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Lucha contra los incendios

Cuatro brigadas forestales, nueva barrera contra el fuego en la Mancomunidad de Ourense

Los equipos, que se incorporan al convenio del Pladiga por primera vez, recorrerán caminos y aldeas para verificar el cumplimiento de la normativa de biomasa en parcelas cercanas a núcleos poblacionales | También realizarán labores de extinción, si las llamas obligan

Los integrantes de las brigadas de la Mancomunidad de Ourense durante su formación en el Centro de Loita contra o Lume.

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Con una tableta en la mano antes que una manguera. Así comenzó el trabajo de las cuatro brigadas forestales que, por primera vez, incorpora la Mancomunidad de Ourense en el marco del Pladiga, y que ya se encuentran a pleno rendimiento tras completar la formación obligatoria impartida por el Servizo de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais de la Xunta. Su primera misión no será combatir las llamas, sino intentar que nunca lleguen a prender.

Coincidiendo con el inicio del período de alto riesgo de incendios forestales, los nuevos equipos recorrerán pistas, caminos y aldeas de los municipios integrados en la mancomunidad para comprobar si las parcelas que rodean los núcleos de población cumplen con la obligación legal de mantener la biomasa controlada. Un trabajo silencioso, alejado del humo y de los helicópteros, pero decisivo para reducir las posibilidades de que un incendio encuentre combustible suficiente para avanzar hasta las viviendas.

Cada brigadista llevará consigo la aplicación informática Xesbio2. Con ella irá revisando finca a finca el estado de las franjas de protección, fotografiando los incumplimientos y enviando la información en tiempo real a la Dirección Xeral de Defensa do Monte y al concello correspondiente. A partir de ahí, serán los ayuntamientos los encargados de requerir a los propietarios la limpieza de las parcelas.

«Van comprobando parcela a parcela si la biomasa está gestionada; si no cumple la normativa, hacen una fotografía y toda esa información se traslada directamente al Concello y a la Dirección Xeral», explica José Manuel Iglesias, agente medioambiental y formador del servicio de incendios forestales de la Xunta, que durante dos jornadas convirtió el Centro de Loita contra o Lume de Toén en un aula multiformato.

Porque detrás de cada intervención hay mucho más que mangueras y batefuegos. «Algunos llegan con experiencia en otras brigadas, pero otros se incorporan por primera vez. Nuestro objetivo es que todos tengan el mismo nivel de conocimientos, porque cuando hay un incendio cada paso cuenta. Lo fundamental es la coordinación», resume Iglesias. Por eso la formación no se limita a enseñar a extinguir un fuego. También aborda el comportamiento de las llamas, las comunicaciones, las medidas de seguridad y el complejo engranaje del operativo autonómico para que cada brigadista sepa qué papel desempeña cuando se activa una emergencia.

Cinco componentes: un objetivo

La teoría da paso al trabajo físico. Bajo la supervisión del autobombista Luis Pereira y del jefe de brigada del distrito XVI, Gustavo Álvarez Antón, los nuevos efectivos despliegan y recogen tendidos de agua, aprenden a manejar motobombas, vehículos y herramientas forestales y ensayan maniobras de autoprotección. Cada movimiento busca convertirse en un automatismo para cuando el tiempo se mida en segundos y no haya margen para la improvisación.

La preparación responde también a una realidad que ha cambiado en los últimos años. «Ya no nos encontramos con los incendios que conocíamos. Ahora tienen interfaz urbano-forestal», advierte Álvarez Antón. Es decir, el fuego ya no amenaza únicamente al monte, sino que avanza hasta el límite de las viviendas. «Lo vivimos de primera mano en esta provincia el verano pasado y lo estamos empezando a ver también en la costa», añade.

Esa nueva realidad obliga a que los equipos lleguen al verano no solo con preparación física y técnica, sino también con una organización muy definida. Detrás de cada salida al monte hay un equipo perfectamente coordinado que se recrea este verano en la Mancomunidad de Ourense por primera vez: las cuatro brigadas estarán integradas por cinco componentes —un jefe de brigada, un conductor y tres operarios— que lucharán por no llegar al paso de la extinción con una buena prevención.

Con la campaña de máximo riesgo de incendio ya en marcha y con tres largos meses por delante, los nuevos brigadistas tienen un reto: evitar que combustible vegetal convierta un descuido en un incendio. Si pasa, también están preparados, pero nadie quiere «repetir ese Vietnam».

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