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Investigación

Los cuidados no pagados en Galicia suponen entre 4.227 y 5.495 millones de euros

El estudio "El derecho al Cuidado y la Economía de los Cuidados en España" evidencia que la comunidad combina una presión demográfica superior a la media, una alta dependencia familiar y una elevada brecha asistencial con respecto a hacerse cargo de personas que lo necesiten debido a envejecimiento, dependencia o pérdida de autonomía

Asistentes a la ponencia celebrada en el Campus de Ourense.

Asistentes a la ponencia celebrada en el Campus de Ourense. / Iñaki Osorio

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Antía Gallega

Antía Gallega

La sala Marie Curie del edificio politécnico del campus de Ourense reunía en la mañana de este miércoles a los portavoces del estudio realizado por el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE) y la Universidad de Vigo: “El Derecho al Cuidado y la Economía de los Cuidados en España”, con una lectura territorial específica para Galicia bajo el título “Claves para Galicia: derecho, territorio y futuro”. En el estudio también participaron el Instituto politécnico de Bragança, la Universidad de Salamanca, así como Iberlongeva e Interreg.

El informe lanza un análisis en torno a las faltas que existen en nuestro país respecto al derecho de recibir cuidados cuando los necesita, es decir, situaciones de dependencia, envejecimiento o pérdida de autonomía y las mejoras necesarias en el territorio con respecto al reto demográfico de 2030. Lo hace desde el análisis del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), la financiación pública, el cuidado informal y el impacto económico de reforzar las políticas de cuidados de larga duración.

Cabe explicar que el “cuidado informal” es aquel que no obtiene ningún tipo de remuneración por quienes lo ejercen, normalmente, familiares, vecinos, etc. Mientras el “cuidado formal” es el que se lleva a cabo en hospitales, centros de día o bien personal particular contratado.

De modo que, en el caso de Galicia, el estudio identifica una realidad especialmente exigente: el 26,9 % de la población gallega tiene 65 años o más, frente al 20,7 % de la media española. Además, el 98 % de las personas con discapacidad reciben cuidados en su hogar y el 96 % de las personas con dependencia reconocida reciben algún tipo de cuidado informal.

Esas cifras evidencian una realidad especialmente exigente en la comunidad donde, explicó el director del CENIE, Juan Martín, los cuidados informales suponen en torno a unos 4.227 y 5.500 millones de euros al año. Esto equivale a 491,35 millones de horas anuales de ese trabajo no remunerado del que se encargan principalmente los familiares, siendo parte fundamental del bienestar de la comunidad que sostiene un sistema sin, apenas, reconocimiento social, laboral y económico.

Martín explica que sí, cada vez se viven más años pero, lo importante es la calidad de vida de esos años que solo llega con los cuidados y que "los cuidados son una estructura básica social, sin cuidados no hay autonomía" y añade que "sin rodeos: sin cuidados, la economía tampoco funciona".

Casi un año de espera

El estudio revela otros datos de gran relevancia como es el tiempo de espera hasta que llegan las resoluciones administrativas, denominado "limbo de la dependencia". En Galicia este se redujo hasta el 0,5 %, frente al 36 % registrado en 2015, situándose muy por debajo de la media nacional, que se sitúa en el 6,3 %. No obstante, el tiempo medio de acceso a las prestaciones sigue siendo elevado, con 329 días de espera, una cifra cercana a la media estatal y alejada de la de comunidades como el País Vasco o Castilla y León.

El estudio también señala que Galicia mantiene una brecha absoluta de cuidados del 83,6 %, por encima de la media nacional. En otras palabras, aunque el sistema ha mejorado en la tramitación y resolución administrativa, las necesidades de atención siguen siendo muy superiores a los apoyos públicos realmente disponibles.

Otra de las cifras son las 298.810 personas que padecen algún tipo de discapacidad en la comunidad gallega. De ellas, 54.950 sufren más del 33% y alrededor del 73% tienen más de 65 años frente al 68% de la media nacional.

En la presentación del estudio se mostraron las números, pero siempre recordando que no lo son, que se trata de personas que padecen o "cuidan en silencio". Por ello, reivindicaron que los avances en cuidados sigan, tanto para las personas que necesitan la atención para vivir con dignidad, como para sus familias que ejercen esos cuidados (en su mayoría mujeres).

"Galicia sabe que cuidar ha sido una tarea silenciosa, hoy el reto es que se reconozca. La sociedad no se mide solo por cuántos años vive su gente, sino por la dignidad con la que se vive durante esos años".

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