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Cooperación europea

El cambio climático une Ourense y Bulgaria en la lucha internacional contra los incendios

Una veintena de bomberos del país del este se forman durante el mes de julio en el Centro de Loita contra o Lume de Toén atraídos por los sistemas de extinción gallegos

La foto de familia de los bomberos búlgaros a su llegada a la ciudad de Ourense, en la delegación de la Xunta.

La foto de familia de los bomberos búlgaros a su llegada a la ciudad de Ourense, en la delegación de la Xunta. / Iñaki Osorio

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La lucha contra los incendios forestales no entiende de fronteras, por ello, Ourense es desde hace años el nodo europeo de formación de bomberos forestales y, en concreto, el aula más internacional es el Centro de Loita contra o Lume de Toén. Por las instalaciones pasaron hace dos veranos bomberos de Estonia, el año pasado, neerlandeses y este 2026 es el turno de los equipos procedentes de Bulgaria. Desde ayer, una veintena de bomberos búlgaros se formarán en tierras ourensanas para combatir los incendios; son los primeros de un total de 40, que llegan en dos turnos.

Similitudes forestales

Estos profesionales realizarán una estancia formativa durante la primera quincena de julio para intercambiar conocimientos sobre los métodos y procedimientos de prevención y extinción que han convertido a Galicia en un referente. Durante estos días, los bomberos búlgaros participarán en cursos de preparación física, conducción de vehículos todoterreno y manejo de motobombas. Además, está previsto que puedan participar en labores de extinción junto a las brigadas gallegas para conocer «de primera mano» las técnicas.

El «team leader» del equipo es Atanas Apostolov. Para él, España no es un país desconocido, aunque solo desde su faceta de ocio; por trabajo es la primera vez que pisa la Península y en Ourense nunca había estado. Ni él ni tampoco los otros 19 bomberos que forman parte de la expedición que, a sus espaldas cargan años bregándose en misiones en Grecia, entre 2022 y 2024, el contingente búlgaro participó activamente en la extinción de «los graves incendios del país heleno», una experiencia que ahora quieren complementar con el modelo gallego.

«Estar aquí representa una oportunidad enorme para aprender», ensalzó ayer en la recepción oficial en la delegación territorial de la Xunta. Ante la jefa del servicio de prevención de incendios de la provincia, Sandra Martínez, y los enlaces que los acompañarán durante estas dos semanas, contó que «pese a que existen diferencias en la vegetación, el cambio climático está igualando los desafíos: en Bulgaria ya se alcanzan temperaturas de 40 grados y la situación en el sur de su país es, a día de hoy, muy similar a la que se vive en Galicia».

Por ello, tienen gran interés por conocer los sistemas ourensanos porque, pese a que la provincia sufrió la perdida de más de 100.000 hectáreas el pasado verano, logró no lamentar daños humanos. Es esa la parte que desean plagiar los búlgaros, porque el calor tampoco les perdona y «la situación se ha vuelto muy dura en los últimos años, llegando al extremo de perder aldeas—las viviendas— enteras bajo las llamas».

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