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Sara Zas Rivas, la actriz reconvertida en arqueóloga que ha ganado una beca de 12.000 euros y aspira a formarse en Cambridge

Estudiante de Historia de la UVigo, ha recibido la única beca Excelencia 360º de la universidad para seguir su formación en investigación

Sara Zas, en su laboratorio de investigación en el CISPAC.

Sara Zas, en su laboratorio de investigación en el CISPAC. / Santiago Esturao Alzate

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Ourense

A Sara Zas Rivas (Mondariz-Balneario, 1993), la pasión por la historia le viene desde pequeña. Creciendo en l concello más pequeño de Galicia, siempre le pedía a sus padres ver documentales y leer sobre otras culturas, «sempre tiven esa pulsión», afirma. Un giro dramático —nunca mejor dicho— hizo que a la hora de cursar educación superior se decantase por la ESAD y su título de interpretación, pero tras graduarse, volvió al «camiño lóxico a seguir», y se enroló en el grado de Historia que ofrece el campus de Ourense. Ahora, esta actriz reconvertida en aspirante a arqueóloga acaba de hacer de su pasión un motivo de máximo orgullo: ha sido la única estudiante de toda la UVigo en recibir una prestigiosa beca de miles de euros, que le permitirá seguir formándose allí donde su motivación le lleve.

Zas ha sido la condecorada de 2026 con la beca Excelencia 360º que concede el Banco Santander a estudiantes de 77 universidades españolas, con una curiosa condición: solo un alumno de cada institución puede recibir la codiciada bolsa de 12.000 euros a invertir libremente en su futuro. El expediente de 9,25 con el que Sara cerró la carrera ya le había hecho merecedora del Ángela Ruiz Robles a la excelencia académica anteriormente, por lo que cuando descubrió la beca Santander, vio en ella «unha oportunidade moi boa para enfocar a miña traxectoria cara o mundo da investigación». Enseguida revisó los requisitos, aplicó y «cruzó los dedos» para poder recibir la gran noticia para la que le acabaron llamando el 16 de junio. Corrió a llamar a sus familiares inundada de alegría, aunque también «un pouco abrumada porque é moito sobre o que reflexionar».

Y es que aunque el expediente sea importante, esta beca no se concede únicamente por la nota, sino también por el grado de implicación en la vida universitaria. «Teñen en conta o compromiso, aspectos como idiomas, internacionalización, se participas en xornadas e saídas... todo aquilo que acredite que, ademais dun expediente brillante, hai unha implicación persoal en todo isto», explica Zas. Ella encontró en la ciudad de As Burgas el contexto perfecto para desarrollar dicha implicación: «chovinista» autoconsiderada, quiso quedarse en Galicia para esta segunda etapa en las aulas por el «sistema universitario marabilloso» que hay en los campus, y encontró en la Facultade de Historia un equipo de profesores «cunha calidade docente e humana difícil de superar», que le animó a dar lo mejor de sí en lo que considera «unha experiencia marabillosa». Desde el primer momento participó en cualquier jornadas o salidas de campo que se les proponía, especialmente las organizadas por el profesor Fernán Pérez Losada, con el que descubrió su vocación por ser arqueóloga.

Esta nueva rama, a la que quiere dedicar su carrera, hizo que su rumbo se definiera al extranjero, concretamente a una estancia Erasmus+ en Catania, en una universidad que destacaba por su apartado de arqueología. Fue precisamente en Sicilia donde tuvo la oportunidad de hacer su primera excavación, concretamente en el Valle de los Templos de Agrigento, un parque arqueológico de la Magna Grecia con más de 2.500 años de historia. Junto a «profesionais incribles», descubrió que las excavaciones requieren de un compromiso y disciplina mucho más exigente que la mera vocación. A esa le siguió una de las experiencias más especiales de su carrera: una expedición de dos meses en Iraq con el equipo italiano, para iniciarse en el mundo de la investigación sobre Mesopotamia y Oriente Próximo, la vertiente que más le llama ahora mismo. «Foi un momento estupendo da miña formación, e coñecín persoas que seguen formando parte da miña vida», cuenta la mondaricense.

Además de su excelencia, el caso de Zas destaca también como ejemplo de implicación en una universidad que cada vez más se asemeja a la educación secundaria, en vez de mirar hacia el crecimiento personal. Sara es contundente respecto a ello: «Formarse non é só sacar boas notas, vai moito máis alá. De feito, dende o meu punto de vista podes ser un estudante brillante e unha persoa mediocre», afirma. Participar activamente en la vida universitaria para tratar de aportar el granito de arena es «fundamental» para la futura arqueóloga, que considera que ayudar a los compañeros o crear un buen espacio de trabajo «non se pode perder».

Su carrera arqueológica, aunque en ciernes, ya cuenta con hitos memorables, y ya ha dejado apartada a la faceta artística que desarrolló en la ESAD, cuando se graduó del título superior de Arte Dramático e hizo varios proyectos de cine y teatro. Eso sí, aunque esté 100% enfocada en su vocación excavadora, Sara asegura que este bagaje interpretativo le ha ayudado en su nueva carrera: «Vexo moitas similitudes entre un grao e outro, porque tanto a historia como a arqueoloxía consisten en contar historias. Cando te enfrontas un conxunto arqueolóxico, o máis importante alí é levar a cabo unha escoita activa e plantexar preguntas para que sexa ese xacemento o que che dea as respostas, e no arte dramático pasa algo similar», detalla.

Sara se graduó del grado de Historia en 2025, pero este año ha realizado el máster de Arqueología y Ciencias de la Antigüedad en el mismo campus de Ourense. Todo en un contexto en que la carrera gana valor por su labor de contraste ante la evolución de la IA, como bien ha reflejado la campaña de matriculación del campus «Que non che conten historias!». Zas ve estas nuevas como algo de lo que se puede y debe aprender a hacer un buen manejo —«máis nos vale, porque están aquí para quedarse», comenta entre risas»—, pero alerta de que un mal uso puede ser un gran peligro para la sociedad. Un peligro que, afirma, solo podremos evitar «formando a persoas críticas , que saiban diferenciar o certo e o que está ben, e sabendo a quen dar voz. Non podemos permitir a desinformación nun mundo totalmente saturado, no que cada vez é máis complicado detectar unha fake new».

Actualmente, Sara sigue su vocación en el Centro de Investigación Interuniversitario das Paisaxes Atlánticas Culturais, más conocido como CISPAC, en el que disfruta de una bolsa de investigación. Allí pasa sus horas entre huesos, concretamente los brindados por la Real Academia de Medicina de Galicia, de los que estudia sus osteopatías en un proyecto dirigido por el arqueólogo Edgar Camarós. «Proporciónanos unha enorme cantidade de información sobre como era a vida destas persoas e como convivían con esta enfermidade», afirma la mondaricense. Eso sí, si todo sale bien, la veremos tomando un nuevo avión en poco tiempo: con los 12.000 euros de la beca quiere financiarse el doctorado en la universidad de La Sapienza (Roma) o en Cambridge. De la británica le llama poderosamente la atención aprender del reconocido profesor Steve Rennet, con el que con suerte tendrá la oportunidad de volver el próximo marzo a Irak, para explorar la antigua ciudad sumeria de Lagash: «Que dicir de Cambridge, é o soño de calquera investigador estar alí», cuenta. Eso sí, aunque sueña con tener su propia excavación en Mesopotamia, su futuro ideal pasa por volver a Galicia para transmitir todo su bagaje. «Sempre será a miña debilidade», dice sobre su tierra.

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