoco faltaron los ataques a Ana Méndez, a quien se refirió como «candidata por descartes» y, tras tardar en acordarse de su nombre en una alusión posterior, le espetó que debía «trabajar un poquito el carisma para que yo no tenga estos lapsus».

Seara no dudó en entrar al trapo tras los comentarios: «Xa que me viña buscando, ímoslle dar un pouco de chicha ao pleno», comenzó su intervención el nacionalista, antes de afirmar que los agradecimientos irónicos de Jácome «revelan que me ten medo», así como que el regidor tenía claro que las elecciones municipales de 2027 serán «un partido que imos xogar vostede e eu». A ello prosiguieron diversas carcajadas tanto de populares como de socialistas. Había una razón: justo antes de esa moción se había debatido otra propuesta sobre la visibilidad de las mujeres en la vía pública, y el candidato a la alcaldía dejaba así fuera de la foto precisamente a las que, de confirmarse ambas, serán las primeras de sus partidos en hacer que las candidaturas tengan rostro femenino. Así incidió Méndez en su siguiente turno de palabra, cuando afirmó que «se son candidata, a señora Beneitez máis eu imos pelexar por que unha muller sexa a próxima alcaldesa de Ourense», ante el tímido aplauso de los socialistas.

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